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Opinión



Entre la SCJN y la Corte Penal Internacional

Miércoles, Junio 13, 2018 - 20:37
 
 
   

Ley de Seguridad Interior. El "Operativo Chihuahua". Contexto internacional.

Encontrándose la Corte Suprema de Justicia de la Nación en plena deliberación sobre los alcances y la validez constitucional de la Ley de Seguridad Interior promulgada por el titular del ejecutivo en diciembre pasado, diversas agrupaciones comprometidas con todas ellas con la promoción de los derechos humanos y su plena observancia en nuestro territorio, han anunciado que los altos mandos del ejército han sido denunciados ante la Corte Penal Internacional por la actuación del instituto armado en el denominado “Operativo Chihuahua”,  el mismo que fuera llevado a cabo entre los años 2008 y 2010 bajo la administración de Felipe Calderón Hinojosa.

El ordenamiento legal que a la fecha se encuentra “sub judice”, al decir general de la opinión pública nacional, e incluso, a declaración expresa del titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, general de división Salvador Cienfuegos Zepeda,  no tiene otro objeto, que brindar cobertura legal a la actuación de las fuerzas armadas en el marco de la denominada “guerra contra la delincuencia organizada”, declarada por el ex presidente en su mandato y en la que se enmarcaría en su momento el denominado “Operativo Chihuahua”.

En Noviembre del 2011 el abogado Netzalí Sandoval presentó ante la fiscalía de la Corte Penal Internacional una denuncia contra el entonces titular del ejecutivo y los principales mandos militares y policiales del país con motivo de las acciones emprendidas durante su administración.

Comentaristas pésimamente informados lanzaron en la ocasión una retahíla de críticas, ataques y descalificaciones contra la iniciativa del abogado Sandoval, alegando que el “derecho de guerra” no era aplicable en la especie.

La denominada “declaración de Londres” serviría de lineamiento básico fundamental para que los aliados erigieran una vez concluida la guerra los tribunales de Núremberg y Tokio, lo anterior con el deliberado propósito de juzgar, tanto los “crímenes de guerra, y contra la paz, y ni qué decir, de manera por demás destacada a los denominados delitos de lesa humanidad”.

En fechas más recientemente, los tribunales “Ad Hoc” instituidos con la aquiescencia del Consejo de Seguridad de la ONU para juzgar conductas de tal índole tanto en Ruanda y Burundi como en la antigua Yugoslavia durante la década de los 90, tuvieron como objeto de su competencia no sólo los delitos de guerra y contra la paz, sino de manera por demás destacada los crímenes de lesa humanidad, ejerciendo una marcada influencia en las disposiciones del “Tratado de Roma” de 1998 constitutivo de la Corte Penal Internacional.

La iniciativa del abogado Sandoval era y es tan legítima que el entonces fiscal de la Corte Penal Internacional, el argentino Luis Moreno Ocampo, dio entrada a la denuncia en cuestión sin que, hasta la fecha, y hasta donde se tiene entendido por parte de la opinión pública nacional, la mismo hubiese sido sobreseída por improcedente.

“El Ejecutivo Federal podrá, con la aprobación del Senado en cada caso, reconocer la jurisdicción de la Corte Penal Internacional.”, establece a la fecha el texto del artículo 21 de la Constitución, resulta claro de la lectura del “Tratado de Roma” que la Corte Penal Internacional conoce respecto de conductas, y por ende la validez de una norma eventualmente en conflicto con disposiciones supremas no formaría parte de su competencia; pero, dado el caso de que dicha instancia supranacional se arrogue competencia per se, aún cuando la misma no fuese reconocida por las instancias competentes del Derecho interno en México, ¿hasta donde podría extender sus alcances de interpretación la Suprema Corte de Justicia de la Nación”?-

 

 Radovan Karadzic contaba con disposiciones que fundamentaban su actuación, dotadas por lo demás de plena legitimidad si hemos de poner atención a lo que se desprendería de la lectura de la novela de Goran Petrovic; “EL CERCO DE LA IGLESIA DE LA SANTA SALVACIÓN”; disposiciones que no fueron valoradas como Derecho vigente por las instancias internacionales que lo procesaron, sino como un hecho más en la concatenación de los acontecimientos que se le imputaron.

 

Pd. el espacio noticioso “México Prioridad”, mi casa de transmisión, llevará a cabo una serie de eventos con motivo de su octavo aniversario, entre los que se encuentra un foro, precisamente sobre seguridad, en el que abordaré diversos tópicos sobre la materia

La cita es el 26 de junio a las 8.45 a.m. en la sede del Colegio de Ingenieros de Puebla sito en 11 oriente número 9, y se procurará, al menos, tender al mayor rigor conceptual que nos sea posible alcanzar, ojalá pudiera acompañarnos.

albertoperalta1963@gmail.com


Semblanza

Atilio Peralta Merino

Nací en ésta ciudad, en la sala de maternidad “Covadonga” de la Beneficencia española, “tal vez un jueves como hoy de otoño”, dijera parafraseando a Cesar Vallejo, y de inmediato me trasladé a las islas del Caribe, entre brumas mi primer esbozo de recuerdo es el vapor de un barco que desembarcó en la Dominicana, Isla a la que jamás he vuelto y que no registro en la memoria consciente, desconozco si habríamos arribado a “Santo Domingo” o si todavía sería “Ciudad Trujillo” acababa de tener verificativo la invasión auspiciada por la OEA y, al decir de mi señora madre, era en ese momento el lugar más triste que habría sobre el planeta tierra. Estudié orgullosamente con los jesuitas hecho que me obliga a solazarme en la lectura de james Joyce, y muy particularmente en “El Retrato del Artista Adolescente”, obra que conocí gracias a mi amigo y compañero de andanzas editoriales juveniles Pedro Ángel Palou García, y asimismo orgulloso me siento de mis estudios en leyes en la Escuela Libre de Derecho pese a los acres adjetivos que le endilga a la escuela José Vasconcelos en su “Breve Historia de México” al referirse a otro egresado de la “Libre” como lo fuera el presidente Emilio Portes Gil. Crecí escuchando los relatos de mi abuelo sobre su incursión en los primeros años de su adolescencia en las filas del ejército constitucionalista, sus estudios de agronomía en “Chapingo” junto a los Merino Fernández, su participación en la “Guerra Cristera” al frente de cuadrillas armadas bajo la indicaciones del General Adrián Castrejón quién años después crearía los servicios de inteligencia militar y se convertiría en el gran cazador de espías nazis durante los años de la conflagración mundial, y por supuesto, de los días aciagos del avilacamchismo de cuyo régimen perdería el favor dadas las intrigas que suscitarían su parentesco con el líder obrero Manuel Rivera Anaya. Mi padre por su parte, llegaría a éste país mitad en vieja de estudios, mitad exiliado, habría corrido a su cargo el discurso que en representación de los jóvenes fuese pronunciado ante la multitud reunida en Caracas el 23 de enero de 1958 con motivo de la caída de la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez, suceso al que alude Gabriel García Márquez en “El Otoño del Patriarca, matriculándose en la entonces Escuela Nacional de Economía que, muy pocos después, se transformaría en la “facultad” gracias a la brillante intervención de la maestra Ifigenia Martínez. “Soy todas las cosas por las que voy pasando”, he tenido en suerte el haber colaborado, o convivido de alguna manera con hombres cuya actuación ha resultado clave en la historia reciente del país, mencionaré a manera de ejemplo y obligado por la más elemental de las gratitudes a los senador José Ángel Conchello y Humberto Hernández Haddad así como y mi entrañable maestro el constitucionalista Elisur Artega Nava ; transformación que conduce por un lado , a darle cabal cumplimiento al deber bíblico de dar testimonio de los sucesos que corren en el siglo, y por la otra a convertirse en un hombre sencillo como dijera Borges: “ que aprecia el sabor del agua, el caminar pausado y la conversación con los amigos”.

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