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Opinión



Nuestro único lenguaje

Lunes, Noviembre 26, 2018 - 09:06
 
 
   

La educación no está exenta de este proceso de mercadización de la vida humana

“…He visto el poder del mercado. El agnosticismo del mercado, cuando se trata de quién es usted y su experiencia, es algo muy poderoso. Así que en realidad llego a esto con un entendimiento que nace de una experiencia diferente acerca de por qué eso es atractivo para las personas. Pero creo que cuando se convierte en el único idioma, cuando se convierte en la única forma de pensar acerca de lo que se debe hacer, nos deja con un sentido muy empobrecido de cómo vivir juntos. Es bueno para crear riqueza y crear cosas y construir cosas, pero no es una guía. No es un vocabulario útil para vivir juntos…”

Anand Giridharadas. On being, with Krista Tippet.

https://onbeing.org/programs/anand-giridharadas-when-the-market-is-our-only-language-nov2018/

Anand Giridharadas es un periodista y escritor. Fue columnista y corresponsal extranjero en el New York Times , además de profesor visitante en el Instituto Arthur L. Carter de periodismo en la Universidad de Nueva York. Es autor de libros como India Calling, The true american y Winners take all: The elite charade of changing the world.

Como afirma Krista Tippet, la titular del podcast On being, que produce la Fundación Templeton como preámbulo a la entrevista que sostuvo con él y de la que extraigo la cita que encabeza el artículo de hoy, se trata de alguien que conoce desde dentro el las redes de Wall Street y Silicon Valley, de los think tanks, las fundaciones y convocatorias desde TED hasta el Instituto Aspen.

A partir de esta experiencia y conocimiento directo del mundo del mercado en el país más poderoso del mundo, emblema del capitalismo global, su trabajo ha planteado críticas profundas al sistema y a nociones como las de “ganar-ganar” y otros compromisos morales que parecen estar en el sustento de la cultura del sistema económico actual, en el que como afirma en esta entrevista, hay muchos actores individuales y corporativos que actúan de buena fe en acciones y proyectos filantrópicos creyendo que realmente van a promover condiciones de justicia y equidad en el mundo y a combatir la pobreza, sin darse cuenta de que hacerlo desde la lógica del mismo sistema no conduce sino a meros paliativos que perpetúan la situación de desigualdad y deshumanización en la que se encuentra el mundo de hoy.

Giridharadas narra en la entrevista su experiencia como participante en reuniones de alto nivel en las que ejecutivos de empresas globales y empresarios millonarios de los Estados Unidos trabajaban con entusiasmo en la generación de iniciativas de corte filantrópico y de búsqueda del desarrollo de los sectores menos favorecidos de la sociedad, pensando realmente en que estaban contribuyendo a transformar la realidad y ayudando a quienes lo necesitan.

Pero todas estas iniciativas y acciones estaban siempre regidas por la lógica del mismo sistema de mercado y acotadas por su lógica de producción, consumo y ganancia y esas personas y corporaciones que de buena fe se reunían para ayudar a los afectados por ese sistema, no eran capaces de darse cuenta de ello y de la necesidad de salirse de esa racionalidad y de romper las reglas del sistema para poder realmente contribuir al cambio social.

Un detalle significativo es su afirmación de que todos estos actores estaban siempre dispuestos a dar más a los sectores empobrecidos pero ninguno estaba abierto a la posibilidad de ganar menos en sus negocios multimillonarios que responden muchas veces a una lógica de lucro exagerado y desproporcionado: “…puedes decirle a los ricos y poderosos de nuestra era que hagan más bien, pero nunca puedes decirles que hagan menos daño. Puedes decirles que den más, pero no puedes decirles que tomen menos. Puedes decirles que compartan el botín del capitalismo extremo, pero no puedes decirles que renueven el capitalismo”.

De manera que el periodista de origen indio llega a la conclusión que aparece en la cita que sirve de epígrafe del artículo de hoy, en la que afirma que ha experimentado el poder del mercado y su fuerza para influir en lo que somos y en nuestra forma de experimentar la vida. El escritor no niega la relevancia del mercado como sistema para crear riqueza y para construir cosas, pero afirma claramente que no debe convertirse en una guía de la existencia.

Porque cuando el mercado “…se convierte en el único idioma, cuando se convierte en la única forma de pensar acerca de lo que se debe hacer, nos deja con un sentido muy empobrecido de cómo vivir juntos”.

El impacto que me causó esta idea al oír la entrevista fue realmente muy fuerte, porque creo sinceramente que estamos viviendo en una sociedad en la que el mercado se ha ido convirtiendo en el único idioma que hablamos en todos los campos de nuestra vida y se ha vuelto la única forma de pensar que nos indica lo que se debe hacer para construir nuestros proyectos de vida.

Creo que el periodista tiene razón y que esta hegemonía del mercado como nuestro único idioma nos ha dejado con un sentido muy empobrecido de lo que significa vivir juntos, un sentido en el que vemos en todas las relaciones la utilidad práctica y aún económica, en el que convivimos básicamente en torno a nuestro ser homo economicus, como productores y como consumidores.

La educación no está exenta de este proceso de mercadización de la vida humana y nuestro sistema educativo también ha ido sucumbiendo a las presiones de este único idioma, del mercado como la guía de lo que debemos enseñar y de lo que las futuras generaciones deben aprender.

Los planes de estudio y la lógica misma que orienta las acciones de los sistemas educativos en el mundo están orientándose por esta forma de pensar única. Más allá de incorporar el desarrollo de algunas competencias que capaciten a las nuevas generaciones para insertarse en el mercado para contribuir en la creación y distribución de riqueza, en la producción de cosas que sirvan al bien de todos, la escuela y la universidad han incorporado este pensamiento único como guía única de lo que se debe hacer en la educación y por ello han ido empobreciendo nuestras formas de convivencia.

¿Cómo cambiar la lógica de las acciones sociales desde la educación? ¿Cómo contribuir desde la escuela y la universidad a la construcción de una nueva era que sea –en palabras del periodista- el fin de la veneración del dinero y el inicio de un tiempo en el que realmente resolvamos los problemas juntos de nuevo?

Esta cita y las otras que aparecen en el artículo son producto de mi traducción libre de la transcripción de la entrevista, publicada en la página web del podcast On being, cuya liga aparece en este epígrafe.


Semblanza

Martín López Calva

Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, maestro en Educación superior por la misma universidad y en Humanismo universitario por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha sido dos veces “Lonergan Fellow” por el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007). Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación y enlace de la UIA Puebla en el campo estratégico de “Modelos y políticas educativas” del sistema universitario jesuita (SUJ) desde agosto de 2007 hasta marzo de 2012 y académico de tiempo completo en esta universidad desde abril de 1988 hasta marzo de 2012 donde obtuvo el reconocimiento de académico numerario e imparte hasta la fecha cursos de licenciatura y posgrado en el área de Educación. Tiene experiencia docente a nivel de licenciatura, posgrado y formación de profesores en la UIA Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Universidad de las Américas Puebla, Universidad Anáhuac y otras desde 1988. Actualmente es Director académico de posgrados en Artes y Humanidades de la UPAEP. Ha publicado diecisiete libros sobre temas educativos (los más recientes: Educación humanista –tres tomos- en Ed. Gernika y Gestión curricular por competencias en educación media y superior, en coautoría con Juan Antonio García Fraile), diez capítulos en libros colectivos y alrededor de 45 artículos en revistas de educación.

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