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Opinión



Puebla y la antidemocracia morenovallista

Martes, Julio 3, 2018 - 20:23
 
 
   

El cacicazgo que se niega a respetar la voluntad ciudadana. ¿Y las autoridades electorales?

Puebla hoy se debate sobre la continuidad de un cacicazgo de Rafael Moreno Valle o la oportunidad de hacer valer su voluntad. Independientemente de la filiación política que se tenga, existe un bien supremo en juego, un principio rector de la vida de un pueblo y de un valor que ha costado la sangre de infinidad de personas de la sociedad civil por alcanzarla: una soberanía popular expresada en la vida democrática del pueblo. La elección para gobernador y representantes populares no sólo ha sido manchada de sangre, sino que evidencia un presunto fraude electoral den favor de Martha Erika Alonso, esposa de Rafael Moreno Valle, quien sigue controlando la entidad, a través de su gerente en el gobierno, José Antonio Gali Fayad y su gran número de acomodaticios funcionarios.   

La victoria de Andrés Manuel López Obrador en los comicios electorales del pasado 1 de julio y la obtención de la mayoría de los cargos de representación popular en los lugares donde hubo elecciones demostró al menos tres cuestiones: a) un nivel de madurez democrática en la ciudadanía; b) la necesidad de una esperanza, después de años de avasallamiento y sojuzgamiento del pueblo de México, el cual ha llegado a los niveles más humillantes en su dignidad en los últimos años, y c) el hartazgo que tiene la ciudadanía de representantes corruptos y de un grupo de políticos que usan el poder público y las instituciones como botín familiar.

Sin embargo, los intereses de una familia han impedido el respeto a la voluntad general de Puebla. De un día a otro, Miguel Barbosa Huerta, de la coalición Juntos Haremos Historia, pasó de la victoria a una derrota con tintes de fraude. Esto refleja el trabajo antidemocrático de la familia Moreno Valle en la entidad.

Los trabajos sucios en Puebla no sólo se remiten al pasado fin de semana. Bien es sabido el uso de instituciones públicas, académicas y partidos satélite que fueron usados desde el segundo semestre de 2017 con la finalidad de beneficiar a la candidata de la coalición Por Puebla al Frente. Fueron demasiadas las irregularidades presentadas en favor de la candidata, tan solo basta recordar el uso de spots en televisión de paga durante un periodo de veda en la precampaña electoral, acto que no recibió ninguna sanción.

Sin embargo, la gota que ha derramado el vaso fueron las innumerables irregularidades presentadas en los comicios del pasado domingo. Robo de urnas, mapachería electoral, acarreo, compra de votos y de funcionarios de casilla ($40 mil pesos a estos últimos, según el periódico La Jornada), violencia, agresiones y asesinatos que, en un gobierno democrático, implicarían la cancelación de la elección y el llamado a una nueva jornada electoral, además de la aplicación de la ley a quienes han actuado en contra de la voluntad del pueblo poblano. ¿Cumplirá el Instituto Electoral del Estado su papel o beneficiará a la familia del poder poblano? “Voto por voto; Casilla por casilla” retumba en la Puebla, pero ¿las autoridades electorales podrán y sabrán escuchar el grito de la voluntad poblana?

El cacicazgo poblano en el gobierno de la entidad ha demostrado que no se encuentra a la altura de su pueblo, quien tiene la obligación moral y el recurso de la justicia para enfrentar la batalla más importante por su dignidad y sus derechos políticos. La dinastía morenovallista no sólo no escucha el hartazgo de una gran cantidad de ciudadanos que expresan su rechazo a los últimos gobiernos, sino que cínicamente actúa en favor de sus intereses y no en favor del beneficio de la sociedad.

No sólo es ganar por un voto, como lo expresó la candidata de la coalición Por Puebla al Frente, ante un noticiario televisivo, lo que está en juego es la real división de su pueblo, de enfrentamientos y muertes por las prácticas democráticas que podrían beneficiarla.

Tan ilógico es el resultado que, según la ciudadanía que voto en favor de los cargos de representación popular por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), lo hizo por Martha Erika Alonso. Una evidente simpleza que evidencia lo oscuro de estos comicios electorales en la entidad. Según las instituciones electorales, quien le reza a Dios, también lo hace con el Diablo. Eso sólo ocurre en la perversión política de una coalición sin principios entre el Partido Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD), Movimiento Ciudadano (MC), Compromiso por Puebla (CPP) y Pacto Social de Integración (PSI), estos dos últimos partidos satélites del morenovallismo, con oficinas en instituciones educativas de financiamiento público.

Esperemos que esta lucha contra el fraude electoral de la gubernatura, se convierta en el Verano Poblano y la lucha por la dignidad de su pueblo y los derechos políticos de la ciudadanía, independientemente de la filiación política. En México, en general, como en Puebla, en particular, no cabe el oportunismo y la mezquindad.

 

Picaporte

Morena con mayoría en el Congreso de la Unión. Es hora de pensar en decirle adiós a las reformas estructurales que tanto han dañado al pueblo de México. Es hora de regresar al espíritu de la Constitución Política mexicana, no la de la calidad educativa neoliberal ni la que vende la patria a los mercaderes nacionales y extranjeros. Los que nos quedamos en el país tenemos la obligación de exigirlo a este y al futuro gobierno… y a los que prometieron irse, pues…


Semblanza

Oscar Barrera Sánchez

Es doctor en Ciencias Sociales y Políticas por la UIA. Estudió la maestría en Comunicación y las licenciaturas en Ciencias de la Comunicación y Filosofía en la UNAM. Ha impartido clase en licenciatura y posgrado en diferentes instituciones educativas del país

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