Jueves, 15 de Noviembre de 2018     |     Puebla.
Suscríbete


Opinión



La cuarta transformación montada en un muladar

Jueves, Septiembre 13, 2018 - 14:37
 
 
   

Mal augurio para la democracia mexicana, la compra-venta de diputados

Después de conocer el inmoral procedimiento que el presidente electo López utilizó como moneda para comprar al PVEM cinco diputados para  incorporarlos al grupo parlamentario de Morena y asegurar, con esa deleznable operación mercantil, el manejo y control absoluto de la Cámara de Diputados, es factible que la Cuarta Transformación, con la que AMLO piensa situarse a la altura histórica de Hidalgo, Juárez y Madero, se construya sobre un muladar.

Cuando López Obrador anunció su intención de llevar a cabo esa cosa a la que adjudicó el nombre de Cuarta Transformación, dijo que con ésta buscará “emprender un cambio pacífico y ordenado, y no por ello, menos profundo que la Independencia, la Reforma y la Revolución.”

De esta manera, AMLO, sintiéndose predestinado a convertirse en el cuarto personaje más importante de la historia de México, emulando las hazañas del Cura de Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla; del presidente que separó a la Iglesia del Estado, Benito Juárez y del iniciador y mártir de la Revolución Mexicana, Francisco I. Madero, y considerándose la reencarnación de esos tres próceres que contribuyeron a configurar la estructura del país, el Mesías Tropical, se comprometió a realizar la Cuarta Transformación de México, en beneficio de los más de 130 millones de mexicanos que lo habitamos.             

Obtenido el triunfo electoral, López Obrador hizo suya la célebre frase de Benito Juárez de “Nada por la fuerza, todo con el Derecho y la razón”. Dando a entender que ejercerá su mandato constitucional sin imposiciones, respetando la ley y sin cometer atropellos.

Ofreció refundar el Estado mexicano. Proclamó la autonomía e independencia de los tres poderes de la Unión y advirtió que como titular del poder Ejecutivo federal, no sería el poder de poderes y enfatizó que nunca  daría línea  a los senadores y diputados de Morena.

Sin embargo, faltando menos de tres meses para que tome posesión de la Presidencia de la República, López Obrador incumplió la palabra empeñada y, con ello, su tan anunciada Cuarta Transformación, sufrió su primer contratiempo y abolladura.

Ocurrió en el salón de plenos del Senado de la República, durante la primera sesión de trabajo de la LXIV Legislatura, cuando el presidente del Senado, Martí Batres, puso a consideración del pleno el sui generis caso de la licencia solicitada por el senador plurinominal del PVEM, Manuel Velasco, para que se le permitiera dejar de hacer uso de su investidura de legislador, para trasladarse temporalmente a Chiapas para concluir su periodo constitucional como gobernador (ahora interino) de esa entidad federativa y después regresar a ocupar nuevamente su escaño de senador.

Insólita e indebidamente, Batres, sometió a votación, en dos ocasiones, el mismo día y con dos horas de diferencia, el asunto de la licencia solicitada por Manuel Velasco.

En la primera votación, efectuada a mano alzada, la solicitud de licencia del simultáneamente gobernador-senador, fue denegada, por la totalidad de senadores de Morena.

Poco después, acatando puntualmente las indicaciones de quien se “comprometió a no dar línea a los legisladores de Morena, el coordinador de los senadores morenos ─o pastor del rebaño morenista─, Ricardo Monreal, dio instrucciones al presidente del Senado, para que efectuara la segunda votación, esta vez, en formal nominal, con la finalidad que se  concediera a Manuel Velasco la licencia que solicitó a la Cámara de Senadores para retornar a Chiapas a concluir  esa amañada  simbiosis de  gobernador constitucional-senador-gobernador sustituto-senador que obtuvo mediante un reforma constitucional aprobada por el Congreso chiapaneco a la medida de la ambición política de Velasco.

Los senadores de Morena, Víctor Manuel Castro, Mónica Fernández, Gilberto Herrera, Blanca Estela Piña, Néstora Salgado y Antares Guadalupe Vázquez,  que en la primera votación expresaron su inconformidad con que se concediera  licencia a Velasco Coello, en la segunda votación tuvieron el valor cívico de reafirmar su voto en contra, a diferencia de 44 correligionarios morenistas, que acataron dócilmente la consigna de Andrés Manuel López Obrador de apoyar, con su respectivo voto, la inmoral petición del próximo titular del Poder Ejecutivo Federal.

Dentro del grupo de los senadores de Morena apoyadores, se encuentran  antiguos priistas, como Ifigenia Martínez, José Antonio Álvarez Lima, exgobernador de Tlaxcala; Cristóbal Arias, secretario de Gobierno en Michoacán durante la administración de Cuauhtémoc Cárdenas; Alejandro Armenta y Ricardo Monreal, exgobernador de Zacatecas.

Tres senadores morenistas votaron en blanco y siete, entre ellos, Alfonso Durazo, próximo secretario de Seguridad Pública en el gabinete presidencial de AMLO; Rocío Nahle, que a partir  del 1 de diciembre ocupará la titularidad de la secretaría de Energía y Olga María del Carmen Sánchez Cordero Dávila que tendrá a su cargo la secretaría de Gobernación en el arranque de la administración del presidente López, no estuvieron presentes en el salón de plenos durante la votación.

Los 14  senadores del PRI apoyaron a Morena para conceder la licencia solicitada por Manuel Velasco, entre éstos, Miguel Ángel Osorio Chong; la sobrina de Carlos Salinas de Gortari, Claudia Ruiz Massieu Salinas; Beatriz Paredes Rangel; el exgobernador peñanietista del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas y Jorge Carlos Ramírez Marín.

Este incondicional apoyo ofrecido por el PRI (que según AMLO encabeza la mafia en el poder) a Morena (que bajo la dirección de López Obrador se comprometió a combatir la corrupción del gobierno de EPN), fortalece la sospecha de que entre los  dos antiguos enemigos antagónicos existe un pacto de no agresión, que bien podría llamarse PRI-MOR.

Con una oposición desarticulada, frágil y descabezada, sin contrapesos de ninguna índole y con la mayoría absoluta de legisladores en la Cámara de Diputados, que tiende a crecer y fortalecerse por el apoyo que ofrecen al mejor postor ─en este caso, Morena─ a cambio de prebendas como la licencia obsequiada al chiapaneco Manuel Velasco por el Senado de la República, López Obrador podrá hacer y deshacer lo que se le ocurra, sin que nadie se lo impida.

Incluso, atentar contra el federalismo ─como lo va a hacer al designar 32 virreyes, disfrazados de coordinadores estatales  que actuarán como gobernadores de facto y reformar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para introducir uno o varios artículos que le permitan reelegirse cuantas veces desee.

AMLO es un individuo mesiánico, impositivo y autoritario. No admite la disidencia, ni la divergencia, menos aún, acepta la crítica. Es autoritario e impositivo. En 1994, utilizando una constancia de domicilio apócrifa, impuso al PRD su candidatura al gobierno del Distrito Federal. En 2006 y 2012 impuso, también al PRD, su candidatura  presidencial. El 1 de julio de 2018 obtuvo la Presidencia de la República, imponiendo su postulación al Movimiento de Regeneración Nacional, del que es propietario y  usufructuario único.

Sin embargo, tiene un caudaloso capital político formado por 30 millones de fanáticos. Dispuestos a apoyarlo para que convierta en la versión tabasqueña de Evo Morales, Daniel Ortega, Nicolás Maduro y otros especímenes de semejante calaña.

Paradoja de la señora que cambió el nombre de Citlali Ibáñez Camacho

por el de Yeidckol Polevnsky Gurwitz

La presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, expresó su inconformidad porque  el futbolista Cuauhtémoc Blanco, ahora gobernador electo de Morelos, a  través de su secretario particular, de origen español, al que mediante una condenable y xenofóbica expresión calificó de “españolete”, pretende hacer al Partido Encuentro Social, lo que Morena hizo al Partido Verde Ecologista. ¡Comprarle cinco diputados! 

Dicho de otra manera, Morena sí puede comprar diputados al PVEM, pero el PES no puede comprarlos a Morena.


Semblanza

Raúl Espejel Pérez

Ha colaborado como articulista en la revista Jueves de Excélsior, El Universal de México, El Universal Gráfico, El Universal de Puebla, El Día, Nueva Era de Puebla y la revista Momento de Puebla (versión impresa y digital).

Ver más +

Encuesta