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Opinión



El Tren Maya y su potencial estratégico, pero…

Jueves, Agosto 16, 2018 - 09:01
 
 
   

Cada vez hay más evidencia que muestra la polarización regional del país

La confirmación del proyecto del Tren Maya esta semana es una muy buena noticia… si se hace bien y se aprovecha al máximo. Y debe verse como apenas un primer paso que necesita complementarse con una serie de medidas adicionales para tener realmente éxito. Es una buena noticia porque puede marcar el inicio del rompimiento de un círculo vicioso de pobreza, ignorancia, atraso, falta de inversión que ha acompañado a la región sur del país por demasiados años. Cada vez hay más evidencia que muestra la polarización regional del país: tasas de crecimiento económico en el sur muy por debajo del promedio nacional, casi nula creación de empleos con seguridad social (excepto Quintana Roo), los niveles educativos del sur son, en promedio, significativamente inferiores a los observados en el resto del país. De los 9.4 millones de mexicanos en pobreza extrema, el 63% se concentra en el sur de México. Y así podemos repasar muchos otros indicadores para llegar a la misma conclusión: el sur está muy rezagado y si dejamos que las cosas sigan como van, en poco tiempo podríamos ver una fractura insalvable.

Por tanto, no hay duda que el sur necesita grandes inversiones, y sobre todo aquéllas en infraestructura que abaraten la actividad y las transacciones económicas. Sobre todo infraestructuras que conecten mercados aislados, con altos costos de transacción, que le permitan al sur compartir y contribuir a la prosperidad de la Nación. Inversión de esa naturaleza atraerá capitales, demandará trabajadores y todo lo que ello conlleva, como servicios educativos, de salud, de urbanización y de cuidado del ambiente. El Tren Maya se enmarca en esa lógica. Llevará infraestructura a una región aislada, movilizará gente, aumentará la derrama económica y atraerá inversión en diversos sectores. Todo eso va en la dirección correcta y me congratulo porque finalmente habrá inversión seria en esa parte del país.

Pero así como la idea es buena y seguramente financiable mediante una asociación público privada, está todavía muy corta y requiere pensarse a fondo. Algunos puntos: Se visualiza como una infraestructura esencialmente enfocada al turismo. Tan es así que los anuncios del presidente electo los hace acompañado del próximo secretario de turismo y del secretario de Hacienda para ver si los números dan. ¿Dónde está el secretario de Comunicaciones y Transportes? ¿En dónde contempla el plan de ruta al menos ramales para puertos que faciliten el transporte de mercancías hacia otras partes del país o hacia mercados internacionales? ¿En dónde se conecta con el resto de la red ferroviaria y con alimentadoras terrestres?

El propósito turístico es muy potente y positivo, pero es limitado. O quizás no conocemos el plan maestro de la red ferroviaria que muestre dónde encaja y con qué se conecta esta nueva línea. Pero si no existe semejante conexión, es urgente integrarla al plan del Tren Maya que se está desarrollando. Aislado, con un solo propósito, con este proyecto estaríamos desperdiciando recursos preciosos, así fueran cubiertos por el sector privado.

Se ha comentado que antes que este proyecto debería privilegiarse la construcción del nuevo aeropuerto, u otro tipo de infraestructura en algún otro estado, como en la parte sur de Chiapas o bien en Oaxaca o incluso Guerrero. Mi respuesta es que el nuevo aeropuerto debe seguir adelante, que se deben revisar los contratos para comprobar que no hay corrupción de ningún tipo, que se debe explorar la posibilidad de concesionarlo como muchos otros aeropuertos del país, y que por tanto no compite con el proyecto del Tren Maya. Y sí, se debe también poner atención a las otras regiones que no se contemplan en este proyecto.

Este esfuerzo, que será enorme, debe visualizarse como un instrumento adicional para sacar del atraso al sur de México. Debe pensarse en un proyecto integral cuyo detonante sería, como está previsto, el sector turismo en una parte de la región, pero que le deben seguir un enorme número de proyectos adicionales, tanto de turismo como de producción de bienes y servicios de otra índole. Y el esfuerzo debe ser de todos.

Cuando hablo de esta creciente polarización en México no dejo de pensar en la reunificación alemana. Ellos decidieron que, tras la unificación política, tendría que haber una sobre inversión en Alemania del Este, que les iba a tomar años en igualar los niveles de productividad en ambos lados, y que iba a requerir de la generosidad de los alemanes occidentales pues tendrían que pagar más impuestos que sus connacionales del oriente. Lo decidieron y se hizo. Hoy, la distancia entre este y oeste en Alemania es cada vez más corta, la brecha es menor. Los mexicanos debemos ser capaces de hacer los mismo.

Enrique Cárdenas Sánchez

Universidad Iberoamericana de Puebla

enrique.cardenas@iberopuebla.mx

@ecardenassan


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