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Opinión



Nuevo sistema de partidos

Miércoles, Julio 11, 2018 - 20:14
 
 
   

PRI, PAN y PRD, disminuidos. MORENA: todo heterogeneidad. Lo único claro: liderazgo de AMLO.

Quizá no estemos en el inicio de una “Cuarta Gran Transformación”, pero sí en el comienzo de un nuevo sistema de partidos. El actual se inició en 1997, con un claro formato tripartidista (PRI, PAN y PRD tuvieron en conjunto el 97.2% de los diputados), con identidades partidarias claras, y sin mayorías absolutas. En la legislatura electa este año estos tres partidos tendrán alrededor del 30% de los diputados, menos de la tercera parte de hace 21 años.

Tan importante o más que este cambio en las cantidades está el cambio en las identidades partidarias. En 1997 la imagen de los entonces tres principales partidos era clara para todos los ciudadanos. Los mexicanos identificaban las características de estos tres partidos y se identificaban a favor, en contra o de manera indiferente con el PRI, el PAN y el PRD. Hoy casi nadie tiene claro qué son los nuevos partidos.

MORENA, la primera fuerza legislativa por mucho (alrededor de 38% de los diputados y 43% de los Senadores) es un partido heterogéneo en donde lo único claro es el liderazgo de López Obrador. Su composición tanto programática como de liderazgos y militancia es una mezcla desigual de experredistas, expriistas, expanistas y de recién incorporados a la política. Podemos suponer, a partir de lo que hemos visto, que cubre el amplio espectro que va del fanatismo ideológico al oportunismo, pasando por posiciones realistas y sensatas.

En uno de sus textos que generaron el rechazo virulento de las redes sociales, Gabriel Zaid calificó a este partido como una especie de “Movimiento Yo”. Casi seguro que sigan a López Obrador en todas sus propuestas. En el corto plazo no parece haber incertidumbre. Sí en el mediano, pues como decían los priístas clásicos “los hombres pasan, pero las instituciones permanecen”. No puede haber instituciones centradas en una persona, una de las principales lecciones del porfirismo.

La tercera fuerza electoral, después del PAN, será el Partido del Trabajo. Una de las paradojas de esta elección: en 2015 este partido estuvo a punto de perder su registro. Lo salvó la elección extraordinaria en distrito federal 1 de Aguascalientes (Jesús María), en la que lo más extraordinario fue la inusitada alta votación del PT, que le permitió superar el 3% y mantener su registro.

¿Qué tanto saben los ciudadanos mexicanos sobre los orígenes, liderazgos y características de este partido que tendrá alrededor de 60 diputados? Creo que muy poco, o prácticamente nada.

Otra paradoja es el Partido Encuentro Social. Será la cuarta bancada en la Cámara de Diputados con unos 56 curules. Pero resulta que muy probablemente perderá su registro, pues no superó el umbral del 3% (aunque es probable que haya alguna situación extraordinaria que lo lleve a superar ese porcentaje, y obtener con él los muchos millones de pesos que implica). No suena sensato que un partido que no supera ese umbral mínimo sea la cuarta fuerza en la cámara, con más de once por ciento de los diputados, cantidad suficiente para inclinar la balanza.

¿Qué sabe el elector mexicano promedio del PES, de su origen, composición, dirigentes, propuestas? Creo que nada, o casi nada.

El dato que más llama la atención es que el antes invencible PRI queda con 9% de los diputados y poco más 10% de los senadores. En la cámara baja será quinta fuerza electoral. Hasta ahora, con excepción de la legislatura electa en 2006, siempre había sido el partido mayoritario en la cámara baja.

En el PRD pasó lo esperable para quien conociera la historia de este partido: no supo ser partido sin el apoyo de un líder carismático. Su suerte estuvo ligada primero a la Cuauhtémoc Cárdenas y luego a la de López Obrador. Al ser abandonado por ambos, poco quedó del partido. Las instituciones permanecen, pero sólo las que tienen vida propia y no dependen de una persona.

¿El voto mayoritario de este año fue contra la partidocracia, o a favor de una partidocracia distinta?

Novedad e incertidumbre genera este nuevo sistema de partidos. Se van, o quedan arrinconados, los malos conocidos. Llegan los buenos por conocer.

Nota sobre Puebla

Parece haber alguien empeñado en que la elección poblana sea la excepción a la normalidad electoral que vivimos este primero de julio. Parece haber alguien incapaz de analizar que los errores tienen consecuencias, y que errores graves tienen consecuencias graves, como lo están viendo el PRI, el PAN y el PRD a nivel nacional. Toda causa produce un efecto, aunque a veces se tarde. El desaseo poblano tendrá consecuencias.


Semblanza

Víctor Reynoso

El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.

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