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Opinión



Género y perspectiva cultural

Jueves, Octubre 11, 2018 - 20:47
 
 
   

Complicado, a pesar de lo importante de su contenido, planteamiento e intencionalidad.

Uno de los apartados más sensibles, en importancia y trascendencia, de  El poder de la Cultura, lo es, sin duda, el que ahora abordaremos: Perspectiva de género. Su demanda subyacente: equidad (aequus: cualidad de igual) entre mujeres y hombres, es añeja y no definitivamente satisfecha en algunas latitudes y totalmente ignorada en otras. Vamos al análisis.

El pasado mes de julio se cumplieron 43 años que en la Ciudad de México se celebrara la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer. A decir de la Dra. Pamela J. Fuentes*: “La conferencia, organizada por las Naciones Unidas, fue el primer y el más grande intento por analizar la inequidad de género desde una perspectiva global”. Participaron más de 6 mil personas de 133 países. El tópico de mayor envergadura fue: el significado de “ser mujer”. En contraste, la circunstancia más criticada: el que la Conferencia fuera presidida por un hombre, Pedro Ojeda Paullada, a la sazón Procurador General de la República.

El debate –rico, polarizado y significativo-, sustentó que la ONU declarara a los años 1976-1985 como la Década para la Mujer. En ese lapso se celebraron dos conferencias más sobre el tema, en Copenhague 1980 y Nairobi 1985. La triada de conferencias proveyó el sustrato del proyecto para “la integración de la mujer al desarrollo”. Había dos posiciones, encontradas en ese momento, pero suplementarias al paso de los años. La liderada por la norteamericana Betty Friedan que planteaba: “la paridad de salarios, la igualdad dentro de la familia y (que se) considerara a las mujeres, ante todo, como seres humanos que necesitaban un entorno propicio para desarrollar todo su potencial”. (Fuentes, 2014). En contraste, la boliviana Domitila Barrios de Chungara, destacaba las diferencias existentes entre las mujeres de los países desarrollados y aquellas de los países llamados entonces del Tercer Mundo y, hoy, Emergentes, es decir, los pobres y subdesarrollados.

Los puntos más sensibles abordados por las mujeres de los países tercermundistas participantes fueron: “el desarrollo y el reordenamiento de la economía internacional” y la forma en “que  serían integradas en las distintas esferas de la vida pública, particularmente en la economía”.

Concluye la Dra. Fuentes en su ensayo sobre la Conferencia que las mujeres latinoamericanas proponían:

Que las acciones necesarias (para empoderar a las mujeres) se ajustaran a su contexto económico, político, social y cultural. En consecuencia, la necesidad de forjar una identidad propia y representativa de las mujeres del Tercer Mundo cobró una enorme importancia, dado que importar el modelo de “mujer liberada” de Estados Unidos o Europa se percibía como una forma de imperialismo cultural.

En la revista Memoria Política de México, Doralicia Carmona**, señala, a su vez, sobre el tema:

A partir de 1975, la acción de la ONU ha tomado cuatro direcciones: 1. La promoción de medidas legales; 2. La movilización de la opinión pública y de la acción internacional; 3. El entrenamiento y la investigación; y 4. La asistencia a los grupos en desventaja. El principio central de todas estas acciones es que ninguna solución duradera de la mayoría de los problemas sociales, económicos y políticos que amenazan a la sociedad puede solucionarse sin la plena participación y el completo “empoderamiento” de la mujer.

En el apartado Perspectiva de género, que hoy tratamos, Alejandra Frausto señala (sin utilizar explícitamente el término “empoderar” –traducción literal del Inglés empowerment, ampliamente aceptada hoy día-) que su propuesta en materia cultural pretende eso: empoderar, tanto a las mexicanas, como a las minorías nacionales que crean, difunden, fomentan, resguardan, enseñan y defienden la cultura. La próxima Secretaria de Cultura, lo define y advierte así:

La política de género será central para esta administración. (Por ello) Se creará un observatorio de género y derechos humanos, así como un programa para fomentar proyectos culturales de mujeres y minorías.

Dicho Observatorio, tendrá las siguientes tareas: “1. Paridad laboral y salarial; 2. Lenguaje incluyente y no discriminatorio; 3. Accesibilidad a todas las personas; 4. Facilidades para madres y padres; 5. Trabajo desde casa; y, 6. Participación igualitaria en el sector cultural”. Finaliza afirmando: “Se construirá una nueva cultura de relaciones sociales y prácticas cotidianas sustentadas en los principios de igualdad, no discriminación y participación de las minorías”.

Es difícil no estar de acuerdo con lo planteado, pues es una verdad sabida que, mundialmente, los más pobres entre los pobres son las mujeres, los ancianos y los niños. México no es excepción a esto, sino más bien regla común y constantemente dolorosa, a pesar que existen en nuestro país, al menos, las siguientes instituciones orientadas a aliviar esta circunstancia y que Alejandra Frausto asegura serán coadyuvantes de su programa: Instituto Nacional de las Mujeres; Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación; Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres; Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas; además de las Fiscalías nacional y estatales y las Comisiones de Derechos Humanos. ¿Son pocas, suficientes, muchas? No lo sé, pero parece que no logran abatir el rezago en materia de desigualdad de género.

Aun así y no obstante lo sabido históricamente sobre el tema y lo planteado por el Gobierno de la Cuarta Transformación, ¿a qué se enfrenta realmente Alejandra y sus colaboradores en cuanto a la Perspectiva de género en el ámbito cultural del país? Van unos datos para ilustrar.

Según el INEGI, la llamada Cuenta Satélite de la Cultura en México, señala que en el 2016 existían registradas: 2 millones 225 mil 415 personas dedicadas (“ocupadas”, dice el Instituto) a alguna actividad cultural remunerada. El 60% son hombres y el 40% mujeres; es decir que 890 mil 166 mujeres, al menos, serían las factibles de atender en este programa Alejandrino.

Asimismo, los más de 2 millones de personas ocupadas en alguna actividad cultural remunerada aportan al PIB del sector el 3.3%, cuyo indicar particular (PIB del sector Cultural) es de 617 mil 397 mdp; es decir, cada una de ellas aporta 277.43 pesos anualmente al PIB sectorial.

Desglosando lo plasmado en la Cuenta Satélite de la Cultura en México sobre las áreas de desarrollo cultural, encontramos que las actividades consideradas en la medición son: Artes visuales y plásticas (1.5%); Artes escénicas y espectáculos (5.5%); Música y conciertos (1.2%); Libros, impresiones y prensa (3.9%); Medios audiovisuales (37.7%); Artesanías (17.8%); Diseño y servicios creativos (8.3%); Patrimonio cultural y material (1.7%); Formación y difusión cultural en instituciones educativas (4.8%) y Producción cultural en los hogares (17.5%).

Dicha estadística evidencia que: 1. Los medios audiovisuales son los campeones de la actividad cultural remunerada con más de la tercera parte del pastel, por lo que en la actualidad no parece haber duda que este es el sector que debería privilegiarse, siempre y cuando la medición del INEGI no esté encubriendo –para favorecer- en sus datos a las grandes cadenas nacionales audiovisuales; 2. La producción y comercialización de artesanías es la veta más rentable para el sector, asunto este que va de la mano con el otro indicador de dos dígitos (17.5%), puesto que el grueso de la producción artesanal se efectúa en los hogares de sus productores. Lo deseable en relación a estas dos últimas actividades mencionadas, es que se considere la capacitación de nuevas generaciones de artesanos que redunde, entre otras metas, en la diversificación de la producción artesanal y la comercialización en nuevos nichos de mercado, nacionales e internacionales.

 Otros  rubros, relativamente sólidos que podrían repuntar a través de un urgente y pronto apoyo directo son, el diseño y servicios creativos con su honroso 8.3% y las labores de arte escénico y espectáculos con un mediano, pero decoroso, 5.5%. Los demás, son dolorosos pues rondan la supervivencia y necesitarían más que apoyo monetario.

A la luz de estos datos, desarrollar plenamente el apartado Perspectiva de género se vislumbra complicado, a pesar de lo importante de su contenido, planteamiento e intencionalidad. Sin embargo, si al final del sexenio Amloista se logran avances en la paridad laboral y salarial, se arraiga el lenguaje incluyente y no discriminatorio, y se logra la participación igualitaria en el sector cultural, Alejandra y Andrés Manuel serán recordados con respeto y admiración. Esperemos que así sea.

No obstante y sin afán de pecar de pesimista, refiero que, con motivo del Día Internacional de la Niña –11 de octubre-,  auspiciado por la UNICEF desde hace siete años, el diario El País señala en su edición de hoy, que:

En el mundo, 240 millones de niñas están amenazadas por la violencia, 200 millones sufren mutilación genital, 130 millones son víctimas de violencia sexual y 12 millones son casadas anualmente antes de cumplir los 18 años.***

Asimismo, resume que:

El encuentro, en vísperas del Día Internacional de la Niña —que se celebra cada 11 de octubre—, transcurrió en Antigua Guatemala, organizado por Unicef y la Cooperación Española. Y les sirvió para constatar que los mismos problemas que habían afrontado las veteranas persistían dos o tres generaciones después. Con enormes avances legislativos y sociales mediante, el acoso, la violencia, la desigualdad y la dependencia económica continúan, aunque seguramente han adquirido caras distintas. Los dos días de reunión fueron una charla constante, con mesas redondas, por grupos que ponían en común las inquietudes de lideresas feministas que habían llegado de una docena de países. Aunque trataron casi todo tema relativo a la desigualdad entre hombres y mujeres, centraron sus conclusiones en tres ejes: poder de decisión, desigualdad económica y violencia.

Es decir que, a casi medio siglo del primer encuentro mundial abocado a reducir la brecha entre los géneros humanos, la distancia entre ellos es amplísima e indignante.

 

Posdata. Han iniciado las Mesas de Diálogo de la Secretaría de Cultura en Transición, convocadas por Alejandra y compañía. Han transcurrido dos de ellas, el 8 de octubre, la primera: Derecho de las audiencias a ver cine mexicano, misma que resultó pobre y desangelada, salpimentada tan solo por el reclamo de un asistente a Alejandra Frausto, por designar a María Novaro para dirigir el IMCINE; y la segunda, Patrimonio cultural material, encabezada por Diego Prieto, ratificado director del INAH, desarrollada ayer 10 de octubre, con algunas propuestas interesantes y encaramientos de los trabajadores del INAH por sus precarias condiciones de contratación. Sobre el contenido, desarrollo y conclusiones de estas mesas de diálogo, dedicaré las colaboraciones posteriores al término del análisis de El poder de la Cultura.

Referencias:

*http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0186-03482014000200007

**http://www.memoriapoliticademexico.org/Efemerides/3/08031975.html

*** https://elpais.com/elpais/2018/10/10/planeta_futuro/1539190309_809411.html

****https://elpais.com/elpais/2018/10/09/planeta_futuro/1539111419_833065.html.


Semblanza

Patricio Eufracio Solano

Es Licenciado en Lenguas y literaturas hispánicas por la UNAM. Maestro en Letras (Literatura Iberoamericana) por la UNAM. Y Doctor en Historia por la BUAP.

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