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Opinión



Designaciones

Jueves, Febrero 7, 2019 - 23:26
 
 
   

El morenovallismo se especializó en la cooptación de los contrapesos al poder.

En todos los ámbitos son indispensables los contrapesos al poder público. México se ha dado, desde la base de su diseño constitucional, un sistema que en el papel busca los contrapesos por medio del funcionamiento armónico de tres poderes, a los que se suman los organismos constitucionalmente autónomos. Contrapesos que deberían acotar a quienes tienen el poder, hacerlos que rindan cuentas y que actúen conforme a la ley.

La cochina realidad dicta otra cosa. Por décadas, los gobernantes que han ocupado los Poderes Ejecutivos -Estatales y Federal- han designado a personas afines para ocupar las instituciones que deberían contrapesarlos. Es una práctica que tienen todos los grupos políticos, sin distinción de color.

De los gobernantes recientes, Enrique Peña Nieto ha sido ejemplo de eso: en su administración cobró patente el concepto de “fiscal carnal”, que trascendió a la administración de Andrés Manuel López Obrador, quien tiene el suyo en Alejandro Gertz Manero.

En la época reciente de Puebla, el morenovallismo se especializó en la cooptación de los contrapesos al poder; no dejó ningún cabo suelto. La planeación y actuación en la materia fue quirúrgica.

Con un Congreso estatal a modo, abundaron los ejemplos de ello, en los titulares de la Fiscalía General del Estado, la Auditoría Superior de la entidad, la Comisión de Derechos Humanos, el Instituto de Transparencia, y los malogrados y no menos enlodados Instituto Electoral del Estado y el Tribunal Electoral en la materia. Estos últimos, señalados públicamente por su deficiente trabajo en la polémica sentencia de la elección de Puebla del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, del 9 de diciembre pasado.

Pero en los gobiernos anteriores del PRI no fue diferente el asunto, ni se vislumbra quien llegue al poder en los comicios extraordinarios vaya a actuar de otra forma.

Ese mal es nacional. Otro ejemplo reciente se puede hallar en Zacatecas, estado en donde en la víspera de la selección del nuevo comisionado/a del Instituto de Transparencia, los comisionados que siguen en sus cargos han pedido que se transparente el proceso de designación de su par, del que sólo se sabe que se desarrollará, paradójicamente, en completa opacidad.

En Veracruz, Jorge Winckler Ortiz, el “fiscal carnal” de los Yunes, está en la picota a punto de enfrentar un juicio político. Otra designación polémica a modo.

A nivel nacional, está pendiente que en el Senado se designe al comisionado del INAI que ocupará el lugar del fallecido Carlos Bonnin; ahí tampoco hay garantía plena de que quien llegue a ese órgano garante no vaya a ser alguien cercano al grupo en el poder. Hay 29 aspirantes y hasta el momento no se ha dictaminado el asunto.

“Las Comisiones de Justicia y de Anticorrupción, Transparencia y Participación Ciudadana no han definido un procedimiento que dé certeza jurídica ni garantice estándares de transparencia, participación y rendición de cuentas como lo mandata el artículo 38 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, que establece que en ‘los procedimientos para la selección de los comisionados se deberá garantizar la transparencia, independencia y participación de la sociedad’”, refirieron al respecto el 23 de enero en una misiva organizaciones, especialistas y personas defensoras de derechos humanos.

El caso reciente de mayor trascendencia, es el de quien cubrirá la vacante de Margarita Luna Ramos en la Suprema Corte de Justicia. El presidente Andrés Manuel López Obrador tiene completa afinidad con sus tres propuestas: Yasmín Esquivel, Loretta Ortiz y Celia Maya.

En todos lados se cuecen habas. Por eso urge y es necesaria una Ley de Designaciones, pero mientras llega, opera un observatorio muy interesante de Fundar y Artículo 19, en designaciones.org, cuyos objetivos son simples y podrían ser el eje de una ley: “construir mecanismos y procesos de participación ciudadana en los procesos de designaciones públicas; generar información pormenorizada y de fácil comprensión que permita comprender la relevancia y características de las designaciones, así como respecto de los méritos de quienes en su momento sean propuestos a ocupar las posiciones”.

También pugnan por “publicitar los procesos de designaciones públicas de los órganos del Estado mexicano, incentivar la deliberación pública de las designaciones públicas y fortalecer la independencia e imparcialidad de los órganos públicos”.

¿Es mucho pedir? No. ¿Es un asunto de voluntad política? Sí. ¿Abona al fortalecimiento de la democracia? Claro.

Twitter: @JorgeMachucaL


Semblanza

Jorge Machuca Luna

Periodista desde 1997 con experiencia en prensa, radio, televisión, medios digitales y docencia universitaria, egresado de la licenciatura en comunicación de la UPAEP con estudios de maestría en Comunicación Pública en la Universidad de las Américas Puebla. Diplomado en Transparencia, Acceso a la Información y Gobierno Abierto. Exbecario de la Fundación Prensa y Democracia en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Ganador del segundo lugar del Premio Puebla de Periodismo Cuauhtémoc- Moctezuma 2014 por la columna "La Caja de Cristal”. Ha sido docente en las universidades UPAEP, Ibero Puebla, Anáhuac Puebla y Siglo XXI. Ha trabajado como reportero, corresponsal, enviado especial, comentarista, columnista, jefe de información, conductor, director de noticias y gerente en 105.1 FM, La Jornada de Oriente, Radio Oro, Grupo Milenio, NG Puebla y Megacable. Contacto: jorge.machuca.luna@gmail.com Twitter: @JorgeMachucaL Facebook: Jorge Machuca Luna

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