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Opinión



¿Cuarta Gran Transformación?

Miércoles, Junio 13, 2018 - 21:00
 
 
   

Independencia, Reforma y Revolución. Aguilar Camín añade la Conquista y los 80's. ¿Qué podría venir?

López Obrador ha señalado que con su triunfo electoral se iniciará la cuarta gran transformación en la historia del país. Las tres anteriores fueron la Independencia, la Reforma y la Revolución. Con esta analogía, se pone al nivel de Hidalgo, Juárez y Madero.

En el 2000 Aguilar Camín publicó un libro (La ceniza y la semilla) en el que habla de las cinco grandes transformaciones en la historia de México. Tres son las mismas que menciona López Obrador (aunque Aguilar ve a la Independencia como consecuencia de las Reformas Borbónicas). Las dos no mencionadas por el candidato de MORENA son la conquista y colonización por un lado y los cambios iniciados en 1982 por otro.

Es interesante constatar cómo Andrés Manuel se ve a sí mismo. La Independencia era un cambio claro y de grandes dimensiones, pues se trataba de acabar con la dependencia política que el territorio que hoy conocemos como México tenía de España. La Reforma también: le quitó a la iglesia católica poder y propiedades que había tenido por siglos. La Revolución fue más bien un conjunto de revueltas y rebeliones ante el fin de un régimen basado en una persona.

Hidalgo inició una rebelión memorable, pero que no dio lugar a la Independencia. Tuvo que pasar una década para que los Tratados de Córdoba concretaran la separación de España. El mismo resultado que buscaba Hidalgo, pero por medios y con actores muy distintos. Algo similar puede decirse de Madero: el desenlace de lo que llamamos revolución mexicana poco o nada tiene que ver con el movimiento que él inicio.

Juárez es otra cosa. Tuvo un propósito claro, plasmado en la Leyes de Reforma, y lo realizó contra viento y marea. No actuó solo, obviamente, pero encabezó con acierto a un grupo notable de mexicanos.

La quinta gran transformación de Aguilar Camín no es mencionada por López Obrador. Ni lo será: para él los cambios iniciados por los gobiernos mexicanos a principios de los ochenta y continuados hasta la fecha son el principio de muchos de los males de la nación mexicana. Los cambios que inició Miguel de la Madrid no forman parte de la historia patria, entendida como una historia para niños. No dan para eso. Aun sus defensores los ven no como algo heroico, sino como producto de la necesidad. No hay héroes que la impulsaron, simplemente políticos que consideraron que era el mejor camino a seguir. O el menos malo.

Pero transformaron al país. Cambiaron su lugar en el mundo. Permitieron lo que estamos viendo ahora: elecciones con competencia, alternancias en el poder, debates entre candidatos, libertad de expresión. No resolvieron los problemas seculares del país, como la pobreza, la desigualdad, la corrupción. Pero tampoco los crearon. No permitieron crecer a los mismos ritmos que durante el milagro mexicano. Sí permitieron que la delincuencia creciera a niveles impresionantes.

La independencia y la reforma tuvieron objetivos y adversarios claros. El proyecto de Madero también, aunque el sufragio efectivo que él propuso para principios del siglo XX sería realidad hasta fines del mismo siglo. Los cambios iniciados en los ochenta del siglo XX, la apertura de la economía, el fin del Estado propietario, el inicio de la democracia electoral, respondían a la dinámica interna del país y externa en la mayor parte del mundo. Los modelos anteriores estaban agotados.

¿Cuáles son los objetivos y adversarios de lo que para MORENA sería la cuarta gran transformación? Acabar con la corrupción y con el neoliberalismo. Pero insistamos una vez más: no se ve clara la relación entre medios y fines. El fin para acabar la corrupción es que el presidente no sea corrupto: ninguna experiencia histórica y ninguna teoría política plantean que esa sea la solución al problema. Lo que se entiende por “neoliberalismo” suele ser una sobre simplificación: el proyecto de la mafia en el poder y de los dictados de organismos extranjeros.

Ningún político mexicano, hasta donde alcanzo a ver, se había puesto a sí mismo en un pedestal tan alto como lo ha hecho AMLO. Muchos de sus seguidores seguramente están de acuerdo con esa imagen. Ante tan altas expectativas, y ante la poca claridad de que tengan sustento, es natural preocuparse por que vayamos a terminar o en la decepción o en desastre, como señaló Crespo.


Semblanza

Víctor Reynoso

El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.

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