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Opinión



Morena y sus candidatos

Domingo, Febrero 10, 2019 - 09:45
 
 
   

Tiene ante sí una oportunidad extraordinaria

Dicen, y  dicen bien, que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia.

Ese recurso tiene a la mano Morena en el caso Puebla. Las encuestas recientes le dan una amplia ventaja. Se mantiene muy alta, y crece, la aceptación al Presidente López Obrador. Él fue un árbol que le dio mucha sombra a sus candidatos aquí en la pasada elección.

 En la elección por la gubernatura, sus opositores, sin patrocinador o con luchas intestinas, están a la deriva.

Sin embargo, tiene dos aspirantes a la gubernatura. Para definir al mejor sin duda que una encuesta sería la fórmula. Máxime  que es precisamente esta herramienta un medio para dirimir diferencias al que  recurre con frecuencia.

Luis Miguel Barbosa y Alejandro Armenta son dos aspirantes con personalidad y trayectoria propias y con particularidades que pesan en la balanza.

Vistos con lupa tienen un talante y estilo distintos y distantes.

El primero  ha hecho su carrera casi  desde la capital del país, aunque es oriundo de Tehuacán. Los cargos que ha tenido, diputado y senador, los ha obtenido no en elecciones frontales sino vía representación proporcional. Militó en el hoy arrumbado PRD y como tal fue de los firmantes del Pacto por México,  de Peña Nieto.

En la pasada contienda por la gubernatura fue víctima del fraude del morenovallismo y si bien obtuvo una votación respetable, desde que surgió como candidato tuvo reticencias.  Hay sectores independientes y de la propia izquierda que se muestran reacios en torno a su figura.

Antes y después de las elecciones han escatimado una simpatía y solidaridad plenas.

Alejandro Armenta rompió con el PRI con tiempo de anticipación. Lo hizo cuando agotó todas las vías para empujar a su partido a tomar una actitud combativa a las políticas de Moreno Valle. Mejor lo expulsaron a él que modificar un centímetro la muy grata  distancia que siempre hubo entre la federación y el estado.

El triunvirato Peña-Osorio Chong-Moreno Valle fue infranqueable. Claro, tuvieron en Puebla operadores dóciles y eficaces para el desempeño del PRI como un rival testimonial.

Armenta venía de ganar dos elecciones abiertas, la presidencia municipal de  Acatzingo y una diputación local. Y le ganó dos elecciones muy rudas al ex gobernador. Una particularmente, la diputación federal por Tepeaca, enfrentado a Mario Rincón el multi candidato y consentido de Moreno Valle.

En ese distrito el poder dominante arremetió con todo, represión y amenazas incluidas, más dinero en carretadas. El Jefe Máximo sufrió una severa afrenta.

Se lanzó Armenta por la senaduría y volvió a vencer al poder dominante, ahora con un record en la cantidad de votos. Ese carnet le dio derecho, y consiguió, la poderosa presidencia de la Comisión de Hacienda en el Senado.

 No llegó improvisado. En la diputación anterior estudió a fondo todo el manejo de los recursos y las decisiones fundamentales que se cocinan en las Cámaras.

 La tarea legislativa no le impidió mantener una intensa relación con grupos, pueblos y líderes en el estado. Esa raigambre marca un punto clave de diferencia con respecto a Barbosa.

Con estos antecedentes hoy levanta la mano por la gubernatura. Y le toma la palabra a Morena en su afán de practicar o revitalizar formas democráticas en las elecciones internas de sus candidatos.

 Los senadores de la fracción morenista en pleno le dan su aval, un pronunciamiento importante que sería carente de significado si sólo se tratara  de un aspirante sin carrera o sustento social.

Cuando parecía que la postulación de candidato en Puebla seguiría el camino cupular morenista, ha surgido una fuerte corriente que demanda que sea a través de una encuesta. Esto tiene razón y lógica.

 No se trata de medir la preferencia de dos refrescos de cola, sino de poner en práctica lo que se predica y transparentar la forma de gestar una  candidatura a una de las gubernaturas más importantes del país. Ni más, ni menos.

Bien podría ser Puebla un laboratorio de las futuras selecciones y postulaciones de Morena. Y expondría a todo mundo que, en efecto, el movimiento se demuestra andando.

No se tiene ciento por ciento definido que habrá encuesta para elegir al gobernable, pero no optar por este proceso sería un pésimo mensaje político. Opiniones y corrientes de dentro, fuera y enfrente de Morena, ven como  un ejercicio muy viable ese procedimiento.

Mejor todavía, si a la encuesta se le agregara una exposición de los dos candidatos en toda clase de foros. Darles la oportunidad de presentar ante  sus simpatizantes, o al electorado en general, sus ideas, propuestas, su aptitud para tomar decisiones, su temperamento y, por qué no, hasta su equipo de probables colaboradores.

No es sacrilegio opinar así. El hoy presidente López Obrador rompió paradigmas e hizo todo esto y más. Y lo hizo con anticipación, audacia y seriedad.

De modo que Morena tiene ante sí una oportunidad extraordinaria para mostrar con hechos la sustancia de su discurso nacional. Asimismo, estaría sentando un precedente en cuanto a la medición cualitativa y cuantitativa de sus candidatos internos.

Es decir, los números de la encuesta, pero más allá de las cifras, la calidad de quien habrá de ser su candidato.

¿No le parece a usted?

xgt49@yahoo.com.mx


Semblanza

Xavier Gutiérrez

Es periodista desde 1967. Ha sido reportero y director de medios impresos y conductor de programas de radio y televisión. En su trayectoria periodística ha sido articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Es autor del libro “Ideas Para la Vida” y ha desempeñado cargos públicos en áreas de comunicación. Desde hace diez años conduce el programa de televisión “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

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