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Opinión



Percepciones y realidades electorales

Martes, Septiembre 11, 2018 - 21:28
 
 
   

Algunas apariencias que conviene sobrepasar. El dinero no define una elección.

 

Me parece que existen tres afirmaciones que han sido aceptadas más menos de forma generalizada, relacionadas con los procesos electorales y los resultados de las contiendas, por lo que es importante asomarnos a algunos números para conocer el alcance real de las referidas versiones.

La primera afirmación es “Más dinero, más votos”. Si observamos el financiamiento en las últimas elecciones presidenciales, de 2000 a la fecha, podemos observar que el candidato ganador no ha sido aquel que haya contado con mayor financiamiento público por el partido o coalición a la que pertenecen; salvo en 2012, los candidatos o coaliciones ganadoras no han contado con más recursos que sus contrincantes. En efecto, el partido o coalición ganadora se colocaba en segundo lugar respecto al financiamiento público para campaña, con la excepción del 2012, que entre PRI y PVEM sumaban más que la coalición Movimiento Progresistas, integrada por PRD, PT y MC.

La siguiente afirmación es la siguiente: “Partido en el gobierno, gana”. Salvo el caso, muy controvertido, de 2006 con una diferencia entre primero y segundo lugar del 0.56%, en la elección presidencial del 2000 a la de 2018, siempre ha ganado la elección presidencial el candidato de un partido diverso al que se encuentra en el ejercicio del poder. En 2000 gobernaba PRI y ganó PAN-PVEM; en 2006, como excepción, gobernó PAN y ganó el mismo partido, en 2012 gobernaba PAN y ganó PRI-PVEM, para el 2018, gobierna PRI y ganó MORENA-PT-PES. 

La que debe importarnos más como ciudadanos es “Más dinero más participación”. Lamentablemente tampoco es cierta. Durante las elecciones de 2000 al 2018, el financiamiento público hacia los partidos ha ido en incremento, aunque hay que considerar la reforma de 2007, que lo disminuyó, las cantidades siguen muy elevadas. Para las presidenciables tenemos lo siguiente: En el 2000, $1,500,456,125.07; para 2006 fueron $2,068,375,613.73; en 2012 se otorgaron $1,680,560,420.78; y en 2018 $2,148,166,623.00. En las intermedias: En 2003 fueron $2,421,611,942.13; para 2009 se otorgaron $819,488,876.31; y en 2015 se dieron $1,172,863,740.94.

Aunque los niveles de participación en la elección presidencial se mantienen en promedio del 62.25%, en 2006 (aun cuando fue la más competida) ha sido la más baja con 58.55% de electores, y la participación más alta fue del 63.97% en 2000, aunque existió la percepción por algunos días, incluso en medios de comunicación, de que en 2018 fue una participación histórica. El promedio en las intermedias, donde sólo se elige a los integrantes de la Cámara de Diputados, es del 44.5%, siendo la más baja en 2003, con 41.19%, y la más alta con 47.72%, en 2015.

Lo único que sí se puede afirmar en este rubro, es que el tipo de elección sí marca diferencia en la participación. En promedio, 62.25% cuando se elige presidente, senadores y diputados; y, 44.5% cuando sólo se elige Diputados, una diferencia de 17.5%, cerca de los 10 millones de votos. Por supuesto, el interés en la elección de ejecutivo es mayor que en la de diputados.

Si bien es cierto que nunca fue objetivo del financiamiento público promover mayor participación ciudadana, como sí lo fue la equidad en la contienda y que vistos los resultados podríamos mencionar que se ha logrado, los partidos deben cuidar que el aumento se justifique con propuestas y candidatos que generen interés en la sociedad para mejorar la situación actual en la que nos encontramos, (ya mencionamos que el tipo de interés sí marca diferencia en la participación), de no hacerlo su apariencia frente a la sociedad seguirá en decremento.


Semblanza

José Antonio Bretón Betanzos

Es Licenciado en Derecho, Maestro en Derecho Constitucional y Amparo, Maestro en Ciencia Política y Doctor en Derecho. Obtuvo el reconocimiento de experto internacional en Derecho Electoral por parte de la UNAM. Ha sido docente en licenciatura y posgrado en diversas universidades, y participado como conferenciante en foros nacionales e internacionales. Se desempeñó como funcionario electoral, Secretario General y Director General, del Instituto Electoral del estado de Puebla. Actualmente es Coordinador de Posgrados en Derecho de la Universidad Iberoamericana de Puebla, asesor jurídico del Observatorio de Salarios y Secretario de la Barra Mexicana, colegio de abogados, Capítulo Puebla.

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