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Opinión



Vuelo, luego existo

Martes, Agosto 7, 2018 - 18:11
 
 
   

El NAIM, una decisión técnica que podría pervertirse si se introduce una consulta popular.

 

 

En una sola decisión se definirá y conocerá el estilo, fondo, forma y mentalidad del gobierno que encabezará el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

 

Desde hace varios meses, y aún durante la campaña presidencial, el entonces candidato por Morena, declaró que de llegar a la presidencia de la República revisaría y, en su caso, cancelaría el proyecto del nuevo aeropuerto de la ciudad de México, que actualmente se construye en lo que fue el lago de Texcoco.

 

López Obrador propuso y todavía sostiene, que Santa Lucía puede ser una opción para mover el proyecto aludiendo a que el presente proyecto, es muy caro.

 

Propuso la figura de la consulta abierta como un “nuevo elemento” de nuestra democracia para que todos los mexicanos opinen sobre cuál es la mejor opción, la más transparente y por supuesto, la más funcional.

 

Aquí hay que resaltar dos cosas:

 

1) Si la base para tomar la decisión es revisar cuáles contratos y/o licitaciones están de alguna manera marcados por corrupción o acuerdos por debajo de la mesa, bien puede evitarse el circo y gasto que representará hacer una consulta.

 

Si de algo adolece nuestro país es del pago del “diezmo” en la obra pública, así que sin tener elemento alguno para probarlo, me atrevo a asegurar que el proyecto en cuestión no será la excepción.

 

2) El hacer una consulta resulta un acto meramente populista que acompañado de un discurso sobre “una mafia del poder que se ha llenado y se quiere seguir llenando los bolsillos a costa del pueblo”, sin duda hará que la gente en su mayoría le dé la razón a lo que sea que proponga López Obrador.

 

Estoy totalmente de acuerdo en su cruzada y discurso sobre combatir de fondo la corrupción. Poner orden y darle nivel al trabajo público, no estoy de acuerdo en que una consulta popular sea la figura adecuada para resolver un asunto de esta magnitud.

 

¿Qué sabe, usted que me lee, sobre mecánica de suelos, superficies, densidad, porosidad, cimentación, vientos, clima y microclimas? Muy seguramente nada, a menos que sea usted ingeniero civil y, aún así, no creo que muchos de nuestros ingenieros hayan trabajado en la construcción de un aeropuerto.

 

Ahora imagine a personas como usted y como yo y a mexicanos que no tienen en muchos casos terminada ni la secundaria, votando para decidir la viabilidad de un proyecto TÉCNICO.

 

Eso no es un acto democrático. Es un acto populista de legitimación de poder. Que determinará en gran medida, el fondo y la forma de la futura Presidencia de México.

 

Sí, la “Mafia del Poder” a la que alude el presidente electo se ha pasado de la raya, pero echar a andar la maquinaria pública de comunicación encabezada por una figura tan popular como lo es Andrés Manuel López Obrador para persuadir al pueblo para salir y votar por un proyecto como estos me parece irresponsable. Porque se estaría explotando una de las mayores debilidades de la democracia directa, donde el voto de un experto en ingeniería civil y aeronáutica, cuenta igual que el de alguien con 6 años de escolaridad.

 

A México le urge un aeropuerto nuevo, funcional, digno y seguro.

 

López Obrador es un mago comunicando y creando imágenes en la mente de las personas. Estoy muy seguro que comprende la relevancia de contar con un aeropuerto que comunique la fuerza de México. Porque la arquitectura juega y ha jugado históricamente un papel relevante en mandar señales de poder, modernidad, cultura y fortaleza al mundo.

 

En lo personal no sé nada de ingeniería, ni conozco a Carlos Slim, quien con fuerza en su momento se expresó enfrentándose a López Obrador en el tema del aeropuerto. Slim seguramente tiene intereses importantes junto con muchos otros empresarios mexicanos, que legítimamente están en su derecho de participar en el proyecto.

 

Lo que si sé, es que el argumento de la ubicación del aeropuerto en lo que fue un lago no es un impedimento técnico. El aeropuerto Schiphol de Amsterdam fue construido sobre lo que alguna vez fue agua,  se drenó toda esa zona e incluso, durante el proceso, se encontraron cientos de barcos hundidos, de ahí que Schiphol signifique “infierno para barcos”.

 

De hecho, para el proyecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México,  se contrataron empresas holandesas para llevar a cabo el proceso técnico de “drenar” o sacar del subsuelo el agua sobre la cual se construirá el aeropuerto y sus pistas. Nadie como los holandeses para saber manejar esos temas.  

 

México puede tener ante si un futuro promisorio en muchos frentes, uno de ellos es sin duda incorporarnos a la modernidad en generación de energía, para lo cual la Reforma Energética y el futuro papel de PEMEX trabajando en sociedad con empresas extrajeras y la CFE utilizando gas natural, parques eólicos, energía solar y presas son fundamentales.

 

Otro rubro sin duda, es el comercio internacional más allá de lo que intercambiamos con Estados Unidos y el Turismo, para lo cual necesitamos infraestructura adecuada, seguridad para que venga más gente a conocer nuestro hermoso país sin la idea de que somos una zona de guerra en la que matan en las calles y cuelgan a personas de puentes.

 

México es grande y nos toca a todos, no sólo a un presidente demostrarlo.

 

Vuelo luego existo, por consiguiente, nos urge un aeropuerto decente, funcional, técnicamente viable y financieramente razonable.

 

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Semblanza

Oscar Gómez Cruz

Por veinte años ha asesorado a empresas de productos de alto lujo y a diferentes dependencias del sector público de todos los órdenes de gobierno, para que identifiquen y seleccionen los medios y canales óptimos para comunicar ideas complejas de forma comprensible. Es un apasionado y experto en comunicación estratégica. Es Maestro en Asuntos Internacionales con concentración de Negocios y Finanzas por la Universidad de Columbia en Nueva York y Maestro en Administración Pública por el Instituto Nacional de Administración Pública. Es también egresado del Programa de Estrategia impartido por la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard. Su formación profesional es de Licenciado en Contaduría y Finanzas por la UDLAP. Actualmente es presidente de 2TRES15, empresa de consultoría especializada en la asesoría y diseño de estrategias de comunicación y negocios. Ha encabezado proyectos con gobiernos estatales, federal, empresas productivas del Estado, universidades públicas y privadas y empresas de diversos giros. Así mismo, ha asesorado proyectos del Poder Legislativo local, federal y del Senado de la República; también, a diversos partidos políticos en la integración de sus estrategias de campaña. Oscar Gómez Cruz traduce información compleja en comunicación accesible.

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