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Opinión



¿Cómo será la imagen del nuevo presidente de México?

Jueves, Diciembre 6, 2018 - 12:04
 
 
   

¿Y cómo será la imagen de México gracias al presidente?

Llegó el momento que algunos esperaban y otros temían; el pasado 1 de diciembre Andrés Manuel López Obrador tomó protesta como Presidente de la Nación. Tuvo a todo México atento a cada uno de sus movimientos, desde la salida de su casa,  llegada al Congreso, sus formas al comunicarse de inicio a fin de su primer discurso ya como Presidente. Las adulaciones, críticas y hasta los memes, como es costumbre, no se hicieron esperar; fue un blanco tanto para la porra como el abucheo. Pero, ¿acaso todo lo que vimos fue casualidad o es el seguimiento de una estrategia de imagen presidencial? Los que somos especialistas en imagen y creación de reputaciones, debemos dar nuestra opinión siempre con base en un punto medio, un juicio analítico. Recordemos que nuestra labor como consultores en imagen pública no recae únicamente en hacer un análisis semántico o completamente pragmático, sino también interpretativo y análogo. Es decir, sin caer ni en la total objetividad ni en la total subjetividad.

Ya hemos comentado anteriormente que la imagen no es sólo cómo se ve una persona, sino los demás estímulos, verbales y no verbales, que está emanando para comunicar algo. Con base en este principio, podemos decir que el sábado se presenció una imagen coherente con los 12 años de campaña de AMLO, pues éste siempre ha tenido claro quién es su audiencia y cómo dirigirse a ella (aunque la gente no lo perciba así, todo parece estar bastante calculado). Por ello, es importante comprender que el análisis va más allá de la parte de indumentaria, la cual sí es parte de la imagen política pero no lo es todo, es tan sólo “la punta del iceberg”, y quienes sólo asesoran en vestimenta estarán alejados de una verdadera estrategia de comunicación.

 Las tácticas usadas por AMLO en la toma de protesta funcionaron bien porque él tenía claro su objetivo: ser congruente con su mensaje de campaña, mantener la “cercanía con el pueblo” y  “ser alguien diferente”. La mayoría de las personas creemos que la imagen conlleva una fórmula mágica y que repitiendo ciertas recomendaciones proyectaremos éxito de forma inmediata. Inclusive nos basamos en ejemplos de figuras políticas que consideramos con una “buena imagen”; pero es necesario reflexionar, por ejemplo, que aquello que le funcionó a Obama o a Trudeau no forzosamente debe ser el factor diferenciador para todos los políticos. Tengamos muy en cuenta que no hay buena o mala imagen, sino es la que debe ser (coherente, funcional y sustentada). Asimismo, ya sostuvimos la relevancia del dinamismo de la imagen, quien no evoluciona está destinado al fracaso.

Y decimos que AMLO supo reconocer las necesidades de su audiencia porque entendió la inconformidad de muchos mexicanos, estudió sus situaciones de vida para utilizar las emociones a su favor –si bien ha habido estrategia, también cierta casualidad contextual le ha ayudado mucho; pero podemos asegurar que la emoción fue un factor real-. 

Así, pues, el presidente rompió con las típicas formas antes utilizadas por otros presidentes; nos guste o no, su imagen ha sido totalmente diferente: arribando en su Jetta blanco y utilizando un lenguaje coloquial (“me canso ganso”), logró  transmitir su mensaje tanto de manera clara como persuasiva: “soy como tú”. Incluso, al modificar los protocolos de seguridad para salir de su casa obtuvo cercanía con cierto ciclista para poder escuchar sus necesidades –o al menos así se percibió.

Todos estos factores, llenos de polémica, claro está, sí fueron coherentes, pues son resultados de la identidad política que ha promovido desde 2006. Evidentemente no podemos predecir el futuro, coincidimos en que nos espera una gestión llena de incertidumbre, miedo, esperanza, de dificultades, enojos, corajes, retos y oportunidades. Quizás no fue el candidato ideal, ni será el mejor presidente; y hay que ver para creer, pero también hay que colaborar para transformar.

El 1 de diciembre de 2018 ha marcado, indudablemente, el inicio de una nueva etapa para todos aquellos que nos especializamos en la imagen pública, en el ámbito político y de la comunicación. Estamos ante la evolución de las formas, discursos, comprensión de audiencia y aplicación de una imagen distinta. En Proyector Esencia y Percepción auguramos que el camino de la imagen se dirige hacia el verdadero reconocimiento de la esencia. Ya se han replicado muchas “claves del éxito”, “fórmulas express de imagen”, “técnicas de alto impacto”, cuyas planeaciones se han realizado más desde afuera, construyendo fachadas que no llevan al cumplimiento real de metas. De aquí que es preciso reconocer y crear estrategias con base en identidades genuinas, identidades que verdaderamente impacten; crear imágenes integrales, positivas, éticas y fundamentadas. Sólo así podremos hablar de la creación de imágenes públicas exitosas. Entre todos, evolucionemos, transformemos…


Semblanza

Alejandra Salcedo

Especialista en la construcción y manejo de percepciones. Maestra en Ingeniería en Imagen Pública, con experiencia docente, en capacitación, gestión de comunicación interna (trabajadores) y externa (clientes, gobierno, medios de comunicación). Certificada en protocolo y ceremonial, y elaboración de planes maestros de Imagen Pública. Directora de Imagen Pública en PROYECTOR, Esencia y Percepción.

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