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Opinión



AMLO, opositor del Aeropuerto en 2001

Miércoles, Agosto 8, 2018 - 01:47
 
 
   

Los riesgos de construirlo en lo que fuera el lago de Texcoco.

Texcoco, Méx., a 7 de agosto de 2018. Creo necesario recordar algunos sucesos de los dos intentos por construir el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM) en lo que fue el Lago de Texcoco. Analizar aquellas decisiones de gobierno y las que hoy parece perfilar Andrés Manuel López Obrador (AMLO), es responsabilidad que debemos abordar con información, seriedad y buena fe.

El primer intento empezó el 21 de octubre de 2001: el presidente Vicente Fox para construir el nuevo aeropuerto en Texcoco, expropió cinco mil 391 hectáreas en los municipios de Atenco  (70% ); Texcoco (25%) y Chimalhuacán (5%), despojando a más de cuatro mil familias. La indemnización,  7.20 pesos por metro cuadrado.

Un robo es un robo, aunque lo cometa Dios padre. Pero en este caso no era ninguna deidad la que pretendía pagar los terrenos a precio ruin, sino la nada recomendable mancuerna formada por Vicente Fox y el exgobernador Arturo Montiel.  La indemnización ofrecida vino con una campaña plagada de insultos hacia los campesinos: desde la descalificación racista hasta el ofensivo “¿quién les va a dar más?”; o el alarde de ignorancia y prepotencia “¿cuánto pagaron por el ejido?”;  y la implícita calificación de estúpidos: “no quieren progresar”. Cabe señalar que el decreto no respetaba ni el cementerio de Atenco.

Los habitantes de Atenco hicieron vigorosa defensa de sus tierras. El diario La Jornada dio cuenta el 12 de julio de 2002 de lo sucedido el día anterior: “Truena Atenco” y el subtexto explicativo llamado, nunca con más propiedad, balazo: “Tras provocación policiaca, revuelta campesina; 30 heridos”. Para que Fox se doblara ante la realidad, hubo muertes y otras cosas que lamentar. Los ejidatarios recurrieron a la justicia federal, y también lo hicieron el gobierno municipal de Texcoco y el gobierno de la ciudad de México, entonces encabezado por quien gobernará el país desde el primer día del mes de diciembre de este año, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y su entonces Secretaria de Medio Ambiente, Claudia Sheinbaum, quien a partir del cinco de diciembre próximo gobernará la Ciudad de México.

AMLO dijo el 22 de octubre de 2001: "Es un absurdo construir un aeropuerto en la zona oriente de la ciudad… [crecerá] la mancha urbana hacia una zona que no cuenta con agua ni infraestructura...". (La Jornada, 23 de octubre de 2001). En la misma nota la doctora Sheinbaum explicó el desacuerdo del gobierno capitalino (la numeración es mía):  “1).- Se pone en riesgo la sustentabilidad de la ciudad… al incrementarse [el] crecimiento poblacional, con [lo] que esto significa sobre el manto acuífero …; 2).- Se pone en riesgo de inundaciones a la capital, debido a que el ex lago de Texcoco es un vaso regulador fundamentalmente de la cuenca de la ciudad. 3).- Se pone en riesgo una zona de rescate ecológico en la que se ha trabajado los últimos 20 años, que alberga a 144 especies de aves residentes y migratorias”.

En el Estado de México, el único gobierno municipal que se opuso a la construcción del aeropuerto, fue el de Texcoco, pues interpuso Controversia Constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, porque el presidente Fox usurpaba la facultad exclusiva que el artículo 115 de la Constitución le asigna a unicipios los municipios en materia de Desarrollo Urbano. Dicho directamente, el los municipios. El presidente de la república carecía (y hoy sigue sin tener) facultades para decretar un cambio de uso de suelo de humedal a uno aeroportuario. Lo que afirmo en este párrafo me consta de manera directa (y obra en las actas de cabildo), pues fui regidor integrante del Ayuntamiento texcocano 2000-2003.

En ese tiempo había 25 ó 26 gobiernos municipales perredistas (igual que el de Texcoco), pero ninguno más litigó contra el aeropuerto, a pesar de haber sido notificados. El gobernador Montiel, diría la canción popular, ya los había apaciguado con su cálida palabra. El 6 de agosto de 2002, el Diario Oficial de la Federación dejó sin efectos la expropiación de las tierras ejidales para el nuevo aeropuerto. En consecuencia, las controversias constitucionales quedaron sin materia, por lo que la Suprema Corte no dictó sentencia en ninguna de las dos.

Fuentes fidedignas del Palacio de Gobierno en Toluca, refirieron haber visto al exgobernador Montiel y a sus colaboradores más cercanos en los días inmediatos a la cancelación del aeropuerto, con un aire más que fúnebre. El súper negocio se les había caído. La venganza llegó en 2006, de la mano de Enrique Peña Nieto ya gobernador, quien se reunió el 3 de mayo desde la tarde hasta la madrugada siguiente a planear la toma sangrienta de Atenco. La reunión fue en Texcoco,  en la casa del ex alcalde priísta, José Carmelo Vázquez Ávila, padre del hoy diputado por MORENA Francisco Vázquez Rodríguez. En esa reunión participaron también el Secretario de Gobierno, Humberto Benítez; el Comisionado de la Policía Federal, Ardelio Vargas Fosado y el Comisionado de la Agencia de Seguridad Estatal, Wilfrido Robledo Madrid. El alcalde de Texcoco, Nazario Gutiérrez  y el cabildo también estuvieron en ese domicilio, pero sin participar de discusión alguna, pues los enviaron a otra área de la casa. Cabe señalar que el entonces alcalde es hoy diputado local electo por MORENA y que fungía como sustituto de Higinio Martínez, hoy Senador de la República por MORENA. Ningún integrante del gobierno municipal hizo declaración alguna, ni condenó el acto con posterioridad. Sólo uno de ellos me refirió, bajo petición expresa de guardar reserva, que alcanzó a ver el modo vehemente en que Peña Nieto manoteaba al hablar con sus interlocutores. Lo que pasó al día siguiente, es conocido: represión, muertos, heridos, mujeres violadas por los policías y encarcelamiento arbitrario. La pena impuesta por jueces del Estado de México al líder de los defensores de la tierra, Ignacio del Valle, escandalosa y desproporcionada, de más de cien años de prisión, fue echada abajo por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Pero el mensaje de la mano dura y el gusto de Peña Nieto por la hemoglobina humana habían quedado de manifiesto.

Ya presidente, Peña Nieto, completó la venganza y echó a andar la construcción del NAICM en el mismo sitio donde antes rebotó. Pero el proyecto nació estrellado: paros carreteros de los transportistas por retardos en sus pagos, hundimientos de lo construido (no olvidar que el viejo lago fue desecado sólo superficialmente, y que antes de encontrar capas de material duro hay entre 80 y 120 metros de lodo muy húmedo. El agua, que nunca olvida sus caminos, sigue ahí.

Perdón por tan larga introducción, pero era necesaria para poner en blanco y negro la decisión que sobre el NAICM habrá de tomar López Obrador.

Desde que se abortó el primer intento en 2002 hasta hoy, han pasado 16 años y, por si algo faltara, el agua para beber, los mantos freáticos, se han visto severamente mermados. El Acuerdo por el que se actualiza la disponibilidad media anual de agua subterránea de los 653 acuíferos de los Estados Unidos Mexicanos, publicado el 20 de diciembre de 2013 en el Diario Oficial de la Federación, arroja datos dramáticos: tanto el Acuífero de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, como el Acuífero de Texcoco, se reportan en situación de déficit; y la disponibilidad de agua subterránea es espeluznante en ambos casos: 0.000000. Sí, leyó usted bien, estimado lector, estimada lectora: un cero, un punto decimal y seis ceros. Así se escribe porque se mide en millones de metros cúbicos. Pero cero es igual a nada. Nos estamos tomando el agua fósil, la que no se ha recuperado porque se extrae a velocidad mayor que la recarga del manto. Es el panorama hídrico de la tierra en que vivimos, la que cuando los españoles llegaron era una cuenca formada por los históricos lagos de Texcoco, Chalco, Xochimilco, Xaltocan (Ecatepec) y Zumpango.

Por eso aterra la irresponsabilidad sin límites de Miguel Ángel Mancera, que autorizó demenciales cantidades de conjuntos habitacionales en una ciudad cada vez más enloquecida, cada vez con menos agua y cada vez con menor movilidad (pues aparte de lo propio, soporta la visita diaria de toda la zona metropolitana mexiquense e hidalguense, y hoy ampliada a Morelos. El tamaño de la problemática le da sentido a la propuesta de AMLO, de sacar dependencias del gobierno federal de la capital y enviarlas a diversas partes del territorio nacional.

Y por lo que hace al NAICM, lo congruente sería construirlo en otro lugar, porque continuar la obra ya iniciada, con recursos públicos o con dineros privados, sería, al final, igualmente dañino. No es exagerado decir que toda el agua de lluvia que ya no se va a infiltrar en lo que fue el Lago de Texcoco, ahora va a ir a provocar magnas inundaciones en Ecatepec, Ciudad Netzahualcóyotl y la ciudad de México. Y las planchas de cemento van a evitar la infiltración del agua. Oscuro panorama.

En este segundo embate por la locura aeroportuaria no hubo controversias constitucionales: la Ciudad de México era gobernada por el traidor al voto y tránsfuga Miguel Ángel Mancera, y el municipio de Texcoco era gobernado por la profesora Delfina Gómez (hoy senadora electa por el Estado de México, por MORENA), quien tampoco quiso contradecir los deseos de Peña Nieto. Hay quienes atribuyen su falta de celo municipalista a su condición de discípula de Higinio Martínez (también senador por el estado de México por MORENA, y quien tiene un largo historial de acuerdos con el poder central en el Estado de México). Yo creo que algo hay de eso, pero tampoco podemos atribuir a Higinio Martínez toda la responsabilidad de doña Delfina. La hoy senadora electa y probable delegada federal para cuidarle las manos al gobernador Alfredo del Mazo, cuando se anunció el NAICM tenía 52 años, y de presidenta municipal pasó a ser diputada federal, por lo que no cabe tratar de disminuir su responsabilidad.

He estado plenamente convencido de la necesidad de que el grupo neoliberal fuera arrojado de Palacio Nacional, y por ello he asumido en redes sociales y con cuanta gente hablo, la defensa de la honradez y del buen papel que desempeñó López Obrador como Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, pese a mis desacuerdos con el grupo que detenta el mando de MORENA en territorio mexiquense. Y por ello es necesario señalar antecedentes y actuaciones de AMLO y Claudia Sheinbaum, de quienes espero un buen desempeño.

Por todo lo anterior, y expresándole mi apoyo, le exijo a AMLO, por quien voté, no continuar la construcción del NAICM, porque sería simplemente suicida para la ciudad de México y para quienes vivimos en su zona conurbada. Poco vivirá quien no vea la inminente decisión. Sin agua no hay futuro.        


Semblanza

Alberto Raúl Macías Ramírez

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