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Opinión



Nos hemos encontrado con “corrupción neoliberal”

Viernes, Enero 11, 2019 - 16:53
 
 
   

...por todos lados, pero recién empieza a aclararse el camino

Por Samuel T. Ruiz

Corromper significa alterar, pervertir, atrofiar, dañar, menoscabar, la naturaleza, el carácter de una cosa, persona, institución  o en general de un ser.  Una sociedad o una de sus partes se encuentran corrompidas cuando la hipertrofia de lo que constituye su esencia si no se ha consumado casi se consuma.  Tal hipertrofia requiere combatirse, para que de esa manera el ser, cosa o institución corrompida recupere la salud, su brío, su buena vibra.

 Tal es el esfuerzo que la Cuarta Transformación está llevando a cabo en varios frentes, entre ellos en PEMEX, en una lucha sin cuartel contra la mafia del llamado “Huachicol”.  Ya se han descubierto altos mandos directivos de esta empresa como responsables de las múltiples “ordeñadoras” del vital líquido industrial que habría circulado por los ductos de PEMEX.  Con esas acciones la Política contra la corrupción de AMLO demuestra por lo menos tres cosas:  1. Que el poder de estado puede ejercerse en un sentido altamente patriótico en favor de la ciudadanía y de las instituciones que deben atender preferentemente necesidades sociales,  2. Que el “cuento” de que no había dinero para cubrir gastos de necesidades sociales realmente es un “mitote”, que encubría el “sistemático latrocinio” de la riqueza petrolera del Pueblo de México, poniendo sus recursos al servicio de “bandas anónimas” de cuello blanco que se han beneficiado con la complicidad de los últimos “gobiernos neoliberales” de los escandalosos y no menos multimillonarios saqueos de los ductos de PEMEX ,  3.  Que la cuarta Transformación en una de sus promesas clave va en serio.  En efecto, no sólo se combate los efectos de la corrupción sino sus raíces, la hipertrofia de la estructura del ilícito “huachicolero” que ha corroído a la empresa en mención.  Pronto saldrá al descubierto los verdaderos responsables de esa práctica corrupta y a todas luces generadora de delincuentes no solo de a pie sino de los conocidos como “de cuello blanco”.  Si el ejército, que no es más que poder, por tanto susceptible de <<dirección>>,  está dando en el clavo, entonces, no debe asustar a nadie pues sólo habría que corregir orientación para que sus resultados <<sean muy otros>> a los que causaban beneplácito a los gobiernos neoliberales.

 No toda militarización es la misma, ni del mismo corte.  De otro modo ¿cómo entender casos como china, cuba, etc.,  etc.?  Además la que se propone es una militarización civil, con técnicas militares, pero con dirección y estrategia civil.  Aquí entonces se propone una fase experimental.  Antes de convertirse en gendarmería la nueva estructura debe desplegarse por un tiempo, en una pre-fase, y dependiendo de los resultados, previa evaluación política y social, en ese periodo intermedio, pasaría o no a su consolidación como gendarmería.

La apuesta a una gendarmería no sólo es una apuesta en sentido militar sino en sentido esencialmente político. Tal dimensión de la propuesta es lo que no se ha entendido.  Su incomprensión ha sido la causa directa de que haya devenido en temor, miedo, sobre todo al asociar al ejército con violaciones cruentas de derechos humanos, con golpes de estado, etc.   Empero, como aquí se sostiene la propuesta no tiene sólo esa lectura “pretoriano-militarista”, sino sobre todo esencialmente política, y es aquí, en esta parte en que debe detenerse la reflexión.  Tradicionalmente el ejército se ha concebido como un “ente fuera de la política”, empero no sólo no lo está fuera sino es esencialmente político, se trata del poder mismo.  Curiosamente aun tratándose del poder mismo tradicionalmente no se le ha dado un tratamiento adecuado en la perspectiva politológica, y esto prácticamente lo deja en una especie de capitus diminutio política. Ahora la Cuarta Transformación da un nuevo giro en torno a este tema, ya se dispone ha someterle a consulta popular, como posibilidad de <<gendarmería nacional>>.   Me parece esto, un real avance. Vincular a la gente con el ejército, hacer depender de aquella el papel de éste en la seguridad nacional es todo un acontecimiento.  Todavía más, muchos componentes del ejército ya están en edad de retiro. Y su reposición no es otra que la misma gente, la misma sociedad civil.  Ya debiera pensarse en la nueva generación de militares que no deban provenir de otra fuente que de la misma sociedad a la que sirven y mucho menos de fuentes trumáticas, fallidas.  Estas nuevas generaciones son la clave para una nueva recomposición del ejército, sin perder su profesionalismo, una nueva mentalidad social estaría por recomponer a las fuerzas armadas, la estrategia en todo esto estriba en acercar las estructuras militares con las necesidades e intereses del ciudadano común, de la gente sencilla.  En esto reside el reto de la Cuarta Transformación en repensar las fuerzas armadas, y estas en asumirse aptas, idóneas, para cumplir la gran tarea social de procurar el bienestar y felicidad de todos los mexicanos.  No se trata de afectadas “poses” o de “estereotipos en desuso”, sino de que en esto se comprometa verdaderamente la inteligencia popular, democrática y nacional.  El combate actual al Huachicol parece ser ya un paso adelante en este sentido.   No debe olvidarse la histórica frase de un <<gran prócer>> de la independencia nacional, cuya estirpe no era sólo civil ni sólo militar, sino ambas a la vez, decía: <<La Patria es primero>>. Ya saben a quién me refiero.  Bueno aquí esta una pista de nosotros y para nosotros los mexicanos.


Semblanza

Samuel Tovar Ruiz

Catedrático de la Maestría en Ciencias Políticas y de la Facultad de Derecho de la BUAP.  Autor del libros: Hume: el Fundamento del Estado y Derecho Moderno, Epistemología de las Ciencias Sociales y Políticas, Configuraciones Jurídico Políticas, la Cuestión Social (libro en prensa), etc.  E- Mail: Coseidad@hotmail.com. 222  2295500 ext. 7712.

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