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Opinión



El Hamelin

Jueves, Septiembre 13, 2018 - 22:48
 
 
   

Rutina de un paseo con las mascotas desde temprana hora. Un gato que se suma.

Adopté una cachorrita hace año y medio. No tengo jardín y decidí sacarla a pasear por las mañanas en la privada donde vivimos, para empezar el día. Me gustan los amaneceres; me encanta cuando rompe el alba y adoro el aire fresco, la bruma y el rocío. Mi perrita ama también salir y nos empezamos a acostumbrar.

El asunto es que, en ese tiempo, también tenía dos gatos. Uno de ellos es muy sociable y siempre ha salido de casa a visitar jardines de los vecinos. Así que ese pequeñín salía desde antes que nosotras y el otro nos veía desde el balcón donde actúa como vigía. Después llegaron otros dos gatitos que adopté de mi hijo, una hembra y un macho. Entonces la familia creció: una perrita, una gatita y tres gatos machos, todos operados. Me daba desconfianza de los recién llegados porque vivieron desde pequeños en un departamento y tuve temor de que, si salían, no regresaran porque todos salen libres. Así que dejé un tiempo para que conocieran la casa y poco a poco se adaptaran a su nueva vida.

Un sábado sin tráfico, después de varios meses de haber llegado los gatitos, decidí abrirles la puerta y salieron. Saltaron a comer pastito y se escondieron en los matorrales de afuera de la casa. Después de un rato los metí y el domingo temprano, estaban todos alineados en la puerta para volver a salir, era un espectáculo muy simpático. Les abrí y salieron a los matorrales mientras caminé con la perra, sin novedad.

Al ver que les encantaba salir, decidí sacarlos durante la semana a las seis de la mañana debido a que el tráfico de la privada empieza después de las siete. Se quedaban en los matorrales mientras la perra y yo dábamos nuestro rondín, pero un día, nos empezaron a seguir y me dio tentación que se metieran a los jardines de los vecinos sin que éstos supieran y luego ir a pedir el favor de entrar por mi gato. Para mi sorpresa, me siguieron, jugaron carreras y respondían a mi llamado. Es fascinante ver como se forman a la entrada de la casa para salir uno a uno, y después, alinearse en la calle para salir corriendo en la misma dirección como si estuvieran jugando carreritas.

El asunto es que de repente un día, muy temprano, un gatito de una casa vecina, salió cuando nosotros pasábamos. Empezó a maullar muy tierno y lo empecé a acariciar. Buscaba mi mirada y se me enredó en los pies. Los demás gatos y la perra se acercaron curiosos y lo olieron, sólo uno le escupió, pero lo cargué y como la calle es amplia, cada uno siguió en su asunto sin mayor caso. Desde ese día este pequeñín sale a nuestro encuentro cada amanecer, cuando pasamos por su casa, me ve, maulla con dulzura y camina con nosotros enredándoseme en los pies de ida y regreso. Ya somos 5 gatos, una perra y yo.

Los vecinos que nos han visto se admiran y dicen que nunca habían visto que los gatos sueltos, siguieran a su dueña y la obedecieran en un paseo por la calle. Y sobre todo que otros gatitos de la privada se unan a la procesión.

Ya al paseo diario al que salimos al amanecer, le llaman “El Hamelin”.

alefonse@hotmail.com 


Semblanza

Alejandra Fonseca

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