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Opinión



El pataleo de los empresarios

Domingo, Mayo 13, 2018 - 08:58
 
 
   

Sus alianzas con el poder. La situación del país. La ola que viene. Su reacción.

Visto fríamente, el  pataleo de los empresarios es explicable.

Han sido y son parte del poder. Mantienen estrechos nexos con el poder presidencial y son parte de una nervadura que se ajusta cada seis años.

Pero hoy avizoran una ruptura de su zona de confort. Y su reacción es de sobresaltos.

En los cambios de los últimos tres sexenios, dos del PAN  y el actual del PRI, el reciclaje siguió siendo como en familia. Hoy habrá, todo parece indicar, un inquilino distinto en los pinos, y se resisten a interrumpir una suerte de edén mexicano.

Lo ven como un  reajuste abrupto, intrusos en su zona de dominio pleno. Y por eso su comportamiento virulento en los medios. Todo esto es explicable, visto objetivamente.

Lo negativo de ellos es que parapetan su reacción en la democracia. Lanzan anatemas contra el puntero en las encuestas, lo juzgan y descalifican. Se erigen en jueces impolutos. Se ponen ropaje de demócratas, manipulan a grupos, usan desenfrenadamente a los medios. Recurren a la guerra sucia.

Nada es cierto. Tan sencillo como entender que defienden sólo sus intereses, sus vínculos en torno a grandes negocios, sus sociedades con el poder.

Si su quehacer es hacer negocios y esto es legítimo, que así lo dijeran. Pero no, pretenden ponerse ropa de caperucita y asustar al lobo.

Antes, ese disfraz de samaritano se vendía bien. La sociedad mexicana, huérfana de medios fuera de control, compraba las estampitas del empresariado mexicano.

Hoy ya no. Porque la información fluye fuera de su control. Ya no es vertical ni monocolor. Y algo más, olvidan que la globalización ha traído nuevos actores. Ser empresario en el sistema político mexicano está en vías de dejar de ser un privilegio inmutable, intocable y omnipotente.

Gritan, patalean, denuncian, pero en el fondo solo se resisten al oleaje que viene. La inercia que los cobija en santa sociedad con el poder que se eclipsa, está en vías de cambio. Y no debe extrañarnos  que haya nuevos actores.

Muchos de ellos, desde luego, tienen y tendrán la sensibilidad de acomodarse y negociar sus cotos de poder con nuevas reglas, y con otros nuevos jugadores. Pocos, muy pocos seguirán el torpe camino de jugar a las vencidas con el nuevo poder.

Y ahí, en este tránsito, en este reacomodo de fuerzas como parte del cambio de poder presidencial aparecerá algo absolutamente necesario: transparentar el juego de intereses de cada uno de los actores, empezando por los señores empresarios.

Debemos prepararnos para una política informativa, tanto del poder público como de los medios.

Esto, lógico en el cambio que viene, tendrá como característica llamar a las cosas por su nombre.

Habrá  tiempos de quitar la capucha a falsos demócratas y exhibir el estiércol de debajo de las alfombras.

La élite empresarial está tan embarrada en los negocios del poder como los corruptos del poder mismo. No todos, pero sí una enorme cantidad.

Aliados con el poder federal y con los gobernadores, constituyen una coraza de teflón que no fácil ni tersamente admite lo que parece inevitable. Y habrá que esperar de todo en esta intransigencia ante el cambio.

Muchos de ellos, acostumbrados largamente a enormes fortunas fáciles en alianza con el poder, parecen concebir que el voto de un empresario vale más que el de un campesino o un obrero.

Y esto, todos sabemos que no es así. Lo venden así con el argumento de la creación de empleos. Sí, pero se lo cobran al país como si produjeran millones y millones de fuentes de trabajo pagadas con oro. Las fortunas al amparo del poder, sobre todo, son inconmensurables, y lo que dejan pasar hacia abajo son migajas.

La riqueza se ha concentrado como nunca en el país en los últimos sexenios. La realidad acusa: empresarios y funcionarios ricos, riquísimos, y cerca de 60 millones de pobres. Esta cifra, sexenio tras sexenio se amplia.

Este orden idílico para ellos es lo que debe cambiar. Y eso los mueves, eso esta atrás de sus reacciones, no la democracia.

xgt49@yahoo.com.mx


Semblanza

Xavier Gutiérrez

Es periodista desde 1967. Ha sido reportero y director de medios impresos y conductor de programas de radio y televisión. En su trayectoria periodística ha sido articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Es autor del libro “Ideas Para la Vida” y ha desempeñado cargos públicos en áreas de comunicación. Desde hace diez años conduce el programa de televisión “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

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