Lunes, 15 de Octubre de 2018     |     Puebla.
Suscríbete


Opinión



Mala fe e ignorancia

Domingo, Septiembre 9, 2018 - 08:57
 
 
   

Opiniones de café auguran desastre de la nueva administración... sin juicio crítico.

Es conocida la anécdota aquella en la que se narra que en la antigua Grecia, Diógenes salía con una linterna a plena luz del día a recorrer las calles.

Y cuando le preguntaban qué hacía, respondía:

-Busco a un hombre íntegro.

Eso podría responderse hoy con respecto a la buena fe.

Qué difícil es encontrar esa actitud casi en cualquier ámbito.

Es común la ausencia de una dosis mínima de buena fe al criticar al gobierno en ciernes. Pero también está ausente en la autocrítica.

Predomina eso tan de moda, tan pobre y tan bajuno: la descalificación, el juicio ligero, la sentencia superficial, la burla, la desinformación.

Hoy cualquiera se erige en censor, en árbitro impoluto y en profeta del desastre.

Magnifican un error o varios del presidente electo; adulteran hechos o dichos; hacen augurios tenebrosos del próximo sexenio; pronostican el desastre; hacen profecías tormentosas; anticipan el fracaso; los colocan en el paredón de fusilamiento… disparen, apunten… ¡fuego!

Es un mexicano proceder que cuesta mucho superar. Se da en las charlas de amigos, en el café o en las comidas. Todo mundo se coloca un tocado como de faquir de la india, bola de cristal al frente y dicta juicios sumarios.

La equivocación está proscrita. Es vox Dei la de quien lleva la voz cantante. Y otros se suman al coro gustosos. Le agregan detalles al chascarrillo. Citan programas de televisión. Es casi su biblia.

Sueltan el chascarrillo, multiplican las ironías. Los sabios o filósofos o politólogos de café dictan  cátedra. Los demás celebran.

Todos navegan felices en el océano de la desinformación. Su fuente es una noticia parchada, incompleta o parcial. O un meme.

O bien  reflejan una posición ideológica sincera. Pero la disfrazan de “lo que todo mundo opina”. A sabiendas que siempre han juzgado al futuro gobernante a partir del prejuicio, la fobia, o el anti porque va en contra “de mi modo de pensar, de mi religión, de mi filosofía, de mis principios.”

Y esto último no suena mal. Es perfectamente explicable. Pero es todo, menos una crítica de buena fe.

Es fobia, es odio, es prejuicio. No es juicio.

Y sano es apartarse del infeliz que se nutre de prejuicios.

¡Lo redima san Teófilo Borunda..!

La crítica se nutre de información, razones, visiones cotejadas. Si  se funda en la fobia o en los antis, o en el rencor, entonces es un deseo, una intención, una opinión cargada de maldad o mala intención.

Me viene a la mente un ejemplo, si se quiere forzado, pero referente al fin.

Es como si puestos frente a un niño que quiere aprender a andar en bicicleta alguien le dice: no te subas, te vas a caer, tú no puedes, ese es un vehículo peligroso, infernal, déjalo, mejor camina, no es para ti… etcétera.

En lugar de: con cuidado, mira así, sujétate fuerte, mira al frente, tranquilo, inténtalo, aquí voy yo, ándale cualquiera lo logra, tú puedes,  y cosas por el estilo.

Nótese la diferencia entre deseo y consejo.

La crítica es un deber. Es también una responsabilidad. Pero para ser tal debe ser seria, sustentada, bien fundada, con suficientes elementos más allá  del odio.

Lo hemos dicho, la crítica es el certificado de toda democracia que se respete.

Y la autocrítica, el examen honesto al que todos debemos someternos.

Ejercer la crítica a partir de razones es un deber indispensable de todos los mexicanos, si queremos constituirnos en contrapeso del poder.

Se ha dicho y se repite que el nuevo gobierno, con la mayoría que posee no tiene o no tendrá contrapesos. Se finge ignorar, primero, que esa mayoría no la detenta, la puede ostentar, que es distinto. Estos dos verbos a menudo se confunden, terriblemente.

Y la ostenta porque la ganó en las urnas, producto de un proceso democrático y pese a todas las trampas conocidas.

Y entonces, a cada uno, a los medios, a las instituciones democráticas de la sociedad civil, a todos, nos compete asumir el papel de contrapesos. ¿Por qué no se asume tal deber?

¿Por qué muchos renuncian con el cómodo escudo de que un gobierno  sin contrapesos  se aproxima a la dictadura? Esos son clichés manidos que brotan de la ignorancia o la opinión facilona o infantil.

Enconchándose en prejuicios así es engordar un nivel parvulario que nos muestra como ciudadanos de un país que quiere ser esclavo eternamente.

Ese nivel elemental de opinar, juzgar o ver las cosas, aparte de nutrirse de la ignorancia, la rudeza o el analfabetismo político, es producto de la mala fe.

Esa que hoy en día buscaría Diógenes a plena luz del día en territorio mexicano.

xgt49@yahoo.com.mx


Semblanza

Xavier Gutiérrez

Es periodista desde 1967. Ha sido reportero y director de medios impresos y conductor de programas de radio y televisión. En su trayectoria periodística ha sido articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Es autor del libro “Ideas Para la Vida” y ha desempeñado cargos públicos en áreas de comunicación. Desde hace diez años conduce el programa de televisión “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Ver más +

La Corte de los Milagros

Presidentes municipales Montessori

Encuesta