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Opinión



Atentado con explosivos

Miércoles, Agosto 8, 2018 - 21:17
 
 
   

Las aristas que se implican. Grave la referencia a Santos.

En 1953 la embajada de los Estados Unidos en Teherán puso en marcha la operación “Ajax” brindando respaldo logístico al oficial Pahlevi, la que culminaría con el derrocamiento del primer ministro Mosbacher quién habría tenido la osadía de nacionalizar el petróleo en Irán.

Las clásicas notas del oficial de la embajador Keneth Roseevelt, terminarían por erigirse en ruta crítica para diversas operaciones de talante equivalente a la “Ajax”, resultando emblemática la célebre “operación Mangosta”, la misma que a diferencia de la sucedido en la Guatemala de Jacobo Arbenz en 1954, y en Chila en 1973, se caracterizaría por el fracaso en la consecución de sus objetivos desde los días de la invasión a la "Bahía de Cochinos".

El episodio vivido el pasado 4 de agosto en Caracas responde a carta cabal a los lineamientos de la referida “ruta crítica” trazada desde 1953 en Teherán por el oficial de la embajada Keneth Roosevelt.

Todo atentado frustrado o derivado de situaciones fortuitas termina por fortalecer los mecanismos de control policial de todo régimen imperante, pensar en consecuencia  en un autoatentado puede resultar plenamente válido como hipótesis de trabajo, basta para ello recordar la trama de la novela de Miguel Ángel Asturias “El Señor Presidente”, resultará por demás interesante escudriñar en el trabajo de los peritos de la defensa de los procesados, dado el caso que tal fuese la tesitura en la línea de defensa seguida por sus respectivos abogados.

En la década de los 80 una “ola democrática” estremecería los cimientos de la América latina, bajo los lineamientos esgrimidos por Samuel Huntington, diversos articulistas avizoraban en tal hecho una novedad inusitada por parte del departamento de estado, veían en ello un nuevo modo de entendimiento diverso a la entronización de dictaduras militares.

La novedad, por supuesto no era tal ya que nada lo es bajo la faz del sol, tal habría sido precisamente el impulso jamás declarado expresamente objetivo de la política de la administración Kennedy denominada “alianza para el progreso”, cuyos dos episodios emblemáticos serían el atentado a Trujillo en el camino a su finca de campo en la Dominicana, y, precisamente, la caída de Marcos Pérez Jiménez y la posterior expedición de la constitución venezolana de 1961.

Episodios que guardan más que una relación de paralelismo entre sí, curiosamente, el último atentado a un jefe de estado en Caracas, se habría dado contra Rómulo Betancourt bajo la autoría intelectual de Rafael Leónidas Trujillo.

El otro precedente que resulta digno de rememorar ante los acontecimientos recientes, es el atentado dinamitero en el año de 1976 de la nave de cubana de aviación que, despegando del aeropuerto internacional de “Maiquetía” en el puerto de la Guaira tenía como objeto de destino la ciudad de la Habana, atentado de la autoría del agente de la CIA de origen cubano y nacionalizado venezolano Luis Posada Carriles, fallecido apenas el pasado mes de mayo.

En enero del 2011, en la población fronteriza de “El Paso”, Texas, se llevó a cabo el juicio seguido contra el citado terrorista Luis Posada Carriles quién afronta cargos por perjurio en sus declaraciones ante las autoridades migratorias de los Estados Unidos.

Habiéndose fugado de los más estrictos centros carcelarios de El Salvador, país en el que desde 1997, afrontaba penas decretadas por la justicia conforme a las reglas del debido proceso legal del lugar, desplegando su tránsito por nuestro territorio, al que ingresaría  por Quintana Roo, desplegándose posteriormente por los estados de la costa del Golfo de México, rutas de las que se apoderarían las mafias de tratantes de personas entre las que se cuentan a no pocos integrantes de la comunidad de Miami, ligadas al desparecido Jorge Mascanosa, otrora dirigente de la Fundación Cubana-Americana; tal y como quedaría acreditado cuando el 11 de junio del 2008, un comando armado asaltó un autobús que conducía a un grupo de 37 inmigrantes indocumentados de nacionalidad cubana mientras la referida unidad transitaba por las carreteras del estado de Chiapas, siendo localizados 19 de ellos cuando días después fueron detenidos por las autoridades de migración del estado de Texas en los Estados Unidos.

El tránsito de Posada Carriles por territorio nacional contó con la protección de aliados y colegas como lo sería el destacado agente de la CIA Richard Kern Lorden, quién , por lo demás, fungiera como asesor honorario del Gobierno de Puebla desde 2005 hasta el momento en que el mismo Lorden se convirtiera en prófugo de la justicia californiana al haber incurrido en el desacato de una sentencia que le condenaba a pago de una indemnización millonaria por paternidad irresponsable a favor de su esposa Judy Lorden; pasó por nuestra entidad que precedió el establecimiento en Chachapa de la “Academia Internacional de Policía” auspiciada en el marco de la “Iniciativa Mérida”.

El enclave extranjero atentatorio de la seguridad nacional sito en la entidad ¿jugaría algún papel de apoyo logístico en la comisión de los hechos perpetrados en Caracas el pasado 4 de junio? Seguramente menor, dado el caso, dado el hecho de las negociaciones en marcha por parte del gobierno de Bogotá de sumarse a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, lo cual permitiría ubicar en Colombia tal respaldo, aun cuando, claro está. No deja de resultar por demás osado señalar a la persona del expresidente Santos a escasas horas de dejar el mando de ser autor intelectual de tales hechos.

 Dado el antecedente referido del atentado perpetrado contra Rómulo Betancourt, episodio que culminaría con la invasión a la República Dominicana auspiciada por la Organización de Estados Americanos, de escalar las implicaciones derivadas del señalamiento a la persona de Santos, podría muy bien derivar en una situación de gravedad extrema con implicaciones incluso hemisféricas.

albertoperalta1963@gmail.com


Semblanza

Atilio Peralta Merino

Nací en ésta ciudad, en la sala de maternidad “Covadonga” de la Beneficencia española, “tal vez un jueves como hoy de otoño”, dijera parafraseando a Cesar Vallejo, y de inmediato me trasladé a las islas del Caribe, entre brumas mi primer esbozo de recuerdo es el vapor de un barco que desembarcó en la Dominicana, Isla a la que jamás he vuelto y que no registro en la memoria consciente, desconozco si habríamos arribado a “Santo Domingo” o si todavía sería “Ciudad Trujillo” acababa de tener verificativo la invasión auspiciada por la OEA y, al decir de mi señora madre, era en ese momento el lugar más triste que habría sobre el planeta tierra. Estudié orgullosamente con los jesuitas hecho que me obliga a solazarme en la lectura de james Joyce, y muy particularmente en “El Retrato del Artista Adolescente”, obra que conocí gracias a mi amigo y compañero de andanzas editoriales juveniles Pedro Ángel Palou García, y asimismo orgulloso me siento de mis estudios en leyes en la Escuela Libre de Derecho pese a los acres adjetivos que le endilga a la escuela José Vasconcelos en su “Breve Historia de México” al referirse a otro egresado de la “Libre” como lo fuera el presidente Emilio Portes Gil. Crecí escuchando los relatos de mi abuelo sobre su incursión en los primeros años de su adolescencia en las filas del ejército constitucionalista, sus estudios de agronomía en “Chapingo” junto a los Merino Fernández, su participación en la “Guerra Cristera” al frente de cuadrillas armadas bajo la indicaciones del General Adrián Castrejón quién años después crearía los servicios de inteligencia militar y se convertiría en el gran cazador de espías nazis durante los años de la conflagración mundial, y por supuesto, de los días aciagos del avilacamchismo de cuyo régimen perdería el favor dadas las intrigas que suscitarían su parentesco con el líder obrero Manuel Rivera Anaya. Mi padre por su parte, llegaría a éste país mitad en vieja de estudios, mitad exiliado, habría corrido a su cargo el discurso que en representación de los jóvenes fuese pronunciado ante la multitud reunida en Caracas el 23 de enero de 1958 con motivo de la caída de la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez, suceso al que alude Gabriel García Márquez en “El Otoño del Patriarca, matriculándose en la entonces Escuela Nacional de Economía que, muy pocos después, se transformaría en la “facultad” gracias a la brillante intervención de la maestra Ifigenia Martínez. “Soy todas las cosas por las que voy pasando”, he tenido en suerte el haber colaborado, o convivido de alguna manera con hombres cuya actuación ha resultado clave en la historia reciente del país, mencionaré a manera de ejemplo y obligado por la más elemental de las gratitudes a los senador José Ángel Conchello y Humberto Hernández Haddad así como y mi entrañable maestro el constitucionalista Elisur Artega Nava ; transformación que conduce por un lado , a darle cabal cumplimiento al deber bíblico de dar testimonio de los sucesos que corren en el siglo, y por la otra a convertirse en un hombre sencillo como dijera Borges: “ que aprecia el sabor del agua, el caminar pausado y la conversación con los amigos”.

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