Miércoles, 19 de Septiembre de 2018     |     Puebla.
Suscríbete


Opinión



Escuela para padres

Jueves, Septiembre 13, 2018 - 14:52
 
 
   

Exigencia y calidez, elementos para el acercamiento entre padres e hijos.

Hace casi cincuenta años Diana Baumrind publicó su investigación sobre estilos parentales y con ella inició un movimiento que entre otras cosas tuvo como consecuencia la idea de que existen estilos de crianza que se pueden comparar, medir y por supuesto jerarquizar. La idea es muy simple. Hay dos variables: calidez y exigencia. La calidez se refiere a la disponibilidad que tienen los padres para atender a los hijos. La exigencia al nivel de peticiones que los padres tienen hacia sus hijos. Combinando estas dos variables nos encontramos con cuatro estilos posibles: el estilo autoritario (mucha exigencia y poca calidez), el permisivo (bajo control y mucha calidez) y el negligente (baja exigencia y baja calidez) y el democrático (combinación de todos en un nivel equilibrado, aunque nadie sepa qué es eso).

 

Lo que se sabe es que hay factores que favorecen que haya una buena calidez y una exigencia adecuada: la presencia de los padres, expresión de emociones dentro de la familia, posibilidad de que los niños se expresen libremente sin ser reprimidos y expectativas realistas de los padres (estos datos se pueden buscar en las investigaciones de Jolita Jonyniene y Roy Kern).

 

Hasta aquí como padre y como profesional que ve cómo se comportan otros padres ya me siento derrotado. ¿Presencia? Nuestro ritmo de vida se basa en horarios inflexibles de los cuales también son víctimas los niños. Desde muy temprano tienen que levantarse para desayunar, vestirse y peinarse de una forma específica para ir a la escuela (no solo en Corea del Norte hay estilos homologados de peinados, en las escuelas de nuestro país también), los padres literalmente los botan en la entrada del colegio y después se desplazan a sus trabajos poniendo en riesgo sus vidas y las de los otros padres que también van a las siete de la mañana neuróticos y apresurados porque les falta tiempo. Los que tienen la suerte de tener padres con buenos trabajos no logran verlos hasta la noche y da igual porque, aunque salieran pronto del trabajo tienen que atender a los talleres de clases extraescolares que les darán la diferencia para ser mejores que sus compañeritos algún día y quedarse con los mejores trabajos –para tampoco estar con sus hijos por falta de tiempo.

 

¿Expresión de emociones? En nuestro país ni los periódicos pueden expresar lo que pasa porque el nivel de censura es terrible. Ya sea el crimen organizado, la iglesia o el miedo en general dificultan la expresión. En la familia cargamos con estructuras heredadas de hace muchos decenios que nos impiden ser libres. Ser homosexual se sigue considerando una enfermedad, el aborto es tabú, la adopción es tabú, las drogas son tabú, el uso del condón es tabú… solo en navidad nos damos permiso de darnos abrazos.

 

¿Expectativas realistas de los padres? Entonces ¿mi hijo no va a ser secretario de gobernación cuando sea grande? Entonces ¿para qué lo llevo a una escuela donde aprenden inglés, francés, alemán y chino? Nos matamos deseando cosas para nuestros hijos y planeando su futuro intentando que sean mejores que los demás cuando en realidad no vemos cómo es el niño y lo que necesita.

 

¿Conclusión? La teoría es una herramienta. Puede usarse para varios fines y en el caso de la crianza sugiero que la utilicemos para ser críticos y pensar si podemos mejorar algo de nuestra forma de educar. Hay que tomar en cuenta que muchos de los fallos que tenemos se deben más a situaciones sociales que a responsabilidades individuales. Después de trabajar doce horas es difícil que llegues a tu casa con ganas de jugar con tus hijos, después de manejar dos horas en el tráfico es difícil que tengas ganas de expresar tus emociones mientras cenas sabiendo que mañana hay que repetir todo.

 

No te dejes engañar por la teoría y las frases simples. Cambia las condiciones si puedes y mejorarás como madre/padre y como ser humano. Tendrás paz y podrás disfrutar de un ambiente más pacífico en tu casa, podrás expresar tus emociones y estar abierto a las de los demás. ¿No puedes cambiar las condiciones? Entonces tienes dos opciones: seguir como hasta ahora –igual es lo mejor- o volver a plantearte la pregunta porque entonces menos puedes criar con el estilo más adecuado. Tampoco es que sea tu responsabilidad en solitario. Hay que ampliar el esfuerzo a las políticas públicas, a las redes de apoyo y a lo que le toca a los propios niños que también tienen mucho que decir en este nuevo mundo. No estás sola(o). Todos estamos intentándolo.

 

[El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Sus comentarios son bienvenidos].


Semblanza

Leopoldo Castro Fernández de Lara

Licenciado en Psicología, Master en Recursos Humanos, Maestría en Modelos y áreas de investigación en ciencias sociales. Sus temas de interés son los movimientos sociales, las representaciones sociales y en general la psicología social.

Ver más +

Encuesta