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Opinión



Arizona: el conservadurismo hacia la migración mexicana

Miércoles, Septiembre 12, 2018 - 16:55
 
 
   

Análisis de las políticas norteamericanas a la luz de los hechos recientes y de la historia.

Para los especialistas en el tema de las leyes migratorias en Estados Unidos, no fue sorpresa que  Donald Trump durante su campaña en 2015 tuviera un discurso de odio en contra de los mexicanos ya que el conservadurismo estadunidense respecto al fenómeno migratorio ha ido aumentando después de los atentados del 11 de septiembre de 2011, fue precisamente a partir de este suceso que las expresiones racistas y leyes antiinmigrantes se incrementaron en Estados Unidos, los inmigrantes fueron rechazados como suele ocurrir en situaciones de crisis, más aún, ya que la teoría estadunidense aseveró que el culpable de los atentados fue Osama Bin Laden, un iraquí que lideraba Al Qaeda, quien más adelante fue ultimado por el ejército de EE.UU.

Por otro lado a finales de los años noventa los estados sureños y conservadores como Arizona y Texas tuvieron un mayor número de llegada de inmigrantes indocumentados de origen mexicano y centroamericano, este suceso provocó el descontento entre los rancheros de los condados aledaños a la frontera con México quienes pedían hablar con el ex presidente George W. Bush para “controlar la situación” ya que, según ellos, “hasta sus casas llegaban personas rogando cobijo y ayuda ya que los polleros abandonaban a los migrantes”. A partir de ese momento los rancheros arizonenses crearon grupos de autodefensa, ya que se “sentían desprotegidos por las autoridades”, fue así que vestidos con ropa militar y armados empezaron a vigilar la franja fronteriza para capturar a inmigrantes, faltando a las leyes federales e incentivando a la violencia.

Para contextualizar la situación hay que recordar que Arizona fue territorio mexicano, hasta que una parte se vendió a través del “Tratado Guadalupe-Hidalgo” acordado en 1848 y otra parte vendida por el ex presidente Santa Anna en 1853: licitado en el “Tratado de la Mesilla” (conocida como “Compra Gadsen” en Estados Unidos) sin embargo su admisión en territorio estadounidense fue hasta el 14 de febrero de 1912. Con estos elementos y cercanía física, es innegable que Arizona tiene lazos estrechos con México, los mexicanos siempre han estado presentes en este lugar. Cabe destacar que los únicos pueblos originarios de este estado son los pimas y papagos entre otros grupos, quienes fueron en su mayoría ultimados y llevados a reservas. Al cerrar “El Tratado de la Mesilla” el territorio de los pimas quedó dividido entre los territorios de Arizona y Sonora, este grupo originario, que es muy pequeño, tiene un permiso especial para cruzar la frontera en cualquier momento, sin necesidad de pasaporte y visa.

La mayoría de los trabajadores mexicanos en el siglo XIX y XX laboraban en los campos, en la minería, en los ferrocarriles; a través de estos siglos y hasta la fecha se han enfrentado a leyes que los discriminan y descalifican por haber sido siempre una mano de obra competitiva e incómoda para ciertos sectores de la sociedad de Arizona. A lo largo de la historia la presencia de los mexicanos ha causado controversia porque es la minoría más grande: unos con raíces mexicanas, otros mexicanos de nacimiento, sin embargo la mayoría no ha renunciado a sus tradiciones ni a su idioma. En el siglo veintiuno los ataques hacia nuestros connacionales se basan en parte precisamente en esto: la preservación de la cultura mexicana; políticos republicanos y conservadores han criticado este fenómeno social.

Arizona siempre se ha distinguido por ser un estado de tradición republicana, en años recientes han sido aprobadas una serie de leyes antiinmigrantes, que son ni más ni menos la expresión de un conservadurismo enraizado. La ley más controversial aprobada en este estado fue la “SB1070” promulgada en 2010, la cual considera un delito la contratación de indocumentados, todos los empleados deben estar registrados en una plataforma especial, llamada E-Verify, la cual los empleadores deben constatar para poder contratar y de no ser así serán penalizados; además la policía local puede detener a un indocumentado si es que le parece sospechoso, esta tarea antes estaba solamente confinada a una autoridad federal.

Arizona fue el ejemplo para que otros estados y ciudades de Estados Unidos formularan sus propias políticas migratorias; un vacío legal dio pie a este fenómeno, ya que los estados tienen autonomía sobre su legislación, pero la política migratoria es una actividad de orden federal y algunas leyes han sido llevadas a los tribunales por la misma razón.

Otras leyes niegan los servicios hospitalarios a indocumentados de todas las edades y solo queda reservado para situaciones de emergencia; los arrendatarios tienen prohibido rentarle una vivienda a un indocumentado, así como las licencias de conducir sólo pueden ser expedidas a quienes presenten documentos que acrediten su estancia legal.

El miedo a la propagación de la cultura México-americana quedó plasmado en la ley “HB2281” que prohíbe su enseñanza histórica en las escuelas de la ciudad de Tucson, Arizona, ya que según los legisladores esta materia fomenta el odio y resentimiento racial. Sin embargo esta, como otras ciudades fronterizas tienen sus raíces en estas dos culturas, así que por más que la restrinjan en las aulas, está tangible en todo momento, a través de las personas, la comida, en los murales y parques que honran a personajes México-americanos como al líder campesino César Chávez.

Podemos observar que este tipo de leyes criminalizan a los inmigrantes, los orillan a vivir bajo la sombra, subordinados a los bajos salarios, a la consideración de un arrendatario, que tal vez les suba más el precio a la vivienda, sin tener la posibilidad de quejarse; a no tener derecho a la salud, ni a servicios sociales por el simple hecho de vivir sin documentos.

Por otra parte la aplicación de las leyes se ha llevado a la práctica con severidad y sin respetar a los derechos humanos, como en el caso del Sheriff de Maricopa, Arizona: Joe Arpaio, quien desde 1993 hasta 2016 hacinaba a los presos (quienes eran en su mayoría inmigrantes latinoamericanos) en tiendas de campaña bajo las inclemencias del tiempo, los hacía hacer trabajos forzados, así fue durante 23 años, haciendo caso omiso a las advertencias de las autoridades federales sobre estas prácticas racistas. El año pasado Joe Arpaio fue indultado por el presidente Donald Trump quien al igual que él tiene los mismos ideales nacionalistas, por no decir supremacistas, que enaltecen al hombre blanco por encima de cualquier otro ser humano.

El principal problema ha sido la falta de compromiso del gobierno federal de Estados Unidos con los migrantes, Barack Obama prometió desde el principio de su primera administración la aprobación de una “Reforma Migratoria”, sin embargo esto nunca sucedió, en parte por lo controversial del debate y la oposición republicana; esto desafortunadamente es poco probable que suceda con Donald Trump. La ausencia de decisiones respecto a este tema y los vacíos legales en la ley federal ha dado pie a que los estados de la Unión Americana tengan que regular la migración de acuerdo a sus propios criterios, que en la mayoría de los casos violan los derechos humanos.

Los migrantes se enfrentan a un camino incierto por la ausencia de apoyo de las autoridades de Estados Unidos y de sus países. Están a la voluntad de los políticos y a merced de las leyes migratorias; y todo esto debido a la falta de oportunidades en sus lugares de origen.

Si bien el gobierno de México tiene un grupo de asesores legales que defienden a los connacionales en los tribunales de Estados Unidos, el papel de nuestro país frente a Estados Unidos ha sido de sumisión. La próxima administración federal liderada por AMLO ha propuesto convertir a los consulados en procuradurías del migrante, algo novedoso pero que en la praxis ojalá de verdad tenga un mayor acercamiento y especialización respecto al tema, y a su vez que nuestro próximo gobierno se muestre más enérgico en la defensa de casos de violación a los derechos humanos de nuestros compatriotas.


Semblanza

Laura Carreto Tirado

Licenciada en Relaciones Internacionales, Maestra en Ciencias Políticas ambos grados estudiados en la BUAP. Especializada en temas migratorios y en la Relación México-Estados Unidos. Se ha desarrollado en la investigación y ha escrito respecto estos temas en libros y revistas. 

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