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Opinión



El INEE y la alta complejidad del sistema educativo

Lunes, Octubre 22, 2018 - 09:20
 
 
   

Concepción y construcción de un sistema educativo en el que se plantee la autonomía individual

“Sí hay una buena oportunidad de “hacer historia” si se defiende y no se atenta contra la autonomía individual, escolar e institucional. Esto sí sería una verdadera transformación”.

Pedro Flores Crespo. En defensa de la autonomía. Educación futura.

http://www.educacionfutura.org/en-defensa-de-la-autonomia/

Sin ser experto en el tema de política educativa me he atrevido a publicar en este y otros espacios varios artículos acerca de la Reforma educativa, El Servicio Profesional Docente (SDP), el Nuevo Modelo Educativo y el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

En todos ellos he tratado de mantener una postura crítica que me parece indispensable para contribuir a la formación de opinión pública inteligente y razonable que contribuya desde la academia y desde la sociedad a la mejora de la calidad, la equidad y la pertinencia de nuestra educación para beneficio de este país que tiene tantas heridas por sanar y tantos desafíos por enfrentar.

Entiendo por postura crítica la que parte de la pregunta por la verdad de los acontecimientos, busca llegar a juicios razonables y basados en pruebas y evidencias, trata de considerar puntos de vista diversos e incluso opuestos y plantea de manera ponderada los elementos positivos y negativos de los diversos temas y posturas.

Creo que no hay nada más opuesto a lo crítico que lo que muchos consideran crítico en el escenario de polarización social que vivimos, es decir, la postura que asume un sesgo evidente y plantea afirmaciones incendiarias o radicales a partir de una visión del mundo en blanco y negro, donde hay buenos y malos, donde no se matiza sino se dramatiza.

A partir de esta visión crítica de la realidad educativa nacional he sostenido y sigo manteniendo la postura de que la Reforma educativa iniciada en el presente sexenio es condición necesaria pero no suficiente para la transformación que requiere nuestra educación obligatoria y que los pasos que se han ido dando –con todo y los evidentes errores y carencias en muchos de sus planteamientos y sobre todo en su instrumentación- van en la dirección adecuada para construir un sistema educativo de más alta complejidad que rompa con el viejo esquema corporativista, ponga por encima el derecho a la educación de los niños y jóvenes del país de cualquier interés político partidista y contribuya a la construcción de una educación a la altura de nuestros tiempos.

Una de las líneas acertadas de la reforma es la de la concepción y construcción de un sistema educativo en el que se plantee la autonomía individual –aprendizaje clave de desarrollo personal y social, habilidades socio-emocionales-, la autonomía escolar –la escuela al centro- y la autonomía institucional –INEE autónomo- como ejes de una nueva organización de la formación de las nuevas generaciones.

Como afirma Pedro Flores Crespo en su excelente artículo En defensa de la autonomía del que tomo la cita con que inicia mi artículo de hoy, el gobierno entrante se encuentra ante una gran oportunidad de hacer historia y de generar una verdadera transformación en el ámbito educativo si cumple con la condición de defender y de no atentar contra la autonomía individual, escolar e institucional que se plantea como una de las directrices fundamentales de la educación de nuestro país hacia el futuro.

Sin embargo, existe una gran incertidumbre ante los discursos encontrados del Presidente electo, del futuro Secretario de Educación Pública y de los legisladores del partido gobernante en ambas cámaras.

Porque como se ha declarado en las últimas semanas, existe la intención de echar abajo todo lo que tenga que ver con la Reforma educativa –en esta visión falsamente crítica de la que hablo al inicio- hasta que “no quede ni una coma” de ella. Estos discursos incluyen las iniciativas que van en la línea de desaparecer el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

“…iniciar el sexenio proponiendo la cancelación de órganos constitucionales autónomos no es la mejor señal”.

Roberto Rodríguez. El INEE, necesario. Campus Milenio.

http://campusmilenio.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=12738:el-inee-necesario&Itemid=140

Como afirma Roberto Rodríguez en la cita y el mismo Pedro Flores en su artículo ya citado, el planteamiento del gobierno de que se eliminen los órganos constitucionales autónomos no es una buena señal si queremos contar con un país más democrático.

El INEE contribuye a la construcción de un sistema educativo que Edgar Morin llama de alta complejidad, es decir, un sistema en el que no exista una estructura piramidal, enfocada en el control centralizado de una sola instancia –en el caso de la SEP, unipersonal, el Secretario- de la que dependen todos los sujetos que participan en los procesos y que decide con base en su propia información y criterios.

El instituto fue creado para generar y ofrecer información válida e independiente de las autoridades de la SEP federal y las estatales sobre todos los componentes del SEN y generar criterios y recomendaciones de política educativa que orientaran a las autoridades educativas para el establecimiento y el seguimiento de las políticas y programas que rigen el funcionamiento de todo el sistema educativo.

Desafortunadamente, en el imaginario social y en la visión de los mismos educadores e incluso investigadores educativos, la Reforma educativa se redujo a la evaluación docente y el INEE se convirtió en una especie de villano –o de “verdugo de los docentes” según leí en un medio amarillista magisterial- al que se responsabilizó de manera absoluta y exclusiva –atribuyéndole funciones que nunca ha tenido- de la evaluación de los profesores del país y de sus implicaciones laborales y administrativas.

Esta visión está doblemente sesgada porque por una parte, se centra en una idea distorsionada del papel del instituto en el proceso de diseño e instrumentación de la evaluación docente atribuyéndole funciones que no le corresponden y por otro olvida u omite de manera deliberada todas las demás funciones que ha cumplido el INEE en esta etapa como organismo autónomo.

Es por ello que un grupo de investigadores educativos promovió y firmó un desplegado que se publica hoy en el que se plantea al gobierno entrante la necesidad de mantener al INEE, obviamente haciendo las revisiones, evaluaciones y cambios que se requieran para potenciar su función. Me he sumado desde el principio a esta iniciativa y espero que sea tomada en cuenta porque creo sinceramente que la desaparición del instituto significaría un retroceso muy serio en el camino hacia la construcción de un sistema educativo de alta complejidad como el que requiere el país en nuestros tiempos.


Semblanza

Martín López Calva

Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, maestro en Educación superior por la misma universidad y en Humanismo universitario por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha sido dos veces “Lonergan Fellow” por el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007). Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación y enlace de la UIA Puebla en el campo estratégico de “Modelos y políticas educativas” del sistema universitario jesuita (SUJ) desde agosto de 2007 hasta marzo de 2012 y académico de tiempo completo en esta universidad desde abril de 1988 hasta marzo de 2012 donde obtuvo el reconocimiento de académico numerario e imparte hasta la fecha cursos de licenciatura y posgrado en el área de Educación. Tiene experiencia docente a nivel de licenciatura, posgrado y formación de profesores en la UIA Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Universidad de las Américas Puebla, Universidad Anáhuac y otras desde 1988. Actualmente es Director académico de posgrados en Artes y Humanidades de la UPAEP. Ha publicado diecisiete libros sobre temas educativos (los más recientes: Educación humanista –tres tomos- en Ed. Gernika y Gestión curricular por competencias en educación media y superior, en coautoría con Juan Antonio García Fraile), diez capítulos en libros colectivos y alrededor de 45 artículos en revistas de educación.

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