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Opinión



A favor del NAIM, domingo 11 a las 11 horas

Miércoles, Noviembre 7, 2018 - 14:23
 
 
   

Esta importante manifestación pública partirá el domingo 11 de noviembre, a las 11 horas

Dos ciudadanos comunes y corrientes. Saúl Arroyo e Iván Ruiz. Sin afiliación política de ninguna especie y, sobre todo, sin simpatía ni aversión hacia Andrés López Obrador ni a su grupo político, sino deseando, simplemente, que a México le vaya bien con el próximo cambio de Presidente de la República, se echaron a cuestas la tarea de convocar, a través de Facebook, a una marcha ciudadana, en la Ciudad de México, cuyo objetivo consiste en reunir a personas que estén en desacuerdo con la decisión tomada por el presidente electo, López Obrador, de cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en la región de Texcoco, para que manifiesten, libre y públicamente, su inconformidad por la anulación de la obra pública más importante del país en cincuenta años y exijan que continúe llevándose a cabo hasta su conclusión.

Esta importante manifestación pública partirá el domingo 11 de noviembre, a las 11 horas, de la columna del Ángel de la Independencia a la Plaza de la Constitución. Será el primer acto de protesta masivo que se lleve a cabo contra una mala decisión gubernamental de Andrés Manuel López Obrador, derivada de una consulta popular apócrifa.

Además de resolver el problema de saturación y múltiples deficiencias que presenta la actual terminal aérea, el nuevo aeropuerto internacional se colocaría entre los mejores, más eficientes y modernos a nivel mundial.

La consulta a la que convocó el presidente electo López para decidir el destino del NAIM fue un auténtico desastre. No cumplió ninguna de las normas legales necesarias para obtener legitimización y alcanzar carácter vinculatorio.

Mientras que para llevar a cabo las elecciones del 1 de julio de 2018, el Instituto Nacional Electoral acordó instalar en los 300 distritos electorales en que se encuentra dividido el país 156 mil 807 casillas a donde acudieron a votar 56 millones 611 mil 27 electores, AMLO ordenó instalar únicamente mil 73 mesas de votación en 538 (21.9%) de los 2 mil 458 municipios que forman parte de la república mexicana

De los 30 millones 113 mil 483 electores que en un solo día de elección (1 de julio) llevaron a López a la Presidencia de la República, a duras penas fue posible reunir entre el 25 y 28 de octubre a 748 mil 335 simpatizantes de AMLO para que lo apoyaran en su errática decisión de privar a México de un aeropuerto de primer mundo.

Toda vez que reacondicionar (¿?) el vetusto aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México, rehabilitar (¿?) el de Toluca y montarle (¿?) dos pistas a la base militar aérea de Santa Lucía, no resuelve, ni en tiempo ni forma, las deficiencias e insuficiencias del anacrónico aeropuerto que desde hace más de tres décadas aqueja al país y entorpece el desarrollo económico de éste.

Además de solucionar la problemática de la actual terminal aérea, el nuevo aeropuerto internacional se colocaría entre los mejores, más eficientes y modernos a nivel mundial. A final de cuentas, hubiera colocado a México en los primeros lugares de la aviación mundial.

Con su decisión equivocada el cuasi presidente de la republica López Obrador trató de resolver un problema técnico ─como es el de la viabilidad o inviabilidad operativa del NAIM en Texcoco─ con una determinación política encaminada a demostrar a los mexicanos, particularmente a sus opositores, que no es “florero”, ni tampoco está de “adorno”, porque en México “manda” él y nadie más que él.

Demostración trasnochada del autoritarismo estalinista con el que Andrés López Obrador suele acompañar sus decisiones y haría pasar como paladines de la democracia latinoamericana al dictador venezolano Nicolás Maduro y a su congénere nicaragüense, el repudiado sátrapa Daniel Ortega.  

En la cuestionada “consulta lópezobradorista” no hubo padrón de votantes ni boletas foliadas. La tinta que se utilizó para marcar el dedo pulgar derecho de los votantes no fue indeleble, se diluyó de tal manera que muchos de ellos votaron en más de dos ocasiones. Sin que nadie impidiera esa irregularidad.

Tampoco hubo control ni vigilancia de las urnas donde se depositaron los votos. Cada “responsable” de las mesas de votación las guardó en su domicilio fuera de los días y horarios de votación.

La determinación de Andrés Manuel López Obrador de suspender definitivamente la construcción del NAIM sin tener todavía facultades jurídicas para hacerlo porque aún no toma posesión de la Presidencia de la República, revela que México, en pleno ejercicio de su vida institucional, tiene simultáneamente, por primera vez, dos titulares del Poder Ejecutivo Federal.

Uno, López Obrador, que todavía no llega a ocupar el cargo para el que fue electo  y por consiguiente gobierna de facto y otro, Enrique Peña Nieto, que desprestigiado y debilitado por los actos de corrupción en que su gobierno está involucrado, todavía no se va a su casa de Atlacomulco porque su mandato constitucional finaliza hasta el próximo 30 de noviembre.

La insólita pasividad y tolerancia con la que el presidente Peña ha aceptado que López se entrometa en asuntos que todavía no son de su competencia, hace sospechar que entre ambos existe un tácito pacto de no agresión basado en el compromiso de que Peña admita que López se entrometa en asuntos gubernamentales que aún no son de su competencia a cambio que el macuspaquense al ocupar la presidencia del país no judicialice las corruptelas que cometió durante su ejercicio gubernamental el presidente atlacomulquense.

Abundan los elementos de juicio que sirven de base para apoyar esta sospecha popular.

Independientemente de todo esto y aunque el presidente Peña Nieto no tuvo las agallas necesarias para defender la realización de la obra pública más importante de su administración gubernamental y frenar los ataques y acusaciones que contra el NAIM lanzó sistemáticamente López Obrador, es necesario que los habitantes de la Ciudad de México y de los estados circunvecinos (Puebla, Morelos, México, Hidalgo y Tlaxcala) acudamos a la marcha del domingo 11 de noviembre que partirá de la Columna de la Independencia a la plaza donde se ubica el Palacio Nacional, para apoyar, con nuestra presencia, la continuación de la obra del NAIM y repudiar la falsa consulta popular que urdió López Obrador para fundamentar su interesada ocurrencia de cancelar definitivamente la construcción del aeropuerto que puede situar a México a la altura de los países de primer mundo.

Del “pirrurris” de AMLO al “jarabe de pico” de Polevnsky

La señora que renegó de su nombre original para adoptar el de Yeidkol Polevnsky y ahora preside el comité ejecutivo nacional de Morena ─imitando la conocida actitud de intolerancia descalificadora de su jefe AMLO que cuando siendo jefe de gobierno del entonces Distrito Federal señaló despectivamente como “pirrurris” a las más de un millón de personas que participaron el 27 de junio de 2004 en la Marcha por la Paz─  se adelantó a  denostar a las personas que participen en la marcha de las 11 horas, del día 11, del mes 11 de 2018, en apoyo de la continuación de las obras del NAIM, señalándolas como “jarabe de pico.”


Semblanza

Raúl Espejel Pérez

Ha colaborado como articulista en la revista Jueves de Excélsior, El Universal de México, El Universal Gráfico, El Universal de Puebla, El Día, Nueva Era de Puebla y la revista Momento de Puebla (versión impresa y digital).

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