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Opinión



Arte, Pintura y Arquitectura Novohispana

Miércoles, Diciembre 5, 2018 - 14:09
 
 
   

Grandes exponentes del arte barroco surgen para dar vida a un espacio de obras pictóricas

El barroco se ubica a finales del siglo XVI y principios del siglo XVIII en territorio novohispano. Representa una faceta en la manifestación del arte, una nueva forma de concebir los elementos artísticos, que dieron paso al desarrollo de obras arquitectónicas, pintura, música, escultura, teatro así como la literatura.

Grandes exponentes del arte barroco surgen para dar vida a un espacio de obras pictóricas que muestran aspectos religiosos y políticos de la época, contextos culturales y sociales. De esa manera, esos elementos jugaron un papel fundamental en la configuración de la sociedad novohispana, en fu formación cultural e ideológica.

Hablar de arte no implica hacer referencia únicamente de los colores, figuras y formas sino más bien cómo se fue gestando dentro de la sociedad novohispana. Durante el periodo virreinal, el concepto de arte barroco se fue trasformando para retomar elementos que no pertenecían solamente a una cultura en especial, ideales políticos y religiosos de tradición europea se entremezclaron en los territorios americanos.

Asimismo, barroco es termino italiano que significa, impuro mezclado, bizarro y audaz. Este estilo ocupó diversos espacios artísticos e incluso de la vida cotidiana (Toussaint, 1962:98). De ese modo, el arte barroco se puede encontrar en la música, en la escultura, arquitectura y sobre todo en la pintura. Jugó un papel importante en las devociones religiosas por el cual abarcó ámbitos de la vida social y espiritual del virreinato novohispano. (Doménech, 2013: 128)

En el caso de Nueva España, la instauración de un mapa devocional tuvo lugar a medida que se fueron dando las tareas de conquista y evangelización en América. Desde los primeros momentos, la presencia de signos cristianos fue notable, por el cual se explica la aparición de devociones especialmente la de cristo y la virgen junto con la de los santos fundadores de las órdenes (Doménech, 2013: 132).

Durante el virreinato de la Nueva España el arte y la fe fueron elementos que estuvieron estrechamente vinculados, en ese sentido las imágenes jugaron un papel preponderante en el pensamiento religioso de la sociedad de la época. Un ejemplo claro es el de la Virgen de Guadalupe, devoción que fija sus raíces en los primeros años de evangelización, la cual fue venerada en el santuario del Tepeyac convirtiéndose en una de las devociones más importantes del virreinato (Doménech, 2013: 134).

La pintura fue otro medio que representó los escenarios de la vida cotidiana, e incluso permitió a varios artistas dar a conocer sus ideales, emociones, sentimientos, formas, figuras, colores y estilos. A fines de siglo XVII el barroco es un estilo que se desarrolla en Nueva España con suntuosos interiores, dando lugar a dos personajes relevantes de su época, Juan Correa y Cristóbal Villalpando (Toussaint, 1962: 119).

La pintura barroca se caracteriza por ser luminosa, de entonaciones doradas, gusta de paisajes otoñales azulosos o rojizos, es ostentosa y especialmente decorativa. Ante ello, se tienen algunas obras de arte de Juan Correa, Escenas de la vida de San Francisco de 1681, en 1689 y 1691 sobresalen dos grandes cuadros que se encuentran en la sacristía de la catedral de México y muestra la Asunción de la Virgen y la Entrada de Jesús a Jerusalén (Toussaint, 1962: 120).

En la Arquitectura, el barroco en América presenta tres matices que lo caracterizan: Barroco sobrio, el cual implica que es importado de España, rico al adquirir mayor preponderancia el ornato, y exuberante por que a fines del siglo XVIII alcanza lujo en ciertas regiones. (Toussaint, 1962: 102)

Uno de los ejemplares de barroco sobrio en México es la iglesia de San Lorenzo, terminada hacia 1650, de los conventos de frailes sobresale la iglesia de Santiago Tlatelolco concluida en 1610,  así como la iglesia de la Concordia en Puebla (Toussaint, 1962: 102-103).

En el transcurso del siglo XVII y XVIII se da con mayor profusión un barroco rico, como los templos ubicados en la ciudad de México, la iglesia de Santa Teresa la Antigua (1678-1684), la de San Bernardo, terminada en 1690 del arquitecto Juan de Zepeda con finos ornatos que recuerdan al arte plateresco.

De barroco exuberante se considera a Puebla como la ciudad barroca y mudéjar por excelencia. Comienza con el templo de San Ildefonso para continuar con el de San Cristóbal y así alcanzar su apogeo con la capilla del rosario, cúpula decorada de santos, interior recamado de oro,  y de columnas salomónicas (Toussaint, 1962: 107-108).

El arte barroco se convirtió en un movimiento cultural que permitió a pintores, arquitectos, músicos y escultores poder expresar sentimientos e ideales, a través de obras de arte donde dieron a conocer rostros alegres, tristes, dolorosos, de calamidad. Distintos colores, matices de luz y oscuridad que daban vida a cuadros pictóricos y grandes edificaciones arquitectónicas.

Además, en la pintura barroca se observan diversas posiciones acordes a eventos religiosos, la alimentación de la época, las prácticas cotidianas, así como la flora y fauna del lugar. Este análisis conlleva a indagar hasta en los pequeños detalles y reflexionar que la pintura y las imágenes de devoción fungieron como elementos fundamentales en la formación del pensamiento social y cultural de la vida novohispana.

Fuentes

Doménech, S. (2013). Prácticas, ingenios persuasivos y retorica visual de la imagen de devoción en Nueva España, en Barroco Iberoamericano: identidades culturales de un imperio, Vol. I, España, Editora Andavira.

Fragoso, M. (2013). Usos y funciones de la imagen barroca en la vida conventual femenina,  en Barroco Iberoamericano: identidades culturales de un imperio, Vol. I, España, Editora Andavira.

Piña, A. (2013). Arquitectura barroca. México, Universidad Nacional Autónoma de México.

Toussaint, M. (1962). Arte colonial. México, D.F. Universidad Nacional Autónoma de México.


Semblanza

Luisa Martínez Baxin

Es historiadora y maestra de la Escuela Secundaria Técnica Industrial Número 97 ubicada en la Ciudad de Xalapa. Esto es lo que de ella misma dice: Nací el 29 de septiembre de 1990 en San Andrés Tuxtla, Ver. A los 24 años de edad egresé de la facultad de historia de la Universidad Veracruzana y me titulé con el trabajo recepcional: Llevar la educación a ambientes adversos: La escuela cantonal “Landero y Cos” de San Andrés Tuxtla, Veracruz. 1867-1910. Escogí principalmente ese tema y la temporalidad porque durante el Porfiriato a pesar de haber sido el objetivo la educación, en el caso de Veracruz no hay suficientes fuentes de las escuelas cantonales fundadas en esta etapa lo que motivó a interesarme en esta temática y hacer un aporte a la historia social de la educación. En el 2015 presenté el examen nacional para obtener una plaza en educación secundaria, tuve buenos resultados por lo que actualmente imparto la materia de historia universal e historia de México a grupos de segundo y tercer año de secundaria en la Ciudad de Xalapa

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