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Opinión



Exhibiendo a los traidores

Miércoles, Enero 9, 2019 - 22:59
 
 
   

La participación de esos compatriotas en contra de su sociedad derivó en miserias, muertes y horror.

Por Patricio Eufracio Solano

Cuando se derrumba el Tercer Reich, los ciudadanos no alemanes que en sus propios países eran pro nazis, fueron exhibidos públicamente por sus compatriotas. Francia, como feroz ejemplo, obligó a estos y estas traîtres a desfilar por las calles para escarnio público.

El distintivo primordial de su traición, visible a cualquiera, sobre todo en ellas, era su corte de cabello pues habían sido peladas al rape. El espectáculo, como buena parte de lo que sucedió en esa guerra, fue, al mismo tiempo, trágico y surreal; fou, dirían los propios galos. Lo cierto es que todo aquel que traicionó fue despreciado. Y no era para menos, pues la participación de esos compatriotas en contra de su sociedad, derivó en miserias, muertes y horror sin límites.

En México, hace unos días, el presidente Andrés Manuel López Obrador nos confirmó una traición, intuida por todos los mexicanos desde hace tiempo: trabajadores de PEMEX nos han robado cínica e impunemente por años. No fueron todos, dirán algunos, y es verdad, tampoco todos los franceses fueron pro nazis, pero esos que sí nos robaron, lo hicieron con absoluto conocimiento de causa, con alevosía y mala madre. Traidores, en una palabra, y se merecen, al menos, el escarnio público. Rape y desfile ante todos aquellos a quienes nos traicionaron.

Y, ¿le parece que exagero? Bueno, vamos a poner las cosas en el terreno irrebatible de los números.

AMLO afirmó que, actualmente, el robo de combustibles ascendía a la cantidad de 60 mil millones de pesos, y que de ello sabían –los Presidentes, Funcionarios de Hacienda, empleados y sindicalistas de  PEMEX- al menos desde hace dos sexenios. Aseguró, ciertamente, que al principio ¡¡¡solo nos robaban 10 mil millones anuales!!!, pero que hoy esta traición ascendía a los 60 mil mencionados. O sea, de a 10 mil millones por año en los primeros 11 de las administraciones de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, la cifra es de: 110 mil millones, más los 60 mil del pasado 2018, dan una suma total de: 170 mil millones.

Si esa cantidad se hubiese repartido entre todos los mexicanos, 120 millones según el INEGI, no habrían tocado: un mil 416 millones de pesos a cada uno; poco más de 118 millones en el periodo; 9 millones 800 mil pesos mensuales. ¡No hubiera estado mal, aunque no seamos magistrados de la Suprema Corte de Justicia!

Póngase a pensar ¿qué habrá hecho con 9 millones 800 mil pesos mensuales durante 12 años?

Como buen ciudadano, primero pagaría sus impuestos que, a la tasa promedio de 40%, habría ingresado a las arcas públicas –esas de donde se obtienen los dineros para el bienestar social: escuelas, hospitales, pensiones, etc.-la friolera de 47 millones de pesos anuales, quedándose “tan solo” para vivir ese año con poco más de 108 millones de pesos.

Ya una vez cumplida su obligación fiscal con la Patria, con el restante podría haber hecho lo que toda su vida han hecho los miembros de la clase política mexicana: vivir como jeques árabes.

¿Se imagina usted viajando, junto a su esposa y sus hijos, a New York, Madrid y Londres para adquirir la ropa más exclusiva, sin temores ni pichicaterías? ¡Igualito que la esposa de Javier Duarte, la tal Karime!

¿Puede verse manejando un Ferrari dorado por las calles de Mónaco como el hijo de Romero Deschamps? ¿O paseando a sus mascotas a bordo de aviones privados, como acostumbra hacerlo, Paulina, la otra hijita del magnate petrolero sindicalista, “don Carlos”, como exige ser llamado el traidor este?

¿A poco no le gustaría comer diario completo en un restaurante de tres estrellas Michelin, con carne y todo, sin tener que sumar los precios del menú antes de pedir?

¿O el que sus hijos estudien en Estados Unidos, como los de Ricardo Anaya, y no en la telesecundaria desvencijada y mugrienta, secuestrada por los SNTEs o CENTEs de su localidad?

Pues bien, si los traidores estos no nos hubieran robado podría haberlo hecho durante al menos 12 años. Por ello, es que, emulando a los franceses de la posguerra, debemos rapar y exhibir públicamente a estos traidores y los que seguramente saldrán a la luz pública.

Y ¿sabes cuál es la afrenta mayor? Que los trabajadores de PEMEX siempre fueron los mejor pagados de la Federación. ¡Más de uno deseábamos que en nuestra entidad o institución, tuviéramos tan solo la mitad de sus sueldos y prestaciones! Ellos tenían, además de sus percepciones regulares: pago de horas extras, deportivos, tiendas departamentales, hospital y súper jubilaciones. Podían y heredaban sus plazas a sus familiares directos; adquirían autos y casas con préstamos hipotecarios benignos. El Sindicato recibía –o aún recibe-, el 2% de los contratos de extracción petrolera, etcétera, etcétera, etcétera, de buena vida republicana sin austeridad. Y todo esto no les bastó y durante años –al menos 12 a decir de AMLO, pero sospecho que son muchísimos más-, nos robaron a todos los demás mexicanos.

Aclaro que no coincido totalmente con el perdón Urbe et Orbi que propone el Presidente de la República –algunos no se lo merecen-, pero comprendo dos o tres de sus razones para no iniciar interminables juicios y procedimientos para tratar de sancionarlos; sobre todo, con el aparato judicial mexicano, tanto o más corrupto que el de PEMEX. Pero de ninguna manera estaré de acuerdo en no exhibir a estos traidores nacionales, en el mejor estilo francés post hitleriano: rape y desfile, para escarnio público.

P.D. Estimado lector, a partir de la próxima entrega reanudaré el análisis de la Política cultural. Espero disculpes el presente desahogo, pero llevo (como tantos otros compatriotas) más de 50 años esperando una acción gubernamental cojonuda y desbordada de redaños por parte de la autoridad nacional.


Semblanza

Patricio Eufracio Solano

Es Licenciado en Lenguas y literaturas hispánicas por la UNAM. Maestro en Letras (Literatura Iberoamericana) por la UNAM. Y Doctor en Historia por la BUAP.

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