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Opinión



Los niños migrantes centroamericanos en México

Miércoles, Diciembre 5, 2018 - 14:01
 
 
   

Los países receptores de niños migrantes deben de hacer cumplir sus garantías

El niño migrante es antes que migrante, niño y como tal debe haber una responsabilidad del estado receptor para la procuración de sus derechos humanos. Ser niño implica ya un estado de vulnerabilidad, imaginemos ser un niño/a migrante.

La Convención sobre los Derechos del Niño acuerda que toda persona menor de 18 años es un niño. Así está establecido ante el Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos, como en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, aunque cada país tiene un estándar sobre la mayoría de edad. 

Los países receptores de niños migrantes deben de hacer cumplir sus garantías bajo principios como: 1) el interés superior del niño y niña; 2) la igualdad y no discriminación, 3) el derecho a expresar su opinión y ser oído/a; y 4) el derecho a la vida. Además, estos principios generales se relacionarán junto a otros que responderán a circunstancias específicas como en el caso de niños/as no acompañados/as o solicitantes de asilo (CIDH, 2018).

Los niños y niñas atraviesan momentos difíciles, ya que en muchas ocasiones migran con familiares que no son sus padres, o peor aún viajan en soledad, lo que afecta su estabilidad emocional y desarrollo educativo. La Corte Interamericana de Derechos Humanos exige que de ninguna manera los niños sean privados de su libertad; si viajan en familia, esta debe mantenerse unida.

Existen dos tipos de niño migrante, aquel que viaja con algún acompañante adulto y aquel que viaja solo.

Dentro de las Caravanas Migrantes (la primera inició su camino a mediados de Octubre) se documentan casos niños que viajan solos (menores no acompañados) quienes  provienen de familias numerosas y de escasos recursos, huyen al igual que los adultos de la pobreza y violencia; con la diferencia de que son la población más altamente vulnerable dentro del contingente, seguido por las mujeres; si migrar es muy riesgoso, imaginemos a los niños que hacen la travesía solos. La prensa internacional documentó el caso del niño Mario, de 12 años que dejó su natal San Pedro Sula en Honduras para enfilarse en la Primera Caravana, en su ciudad vendía chicles para ayudar a su madre, pero era constantemente amenazado para unirse a la Mara; expresó que durante el camino de la caravana lo trataron muy bien e hizo algunos amigos.

En las caravanas, se contabilizaron 106 menores que migraron sin acompañantes adultos, de un total de 1,726 niños, afortunadamente encontraron cobijo con los demás miembros de este contingente.

Es reprobable el actuar del gobierno estadunidense, que roció con gas lacrimógeno a algunas personas que intentaron ingresar a este país el pasado 25 de noviembre, es inhumano, más aún porque lastimaron también a niños.

La política migratoria de México en el sexenio de EPN no fue la mejor, por consecuencia el trato a los niños fue inadecuado. En 2012, 97% de los niños migrantes provenía de los países de Centroamérica. Durante su administración existió la separación de niños y padres, eran puestos en unas estaciones concentradoras y eran separados por horas, en realidad no había un criterio preciso para aplicar esta práctica. En las estaciones provisionales no existían áreas con aire libre y donde las familias llegaban a pasar hasta 15 días, existía hacinamiento y a veces eran maltratados por los agentes de migración, no había medicamentos, ni leche, ni pañales, los niños se enfermaban por el mal estado de la comida (Animal Político, 2018).

Las acciones migratorias para los niños migrantes no acompañados son: llevar a cabo su repatriación o el no retorno a su país, estos dos apartados basados en el principio del interés superior del niño, muchas veces prefieren no regresar a su país por la situación tan grave que se vive ahí. Primero es importante identificar al menor, saber sus datos, contactar a sus familiares a través de los consulados o embajadas y tratar de reunificarlos con su familia, pues es estar en familia es un derecho fundamental de los niños. Una vez que se haya identificado al menor y se sepa acerca de su condición, el Estado tiene la obligación de nombrar a un tutor, un representante legal del niño y un asesor legal; los niños tienen derecho a que el estado receptor notifique a sus familiares y a la asistencia consular.

Es urgente que el nuevo gobierno haga proyecto integral para los integrantes de las caravanas que están postergando su estancia en Tijuana, esperando recibir asilo en EE.UU; es necesario prestar atención especial a los niños, como a todas las personas vulnerables; ya que en esta terrible espera son insuficientes los albergues, por lo tanto también la comida; los niños pasan hambre, viven en la intemperie, bajo el sol, el frío y la lluvia. Es por eso que esta situación requiere ya de una solución.

Es también muy importante crear una nueva política migratoria enfocada a los niños que migran solos y familias que migren con menores de edad, todo esto con apego a los derechos humanos. Todos los menores deben ser tratados de acuerdo a su edad y condiciones, hay que subrayar que existen niños migrantes con discapacidad; pero también es imprescindible que en las retenciones migratorias no exista separación de familias, así sean horas puede resultar muy traumático para los niños, además de instalaciones adecuadas con áreas de esparcimiento y aire libre. Sobre todo que se respeten los principios dictados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos: el interés superior del niño, la no discriminación y su derecho de ser escuchado.


Semblanza

Laura Carreto Tirado

Licenciada en Relaciones Internacionales, Maestra en Ciencias Políticas ambos grados estudiados en la BUAP. Especializada en temas migratorios y en la Relación México-Estados Unidos. Se ha desarrollado en la investigación y ha escrito respecto estos temas en libros y revistas. 

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