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Opinión



Universitarios nacidos en el 2000

Viernes, Mayo 25, 2018 - 17:47
 
 
   

Características especiales: Mucho tiempo en las pantallas, ahí se divierten. Los retos que tienen.

En el 2018 llegan a la universidad los nacidos en el 2000. Esta generación no es muy distinta a la que aquellos que nació en el 99 aunque simbólicamente nos adentran –nuevamente- en el tercer milenio desde que empezamos a contar con esta numeración. ¿Cómo son estos chicos? ¿Millennials? ¿Generación Y, net, blanditos? Son distintos los nombres que se les dan y distintas las categorías con las que se intenta explicar su forma de ser. En la Universidad Iberoamericana se está llevando a cabo una investigación para entender a esta generación y en las siguientes líneas se presentarán algunos de los resultados encontrados.

 

¿Flojos? Por un lado, este es el apelativo que más les duele como generación y que muchos adultos les dedican. Pero ¿qué tan cierto es esto? Es verdad que pasan mucho tiempo frente a una pantalla. De hecho, es a través de estas que se divierten: Smartphone mientras esperan, series y películas en casa sin la necesidad de comerciales o anuncios y cine cuando van a la calle. A la par de ello practican mucho deporte: futbol, basquetbol, gimnasio y un sinfín de actividades que los adultos podemos entender como “fitness”. Pasan poco tiempo en la calle y mucho en sí mismos. Esto más que un juicio a una generación podría ser una pregunta a otra: ¿qué hicimos para que los jóvenes no quieran pasar tiempo en la calle? Y la respuesta es simple: no enseñarles a estar en la calle; enseñarles a tener miedo de estar en la calle, ser pasivos mientras los centros de ocio dejaron de ser los parques y los espacios abiertos para que los centros comerciales tomaran su lugar. Nos fuimos a vivir a fraccionamientos en donde establecimos áreas seguras y convertimos la calle casi inmediatamente en un lugar extraño, ajeno y peligroso. Un lugar en donde si caminas sola en la noche te arriesgas a ser atacada, violada, secuestrada o asesinada. Cambiamos la vida de barrio por la vida en clústeres. ¿Qué es el bienestar? Tener una casa bonita a 20km de la escuela de tus hijos, a 20km –para el otro lado- de tu trabajo y estar con gente como “nosotros”.

 

Pues los nacidos en el 2000 sí comparten ciertas características que nos hacen perder esperanza en la juventud. Así de dura la frase, sin matices. Pero los culpables, si es que se trata de buscar culpas somos las generaciones anteriores. La tecnología les da lo que los padres no les supieron dar o prefirieron no darles. La tecnología fue una buena nana, una abuela o incluso madre sustituta, una conexión con un mundo mejor, en donde todo era posible y los límites eran su cansancio o su tozudez.

 

Por eso los jóvenes de esta generación están molestos con los reclamos y con la falta de “empatía” de parte de sus padres. Por eso les molesta que los cuestionen y les cuesta incorporarse a un sistema que tampoco a nosotros nos gustaba pero que nos parecía natural (seguir reglas, obedecer a los mayores, respetar a las figuras de autoridad).

 

¿Qué tienen de bueno? Que están cansados. Están cansados de no tener propósito y son muchos los que son conscientes de que la vida es más que trabajar, que cumplir y que obedecer. Es una oportunidad histórica para cambiar las cosas. Son jóvenes con la capacidad de crear redes nuevas –no solo a través de plataformas electrónicas, pero si basándose en ellas- en donde no importan los prejuicios y los juicios morales que instituciones que nosotros respetábamos pero que nos marcaban pautas crueles de relación. Son por lo tanto más libres pues la falta de claridad y confianza en la política, la religión, la escuela, el gobierno, la policía, los políticos y en general las normas aceptadas les permite –potencialmente- definir nuevas reglas de movilidad social. Si lo hacen bien serán capaces de generar nuevos modos de relación entre ellos y entre ellos y los otros si es que todavía recuperan esta categoría. Serán capaces de generar una sociedad inclusiva y abierta, en donde la discriminación se base en la bondad o maldad de la intencionalidad de los actos más que en las ideas.

 

También es posible que nunca suceda esto pues el mundo adulto sigue siendo rígido y cerrado. Estos soñadores se incorporan y los vamos moldeando para que se conviertan en quienes no querían ser. Igual que nos pasó a nosotros. Así que también es una oportunidad para nosotros. Recordemos qué queremos ser y seámoslo. En realidad no es difícil, hay muchos jóvenes con ganas de encontrar adultos así: congruentes, con convicciones y sueños que todavía quieran cumplir… total ni jubilación vamos a tener.

 

[El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

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Leopoldo Castro Fernández de Lara

Licenciado en Psicología, Master en Recursos Humanos, Maestría en Modelos y áreas de investigación en ciencias sociales. Sus temas de interés son los movimientos sociales, las representaciones sociales y en general la psicología social.

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