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Opinión



¡AMLO presidente!

Martes, Junio 5, 2018 - 21:07
 
 
   

Para el tabasqueño el nuevo “tigre a amarrar” es el capital.

Imagine por un momento que el día 2 de Julio se despierta y sus chats de WhatsApp están saturados de mensajes, abre Facebook y lo encuentra hecho una locura igualmente.

 

Las 8 columnas aseveran: ¡Andrés Manuel López Obrador gana las elecciones! 

 

Muchos seguramente saldrán a las calles a festejar. Muchos otros saldrán del país.

 

Porque esa es la polarización sin precedentes que se ha generado en este proceso electoral.

 

Soy muy claro: escribo esta columna en particular con este encabezado, porque al día de hoy, habiendo revisado datos de estudios de 8 casas encuestadoras nacionales (1), el candidato López Obrador lleva una ventaja promedio de 10.75 puntos sobre el segundo lugar (la última medición de Reforma del 30 de mayo concluye que AMLO concentra el 52 por ciento de las preferencias contra 26 por ciento de Ricardo Anaya, quien ocupa el segundo lugar). Si en algún momento en las semanas por venir, José Antonio Meade, Ricardo Anaya o Jaime Rodríguez, destacan con una ventaja significativa como primer lugar, haré el mismo ejercicio con ellos.

 

Pero, ¿qué pasaría si Andrés Manuel López Obrador gana? ¿Qué pasará con el tipo de cambio? ¿Se dará para atrás a las reformas energéticas y educativa? ¿Se meterá a la cárcel al presidente saliente? ¿Se comenzará con expropiaciones de actividades que en algún momento estuvieron bajo el control del estado, como la telefónica y las minas? ¿Será real lo de la amnistía al crimen organizado?

 

No tengo ninguna de estas respuestas.

 

No con certeza, porque sólo López Obrador sabe lo que pasa en la cabeza de López Obrador.

 

Qué opino basado en mi experiencia:

 

El periodo de transición y lo que en él se vaya anunciando será fundamental. Porque la confianza de una buena parte de los ciudadanos puede estar en este momento con él. Pero no la de los inversionistas. No la de los grandes capitales nacionales e internacionales.

 

Y porque esa confianza de los ciudadanos, a la que me refiero, pasará de apoyo ciego a EXPECTATIVAS. Y entre más grandes sean éstas, más presión tendrá, no sólo el presidente electo, sino todo su equipo.

 

Y este es el siguiente punto crucial: ¿con quiénes van a gobernar?

 

Si bien López Obrador como candidato ya ha anunciado su gabinete, en el que incluye a personajes como: Esteban Moctezuma Barragán (Educación), Olga María del Carmen Sánchez (Gobernación), Héctor Vasconcelos (Relaciones Exteriores), Miguel Torruco Márquez (Turismo), Jorge Alcocer Varela (Salud), Luisa María Alcalde Luján (Trabajo y Previsión Social), la figura que más relevancia pública ha tomado es el ingeniero Alfonso Romo.

 

La presencia del Ingeniero la considero fundamental para la interlocución en el período de transición, con la gente del dinero nacional e internacional. Su papel ha sido durante la precampaña, la actual campaña y sería durante la transición, un factor fundamental de equilibrio entre el poder político y el económico.

 

Porque a diferencia de don Porfirio Díaz, cuando en Veracruz justo antes de salir exiliado a Paris dijo: “Madero ha despertado al tigre, ¿a ver quién lo amarra?”; refiriéndose al pueblo enardecido, para Andrés Manuel López Obrador el nuevo tigre a amarrar es el capital.

 

Su narrativa, los anuncios de nuevos programas, las iniciativas de Ley que se den a conocer, deberán tener un balance entre cumplir lo que prometió a los más necesitados, con dar confianza y certeza a los grandes capitales nacionales y a los inversionistas internacionales, para que no salgan miles de millones de dólares con un click. 

 

Es la norma que se nombre un coordinador de transición. Una persona cuya labor es organizar a varios equipos especializados, que reciben las diferentes secretarías, organismos y entidades de la administración pública federal. 

 

El nombramiento de este equipo será el primer gran mensaje, ahora sí, real, de cuál será la línea de su gobierno.

 

Porque si el objetivo es realmente un cambio, asumo al igual que muchos mexicanos, que al frente de estos trabajos deberán estar expertos en cada materia, gente reconocida, con experiencia y, sobre todo, con prestigio.

 

Se mandará una muy mala señal si políticos de “siempre”, con mala imagen, ex miembros de la mafia del poder, como el mismo López Obrador genialmente ha bautizado, son quienes encabezan los grupos de trabajo técnico para la entrega-recepción.

 

El rediseño de la estructura orgánica de la administración pública federal será otro indicador. Porque ésta va de la mano con las nuevas políticas públicas que el presidente electo comience paulatinamente a anunciar.

 

Si dichas políticas públicas llevan una carga populista-asistencialista, las estructuras de gobierno tendrán que ser rediseñadas en consecuencia y ése será un fuerte mensaje que tendrá diversas repercusiones, favorables o negativas, para la economía del país.

 

La postura durante la transición del presidente electo en la relación bilateral con Estados Unidos y su volátil presidente Donald Trump, serán de la mayor importancia para cada mexicano, sin importar su situación económica.

 

Si la postura de Andrés Manuel López Obrador, como presidente de todos los mexicanos, es firme, exigiendo respeto y no cede ante caprichos del llamado Fair Trade al que alude Trump en la actual renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), seguramente le redituará en gran apoyo de todos los mexicanos, por lo sensible que está en estos momentos el tema nacionalista dadas las acciones recientes de Donald Trump, de insistir en la construcción del muro fronterizo, así como mandar elementos de la guardia nacional de varios estados, en una clara señal de afrenta a México.

 

López Obrador se llevaría aplausos. Los que lo aman lo amarán aún más. Pero las bocas de los mexicanos no se alimentan solamente de orgullo patrio.

 

Una actitud de afrenta a un hombre como Donald Trump, que es más un gallo de pelea que un estadista, sin duda repercutirá en acciones o externalidades económicas que afectarán el Producto Interno Bruto de México y con esto me refiero, al bolsillo de los mexicanos.

 

Así que, ¿orgullo patrio o trabajo y comida en la mesa de los mexicanos?  Ahí estará la búsqueda del equilibrio. No quisiera estar en los zapatos del nuevo canciller o del secretario de economía.

 

Un tema más que será fundamental, es el combate a la corrupción, frontal y más allá del discurso. El gran reto de López Obrador será dar resultados en esta gigantesca asignatura, sin caer en las venganzas que puedan leerse como personales.

 

En mi columna de la semana pasada aseveré que la corrupción del sistema político, social y económico que vivimos en México, no la soluciona el presidente solamente dando el ejemplo. Eso es discurso.

 

López Obrador deberá mandar señales muy poderosas a todos los mexicanos de que nadie es intocable, sin verse como un dictador vengativo y actuando apegado a la Ley, para no actuar como la mafia del poder a la que él mismo denuncia. 

 

Deberá tomar acciones contundentes en depurar los cuerpos de seguridad pública, fiscales, ejército y marina y de ahí asignar presupuesto y brindar apoyo a los gobiernos estatales y locales para que hagan lo propio.

 

Deberá mejorar las condiciones de vida de los cuerpos de seguridad en todas sus vertientes, para limitar la tentación de que nuestros policías y militares, se vayan a trabajar para los malos.

 

En suma, está obligado a transformar nuestro sistema integral como sociedad, pasando de cómo estamos hoy, donde romper la ley es fácil y barato (por la corrupción y la impunidad), a un esquema opuesto, como en los países desarrollados, donde romper la Ley es difícil y caro.

 

¿De dónde sacará el dinero para pagar esto?

 

Él dice que de lo que se dejará de pagar en corrupción. La cosa está en que las acciones a tomar en materia de seguridad deben ser inmediatas, pero el tema de la cultura de la corrupción, sobre todo el poder económico del crimen organizado, es algo que no se soluciona rápido.

 

Ésta será, una de sus mayores encrucijadas y además, como mencioné en un principio, como nunca antes en la historia de México, la esperanza se transformará rápidamente en expectativa y ésta en exigencia.

 

Andrés Manuel es un político, es quizás la figura más relevante del siglo XXI en México. Algunos lo aman y otros lo aborrecen y temen que convierta a nuestro país en una dictadura socialista, como Venezuela. Él lo sabe, es consciente de ello.

 

Por eso creo que debiera crear la figura de un Jefe de Gabinete; como la labor del Chief of Staff en Estados Unidos.  Alguien que opere el día a día técnico del Gobierno. Es una tarea titánica y que requiere de un perfil muy específico, porque se necesita enorme preparación en asuntos públicos y privados, una gran noción sobre políticas públicas y sobre política; cercanía y absoluta confianza del presidente y respeto jerárquico por parte de los miembros del gabinete.

 

Al día de hoy, sólo pienso en el ingeniero Alfonso Romo para esa posición. ¿Usted se apunta para la chamba?

 

(1) Nota: El reporte recupera 8 encuestas (son 9, sin embargo, la de Varela y Asociados es eliminada debido a que arroja 101% de sumatoria) y las fechas varían entre finales de marzo y principios de mayo.

 

Las casas encuestadoras son:  1. GEA - ISA (30 de abril); 2. Consulta Mitofsky (13 de mayo); 3. Parametría (30 de abril); 4. Reforma (30 de abril); 5. Suasor (9 de mayo); 6. El Financiero (02 de mayo); 7. BGC (6 de mayo); 8. Mendoza Blanco (25 de marzo).


Semblanza

Oscar Gómez Cruz

Por veinte años ha asesorado a empresas de productos de alto lujo y a diferentes dependencias del sector público de todos los órdenes de gobierno, para que identifiquen y seleccionen los medios y canales óptimos para comunicar ideas complejas de forma comprensible. Es un apasionado y experto en comunicación estratégica. Es Maestro en Asuntos Internacionales con concentración de Negocios y Finanzas por la Universidad de Columbia en Nueva York y Maestro en Administración Pública por el Instituto Nacional de Administración Pública. Es también egresado del Programa de Estrategia impartido por la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard. Su formación profesional es de Licenciado en Contaduría y Finanzas por la UDLAP. Actualmente es presidente de 2TRES15, empresa de consultoría especializada en la asesoría y diseño de estrategias de comunicación y negocios. Ha encabezado proyectos con gobiernos estatales, federal, empresas productivas del Estado, universidades públicas y privadas y empresas de diversos giros. Así mismo, ha asesorado proyectos del Poder Legislativo local, federal y del Senado de la República; también, a diversos partidos políticos en la integración de sus estrategias de campaña. Oscar Gómez Cruz traduce información compleja en comunicación accesible.

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