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Opinión



Puebla 2019

Jueves, Febrero 7, 2019 - 23:17
 
 
   

Llama la atención la relativa ausencia del panismo tradicional poblano.

Víctor Reynoso

Profesor de la UDLAP

Para reflexionar: el partido que ganó las tres últimas elecciones de gobernador en Puebla (2010, 2016 y 2018), el PAN, ha llegado a considerar no participar en la elección extraordinaria de este año. En parte el desánimo por el fallecimiento de la gobernadora Martha Erika Alonso y del Senador Moreno Valle, en parte las pocas expectativas de triunfo (un sondeo reciente le da a Morena 44% de las preferencias para esta elección, frente a un 14.5% del PAN) han llevado a que se piense lo impensable: no participar en una elección después de que se han ganado las tres anteriores.

Cuestiones nacionales y locales explican esta caída electoral y moral. En lo nacional el surgimiento de Morena y la caída sin precedentes de sus partidos rivales, entre ellos el PAN. En lo local, el aparente fin del grupo que dominó al panismo poblano en los últimos años, el morenonvallismo.

A diferencia de lo que sucedió con Maximino Ávila Camacho, Rafael Moreno Valle Rosas no parece haber consolidado un grupo político que lo sobreviviera. Tres integrantes emblemáticos de su equipo han dejado la escena política o el PAN en las últimas semanas: Eukid Castañón, Luis Banck Serrato y Marcelo García Almaguer.

Los tres destacaron en sus ámbitos, muy distintos entre sí. Castañón tiene fama de experto en plomería política, en los trabajos que deben hacerse con discreción. Banck es un reconocido funcionario público. García Almaguer destaca en el ámbito de la información informática. Los dos primeros anunciaron su retiro de la actividad política. El tercero su renuncia al PAN, pero seguirá como diputado local.

Este trío, notable también por su diversidad, parece ser un símbolo de lo que fue el morenovallismo. A pesar de la importancia que tuvieron en el proyecto de este grupo, ninguno parece tener las características requeridas para sustituir a su líder. Por eso se han hecho a un lado. Por ahora.

Llama la atención la relativa ausencia del panismo tradicional poblano, aquel anterior al triunfo de Moreno Valle en 2010, y que fue desplazado por el nuevo grupo. Hemos de suponer que están guardando un discreto silencio, esperando el momento oportuno para aparecer. Pero no la tendrán fácil.

La gran mayoría de los votantes no distingue entre el grupo de Moreno Valle y el panismo tradicional. Ni entre el panismo poblano y el nacional, hoy en desprestigio. No se ve, por ahora, un líder del panismo previo a 2010 con la capacidad de dar lugar una candidatura ganadora.

Parece pues que estamos todavía bajo el efecto del tsunami morenista. Los cuestionamientos al presidente López Obrador han acentuado el rechazo de quienes ya lo rechazaban, no el de sus simpatizantes, si hacemos caso a las encuestas. La caída de su popularidad es mínima o no existe.

¿Y el PRI, el PRD y todos los demás? Tampoco parecen tener posibilidades de protagonizar la elección. El PRI pareció tener un respiro con la designación de Guillermo Pacheco Pulido como gobernador interino. Pero más como alguien que puede mediar entre dos fuerzas en pugna (Morena y el PAN) por no tener posibilidades de triunfo: es mediador porque de facto está fuera del juego.

Todo puede cambiar en los casi cuatro meses que faltan para la elección. Todavía no hay candidatos. Una mala candidatura puede hundir a un partido, una buena, aunque por ahora no se vea clara, levantarla. Una campaña adecuada puede cambiar las preferencias electorales, como hemos visto varias veces. Una campaña desafortunada, también.

Por lo pronto, previo a candidatos y campañas, el escenario está dominado por Morena. Sin rival aparente.


Semblanza

Víctor Reynoso

El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.

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