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Opinión



La reforma educativa se debe replantear

Miércoles, Octubre 10, 2018 - 11:22
 
 
   

Es de tal modo complejo lograr una reforma adecuada que queda condicionada

Lo primero será definir los principios rectores a incluir en la reforma constitucional, y tomar en cuenta que en la ley reglamentaria de la reforma se deberá tomar en cuenta la diversidad de nuestro país, para así definir que la mejor manera de conseguir una reforma educativa orientada a los objetivos que la nueva realidad del país exige, incluido su nuevo gobierno.

Es de tal modo complejo lograr una reforma adecuada que queda condicionada, para su viabilidad, a tomar en cuenta la estructura institucional de gobierno de la república para procesar los consensos y, con ello, generar su carácter plural e incluyente, pero sobre todo con una viabilidad indiscutible por la forma en que se tendrá que procesar.

El proceso educativo significa que los mexicanos deberán ser beneficiados por un conjunto de acciones que los preparen para tener una vida digna decorosa dentro de la sociedad del país que nos ha tocado vivir. Con esta idea nos hemos manejado desde hace mucho tiempo, pero por diversas circunstancias solo hemos conseguido ese objetivo  parcialmente, ahora de nueva cuenta deseamos realizar cambios que nos conduzcan a preparar a los mexicanos para una vida llena de fraternidad y de grandes logros para los mexicanos, tanto en lo individual como  en lo colectivo.

El propósito es más viable pues  hoy cuenta con un gobierno comprometido con el proyecto. El reto es definir con mucho cuidado y profundidad el citado proyecto tomando en cuenta que deberán ponerse los planes en correspondencia con las nuevas circunstancias, atender la estructura del mundo moderno en el que se enmarca nuestro país, adicionado con el vertiginoso ritmo de cambios a que se sujeta el mundo de la vida con las nuevas tecnologías de la comunicación y de la organización humana. En ese contexto deberemos inscribir el proyecto de transformación educativa.

Algunas preocupaciones relacionadas con lo antes mencionado pueden detectarse en los proyectos de las administraciones anteriores, el defecto de ellas es que se pretendía hacer la tarea poniendo en el centro del proyecto pretensiones políticas para consolidar y legitimar las políticas ligadas al fortalecimiento de una sociedad sumamente polarizada en cuanto a la distribución de la riqueza, los ingresos y el poder político.

El plan del nuevo gobierno se inscribe en la  pretensión de  resolver los rezagos, en cuanto a tomar en cuenta las nuevas tendencias en lo geopolítico, en lo científico y en las nuevas formas de organización social, misma, que toma en cuenta la necesidad de lograr mayor equidad social mejorando la distribución del poder, de los ingresos y de la riqueza, es decir rescatar en el proyecto educativo la presencia de la justicia social.

El proceso educativo en México se tiene que desarrollar de manera amplia, con el objetivo de lograr que en el nivel de la educación básica se alcance la cobertura total de los jóvenes en edad de ser incluidos en el sistema educativo, es decir superar el 95% que hasta ahora él ha conseguido;  en este nivel se incluyen 25,447,500 jóvenes y en el nivel de educación media superior con una cobertura de 84.6% se ubica a una población de 5,237,000 jóvenes en tanto que en el nivel superior la cobertura es de 33%, que incluye a 3,865,000 alumnos.

Los recursos humanos a nivel magisterial son de manera global para todo el sistema educativo de 2, 085,090, distribuidos en los diversos sectores: 1, 219,862; 423,754; 397,971 y 43,503 maestros  en la  educación básica, educación media superior,  educación superior y en capacitación para el trabajo, respectivamente. Los maestros con más de 25 años de servicio representan un porcentaje aproximado de 20% del total de la planta docente.

Los recursos destinados al sector educativo en el presente representan un 24% del presupuesto de la nación y respecto al PIB significa un 6.06% lo que en cifras significa 1.326 billones de pesos, la recomendación de la ONU es que los países destinen, al menos, el 8% del PIB, lo que en pesos correspondería designar 1.750 billones de pesos, el monto de la partida se aumentaría en 424, 425 millones de pesos. Con ello se tendría la posibilidad de financiar la actualización de nuestra planta docente, garantizar que los edificios de las escuelas y el equipamiento de las mismas fueran las adecuadas para desarrollar las actividades del proceso educativo.

En ese trayecto se tendría que garantizar las nuevas exigencias del México moderno para su  sistema educativo, de manera especial el acceso a los instrumentos de comunicación de la era digital, los recursos para una educación plurilingüe (español, inglés y la lengua que se hable en la región donde se asienta la población a educarse); del mismo modo, se deberá  garantizar que el sistema educativo dote a los educandos de recursos metodológicos para poder acceder a los grandes volúmenes de información y organizarlos para tener los elementos que les permitan analizarlos y así poder tener conclusiones al respecto.

Por lo anterior, se justifica tener como un elemento central en el proyecto educativo lograr una cobertura universal en todos los niveles, conservando siempre la calidad que inscriba a nuestros jóvenes en el mundo moderno para desarrollar una vida normal de bienestar y de satisfacciones.

No se debe soslayar lo que hoy tenemos en la educación y que representa problemas esenciales, por ejemplo podemos citar que después nueve y doce años de educación obligatoria establecida en nuestra carta magna los egresados no logran el aprendizaje básico en la lectura de comprensión, redacción ordenada de un texto, solución de problemas aritméticos y la consolidación de las estructuras lógicas indispensables para generar razonamientos abstractos de manera racional por su congruencia veracidad. Tenemos el problema que tiene diversas explicaciones y de la forma en que se estructure el diagnóstico depende las políticas que se estructuren para superar los problemas, adicionalmente tendremos que superar nuestros rezagos para ello deberemos  tomar en cuenta la presencia de elementos tecnológicos propios de la era de la comunicación digital y de la moderna estructuración de la  vida en lo nacional e internacional, es decir en el ámbito de la globalización.

Un gran reto es lograr una educación moderna de alta calidad, pero a nuestro país le sería de poca utilidad si se conserva su carácter excluyente de nuestro sistema educativo. Tenemos que pasar a superar situaciones como las que hoy padecen nuestros jóvenes en la educación superior, que de acuerdo con cifras oficiales su cobertura  es de 38.4%, es decir, de cada 10 jóvenes en edad de acceder a la educación superior, solo consiguen incorporarse 4, para ser más explícitos en las principales Universidades públicas que se localizan en la ciudad de México presentaron la siguiente situación: la UNAM, recibió 210,000 solicitudes de ingreso a sus escuelas y solo admitió 21,000, el IPN recibió 107,000 solicitudes, solo admitió 26,750, la UAM recibió 74,000 solicitudes y admitió 10,360. En esas universidades los jóvenes excluidos suman 333,000, para paliar el problema la SEP ofreció lugares con Becas en diversas instituciones educativas por un monto de 41,000 plazas. En las universidades de las distintas entidades el panorama de la exclusión es también bastante agudo.

Se impone que se aplique un conjunto de medidas orientadas a incrementar la cobertura en estos niveles, las acciones se deben enfocar  en dos sentidos, otorgar más recursos a las instituciones educativas, para que puedan ampliar su cobertura educativa conservando la calidad de la educación y procurar de inmediato pasar a crear nuevas instituciones educativas.

En ese contexto las propuestas de nuestro presidente electo tendrán una mayor consistencia y seguro que se tenderá a atender eficientemente la consolidación educativa de México. 

Del mismo modo se justifica que lo que hoy tenemos como un gran activo, a nuestros Maestros, que suman en todo el país más de 2 millones distribuidos de la siguiente manera: en educación básica 1, 219,862; en educación media superior 423,754; en la educación Superior 397,971 y en la educación de capacitación para el trabajo 43,503; a todos ellos se les otorgue la posibilidad de superarse para estar a tono con las exigencias de la nueva realidad. Allí lo recomendable es mantener la evaluación con fines de diagnóstico para que sirva de guía a los programas de actualización de nuestros profesores y como en los programas de calidad total, si el avance no es suficiente, nuevamente recurrir a la capacitación,  en este aspecto de la actualización de nuestra planta docente se localiza el segmento de docentes que tienen más de 20 años de desempeñarse en el magisterio (aproximadamente unos 400,000), para ellos se debería establecer que puedan optar por más periodos de capacitación y,  al mismo tiempo, ofrecerles la opción para que los docentes, que tuvieran las citadas dificultades para desempeñar las nuevas tareas a pesar de la capacitación, permitirles optar por aceptar la presencia en su tarea correspondiente, de un asistente, para tal efecto,  bajo su supervisión.

Posiblemente no se puede suspender las evaluaciones a los miembros del magisterio, pero sí se puede dejar sin efecto las medidas punitivas contenidas en el reglamento de evaluación, que en definitiva se pueden cambiar una vez conseguida la reforma educativa  definitiva.

El conjunto de componentes y algunos que en este documento pudieran estar ausentes debe ser discutido en los eventos de consulta para la reforma educativa, la convocatoria debe ser abierta y bien canalizada institucionalmente. Deben estar los profesores, los padres de familia, las organizaciones gremiales de los profesores, las organizaciones civiles y todos los interesados en el tema, en mi opinión el reto más complejo es diseñar el mecanismo de decisión al respecto, ese debe ser el que asegure de que los sectores convocados deben ser además de escuchados tomados en cuenta para así asegurar la calidad del proyecto de reforma educativa y, al mismo tiempo, generar en torno a ella un consenso amplio para que su viabilidad esté asegurada y si en el camino de su aplicación se presentan dificultades que se esté en condiciones de impulsar los ajustes necesarios a un asunto tan importante para el futuro de nuestra república.

La sugerencia que hago tiene que ver con lo que denomino federalismo moderno, es decir, depositar, bajo el marco de los objetivos definidos, que cada entidad federativa se encargue de impulsar los eventos de consulta y que el proyecto contenga la reforma educativa en lo general, dentro del ámbito constitucional, y que en la ley secundaria se contemple la posibilidad de encausar las particularidades educativas de cada una de las regiones y entidades del complejo entramado geográfico y humano del país. Concluidas las consultas en las entidades federativas, bajo la responsabilidad de los ejecutivos de cada estado,  que tendrían como ámbito de resolución a los congresos de cada Estado.

Se tendría que tomar la decisión en el seno del colegiado representativo de los ejecutivos de la república, los ejecutivos de las entidades federativas presididos por el Ejecutivo de la nación, para que el ejecutivo de la nación presente el proyecto emanado en ese espacio de discusión,  ante el congreso de la unión, y que después de discutirlo apruebe la reforma a la educación de nuestro México. Queda muy claro que en un solo proyecto de reforma existirían sendas particularidades para la modificación de la educación de nuestra grande y compleja república. 


Semblanza

José Pascual Urbano Carreto

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