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Opinión



Tragicomedia Electoral 2018: Tercer Acto

Miércoles, Junio 13, 2018 - 09:51
 
 
   

¿Cambiarán las preferencias? ¿O todo sigue igual?

Acabado el tercer debate presidencial, mis primeras impresiones son: Anaya se vio más decidido que en el anterior y más prudente, no se entregó impulsivamente al juego de sus contendientes y hasta ganó algunos puntos con sus ataques directos a Meade y Peña Nieto a quienes acusó de orquestar la campaña en su contra que lo vincula con casos de corrupción y amenazando con meterlos a la cárcel en caso de llegar a la presidencia por los 43, la casa blanca, Ayotzinapa, Odebrecht, entre otros escándalos así como de paso atacó a AMLO por sus nexos con Gordillo y Peña Nieto y haber perdonado a la mafia del poder; AMLO la pasó mejor que la vez anterior porque ahora los ataques los compartió con el aspirante oficial y hasta ofreció perdón a Anaya en caso de ganar la elección; Meade no tuvo otro recurso que refugiarse en el éxito del modelo y depositar en él su futuro ofreciéndose como el aspirante que continuará el mismo camino de los últimos 36 años, que, le pese a quien le pese, ha beneficiado al sector que considera le puede dar el apoyo fundamental para ganar la elección; y de Rodríguez Calderón, bueno, es el bronco, el cual, hasta los moderadores consideraron perder tiempo debatiendo sus propuestas polémicas, por no decir ocurrencias como la del FBI o buró bronco de investigación.

 

El problema es que, como decía anteriormente, cada quien ve lo que quiere ver, los priístas ganar a Meade, los panistas a Anaya, los de morena a AMLO, y así sucesivamente, lo que provoca muy pocos cambios en la tendencia del voto según lo reflejan las encuestas postdebate. Ello se debe principalmente a que cada partido ya tiene su llamado voto duro, al que intentan sumar es a los indecisos, y éstos en cada elección no deciden sino un día antes, o acaso el mero día de la elección, por quien votar (a veces simplemente obedeciendo a la ley del mercado político, quién da mas) y es el porcentaje que decide muchas veces el resultado electoral, principalmente en elecciones competidas donde la diferencia entre uno y otro candidato es menor a un dígito, y que permite la continuidad del régimen o del partido en el poder, que no es el caso ya que encuestas serias dan una elevada diferencia a uno de los candidatos, pero es el escenario al que aspiran llegar los estrategas del partido oficial, y que tratan de sembrar, hasta el momento infructuosamente, en el imaginario colectivo, la postverdad como arma política.

 

Lo anterior explica muchas de las coincidencias entre Anaya y AMLO, y hasta con el Bronco, en el tercer debate, como fueron los señalamientos al desempeño gubernamental en las áreas en que se dividió el debate: Pobreza y Desigualdad, Ciencia y Tecnología, Salud, Educación, Política Exterior y Medio Ambiente, punto en que Meade se quedó solo en la defensa de lo indefendible y que lo evidencia como lo que trató de vender, el candidato de la continuidad.

 

Coincido con los señalamientos contra el sistema y hasta voy más allá: Tenemos más pobres y mayor desigualdad y la política de asistencia social es un fracaso, debemos hacer algo distinto; en Ciencia y Tecnología es real que tenemos muchas mentes brillantes en el extranjero, pero no es cierto, como señaló Meade, que quieran regresar a trabajar al país, lo que contrarrestaría la fuga de cerebros, la diferencia salarial entre un país como Estados Unidos y México supera los 3 dígitos, es mayor al 1000 por ciento y para superarlo no hace falta más burocracia como proponen algunos candidatos (Meade), además, ciencia y tecnología no son las tabletas ni los celulares como dijo Anaya, es la actividad fundamental de un país y como área estratégica no puede quedar en manos del sector privado como propuso el Bronco, al menos no exclusivamente.

En Salud, queda en evidencia la defensa retórica del candidato del PRI de la política del gobierno en la materia con el Seguro Universal, ciego a ver la fragmentación del sistema, la escasez de medicinas, médicos generales y especialistas, el fraude con las inauguraciones de hospitales y su equipamiento, pues son de risa las historias del carrusel de mobiliario médico durante las inauguraciones de unidades médicas en todos los estados, así como el fraude con el acceso universal a la salud, sin embargo, los candidatos de oposición tampoco son claros en cómo hacer funcionar el sistema de salud y la propuesta de Meade de privatizarlo no es deseable además de inconstitucional.

En educación me llamó la atención y no me quedó claro si Meade dijo: les vamos a pagar más a los maestros o, lo traicionó el subconsciente y dijo, les vamos a pegar más, pues hasta en este rubro, su defensa de la reforma educativa, como gran parte de lo que vimos en el debate, con todos los candidatos, fue retórica, pues ya son muchos los especialistas, internos y externos, que han señalado que ella no existe. Nuevamente, aquí vimos la soledad de Meade y su apuesta, fue el único en señalar que existe y que es criminal cancelarla, que es incluyente y que busca superar rezagos. Anaya manifestó no estar de acuerdo con ella, AMLO que es administrada por la mafia en el poder y que la SEP es la única que vende plazas, algo parcialmente cierto, y el Bronco que hay escuelas en malas condiciones y que es necesario reformar la reforma. Todos, sin embargo, por no ser grandes intelectuales ni grandes investigadores, son incapaces de notar el problema estructural que enfrenta el sistema educativo por ello sus propuestas simplistas en este ámbito como flexibilizar el bachillerato, vincularlo con educación técnica, o darles salidas transversales como Meade, Anaya, Bronco y hasta el mismo AMLO.

Dado que el texto se hace demasiado grande, y las semejanzas en los restantes segmentos son grandes, voy a sintetizar el resto: En medio ambiente o agenda global las ofertas son las mismas, retórica ante los problemas, lo que importa es ganar y luego vemos que hacer, así, generaremos energía eólica e hídrica, así preservaremos las culturas e identidades étnicas, como si los muertos pudieran revivir.

A modo de conclusión no queda sino decir: debemos respetar la ley y velar porque todos la cumplan. Estamos a 18 días de decidir: Seguimos el mismo camino o nos damos la oportunidad de cambiar. Está en sus manos reflejar si el debate sirve para algo o debemos buscar otras formas de construir la democracia.


Semblanza

Juan Calvillo Barrios

Doctor y maestro en Ciencias Políticas de la BUAP, ex coordinador de Ciencias Políticas en la misma casa de estudios en el campus Tehuacán y ex- consejero electoral

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