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Opinión



Clivaje

Miércoles, Mayo 16, 2018 - 19:44
 
 
   

La división de los votantes: a favor y contra AMLO. Cambio: Dos percepciones.

Ya es común en español el uso de la palabra clivaje para indicar la división entre distintas opciones de voto. El término se utilizó en inglés desde hace décadas. Los clivajes clásicos: conservadores-liberales, burguesía-proletariado, religión-laicismo, centro-periferia. ¿Hay alguna división o escisión que pueda resumir las opciones electorales de la elección mexicana de 2018? Si la hay, sería en torno a la candidatura de López Obrador. Y aunque lo que divide a los votantes mexicanos en torno a ese candidato son muchas cosas, creo que subyacen en ellas dos ideas distintas respecto al cambio político.

Quienes están contra la candidatura presidencial de MORENA consideran que el cambio político es gradual, que puede llevar lustros o generaciones, que generalmente implica errores y rectificaciones. Que debe sustentarse en instituciones (entendidas como las reglas que estructuran la acción humana y las organizaciones que las hacen vigentes), aunque la voluntad y el liderazgo político son necesarios para crear, echar a andar y mantener esas instituciones.

Consideran además que, en las sociedades contemporáneas, el cambo hacia una buena política y una buena sociedad requiere de la participación de diversos actores. Que el gobierno es sin duda indispensable, pero insuficiente. Se requiere de la sociedad civil, que proporciona información, recursos, iniciativas, que el gobierno no tiene. Y de un adecuado funcionamiento del mercado, no como dogma donde todo se puede comprar y vender, sino como un subsistema de la economía que asigna costos y precios a distintos bienes. Un subsistema que requiere de otros para poder funcionar, como un Estado que intervenga para aplicar la ley, evitar los delitos y fraudes, impedir los monopolios que son la negación del mercado.

Esta perspectiva considera también que es indispensable tener proyectos (de nación, económicos, culturales, etc.). Pero que la realidad impone límites y ritmos rigurosos a esos proyectos. Que no basta la buena voluntad. Que esta puede dar resultados contrarios a los buscados.

Quienes están en esta perspectiva también consideran que las cosas siempre pueden empeorar. Recurren a la aritmética para sustentar esta idea. En los últimos años el crecimiento del PIB en México ha sido del 2%. Bajo, sin duda. Pero puede ser menor: 1%, 0% o negativo. La tasa de homicidios por cada cien mil habitantes en nuestro país es muy alta: 22.5. Pero puede aumentar, y llegar al nivel de Brasil (29.7), de El Salvador (60) o de Venezuela, que según InSight Crime es la más alta del continente: 89 homicidios por cada cien mil habitantes. Casi cuatro veces la de México, sin que haya habido un Calderón que iniciara “la guerra contra el narco”.

En el caso de quienes apoyan a López Obrador parece predominar la idea de que el cambio puede ser rápido: si cambia el titular del poder ejecutivo, en unos cuantos años se pueden resolver los problemas más graves del país, aunque sean tan añejos como el país mismo (pobreza y desigualdad, por ejemplo). Que un gobernante con buena voluntad y apoyo popular no cometerá errores graves que retrasen este progreso. Que las instituciones no son tan importantes como las personas que ocupen los cargos políticos relevantes y el apoyo popular con que cuenten.

Que la sociedad civil, el conjunto de organizaciones formadas por ciudadanos, es relativamente prescindible, o prescindible del todo. Que el mercado puede o debe ser sustituido por la planeación y los monopolios estatales. Que basta con tener un buen proyecto de nación y un líder con el equipo adecuado y el suficiente apoyo popular. Que “ya no podemos estar peor” y que cualquier cambio es por tanto positivo.

Este cuadro es muy simplificado, pero creo que se acerca a la realidad. Seguramente los votantes pro y contra López Obrador no tienen este esquema tan claro como aquí se presenta, pero creo que en el fondo es lo que los divide. Hay otras razones. Quienes apoyan a este candidato pueden expresarlo en forma más clara y sencilla: que es honrado, quiere ayudar a la gente, gobernó bien la Ciudad de México. Quienes lo rechazan tienen razones más concretas: que es autoritario y contradictorio, y que su equipo es tan heterogéneo que dará lugar al caos. En fin, hay muchas razones en el pro y contra. Pero creo que las mentalidades o el conjunto de creencias sobre el cambio político aquí señaladas está en el sustento de la mayoría de ellas.

Sobre Margarita. La decisión de Margarita Zavala de no seguir participando como candidata a la presidencia de la República ha recibido diversos elogios. Añado uno: el sentido de realidad. Uno de los sentidos menos frecuentes. Sobre todo entre políticos, que suelen marearse aunque su ladrillo sea muy delgado. Ya habrá oportunidad de comentar más a fondo esta decisión y sus consecuencias.


Semblanza

Víctor Reynoso

El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.

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