Jueves, 21 de Junio de 2018     |     Puebla.
Suscríbete


Opinión



La educación del error, el error de la educación.

Domingo, Marzo 11, 2018 - 23:47
 
 
   

En el proceso de enseñanza-aprendizaje el error también enseña. La idea de perfección no deja verlo.

 

 

“He cometido un error fatal

-y lo peor de todo es que no sé cuál”.

José Emilio Pacheco. Autoanálisis.

 

“El conocimiento es una aventura incierta que conlleva en sí misma y permanentemente el riesgo de ilusión y de error”.

Edgar Morin. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro.

 

El error de la educación ha sido la exclusión del error, la condena del error, la negación del error. Porque tradicionalmente el error ha sido visto como lo no deseado, el enemigo contra el que hay que luchar en el proceso de conocimiento desde una visión centrada en la perfección.

De esta manera, el error es sancionado y un estudiante que comete errores es reprendido, castigado o penalizado con una calificación reprobatoria y por otra parte, el docente asume que todo lo que enseña es correcto y que jamás debe aceptar un error aún cuando lo haya cometido, porque si lo acepta su autoridad se verá menguada y su capacidad profesional, cuestionada.

Y así, a fuerza de negación, exclusión y condena el error se va ocultando, se va haciendo invisible y aunque ocurra se le esconde para evitar la sanción, se le disfraza para no ser castigado o reprobado en el caso de los alumnos, para no ser cuestionado en el caso de los profesores.

En este ambiente ocurre que con el tiempo tanto alumnos como docentes se van volviendo incapaces de detectar el error, de distinguir el error, de buscar el error en lo que enseñan y aprenden con la consecuente desaparición del pensamiento crítico en el proceso educativo.

Este proceso degrada la educación porque se pierde el valiosísimo potencial del error como fuente de aprendizaje y construcción de conocimiento para convertir la experiencia del aula en una mera transmisión y repetición de conceptos que se asumen como verdaderos sin ninguna pregunta de por medio.

De manera que la aventura del conocimiento se pierde por completo para dar paso a una rutinaria sucesión de días en los que se trabaja por “cubrir un programa” y no por satisfacer el natural deseo de conocer de los niños y adolescentes, hasta que llega el momento en que los alumnos –y aún los mismos profesores- se vuelven incapaces de identificar los errores que cometen o los errores que se les enseñan.

Porque como afirma Morin, el conocimiento es una aventura incierta y la escuela no estimula esta aventura porque está basada en la transmisión de certezas.

Porque esta aventura incierta conlleva permanentemente el riesgo de error y de ilusión y la escuela excluye el error porque está basada en la cultura de la perfección y niega la ilusión porque se ha fundado en la visión positivista que acepta solamente lo observable y medible.

El conocimiento humano avanza a partir de nuevos descubrimientos pero también gracias a los errores que aportan información para replantear continuamente el camino

El error de la educación ha sido excluir el error y para combatirlo tendría que educarse para buscar y descubrir el error, para generar un pensamiento crítico que plantee una constante vigilancia epistemológica que parta del reconocimiento de que todo conocimiento está sujeto al riesgo del error.

La educación del error debería también asumir el riesgo de ilusión que se plantea en el proceso de conocimiento por el posible engaño de los sentidos, por el autoengaño de nuestra mente y por estar sujetos a los dictados de un determinado paradigma científico, filosófico o cultural.

Educar para la crítica constante y la autocrítica consciente es una de las tareas fundamentales de la escuela sobre todo en estos tiempos de errores que se aceptan ciegamente por su difusión mediática –postverdad- y de ilusiones que se difunden de manera viral envolviendo la percepción colectiva y construyendo escenarios ficticios que se venden como reales.

De manera que como dice el mismo Morin: “…El mayor error sería subestimar el problema del error; la mayor ilusión sería subestimar el problema de la ilusión”.


Semblanza

Martín López Calva

Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, maestro en Educación superior por la misma universidad y en Humanismo universitario por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha sido dos veces “Lonergan Fellow” por el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007). Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación y enlace de la UIA Puebla en el campo estratégico de “Modelos y políticas educativas” del sistema universitario jesuita (SUJ) desde agosto de 2007 hasta marzo de 2012 y académico de tiempo completo en esta universidad desde abril de 1988 hasta marzo de 2012 donde obtuvo el reconocimiento de académico numerario e imparte hasta la fecha cursos de licenciatura y posgrado en el área de Educación. Tiene experiencia docente a nivel de licenciatura, posgrado y formación de profesores en la UIA Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Universidad de las Américas Puebla, Universidad Anáhuac y otras desde 1988. Actualmente es Director académico de posgrados en Artes y Humanidades de la UPAEP. Ha publicado diecisiete libros sobre temas educativos (los más recientes: Educación humanista –tres tomos- en Ed. Gernika y Gestión curricular por competencias en educación media y superior, en coautoría con Juan Antonio García Fraile), diez capítulos en libros colectivos y alrededor de 45 artículos en revistas de educación.

Ver más +

Este jueves venció el plazo, con prórroga incluida, que tenían los partidos políticos para acreditar representantes ante las mesas directivas de casilla. En la entidad poblana se instalarán 7 mil 547 casillas, de las cuales 2 mil 101 corresponden a la capital del estado, distribuidas en los siete distritos locales en que se divide. Según la normatividad vigente, los partidos políticos nacionales tienen derecho a registrar hasta cuatro representantes en casillas donde se celebrarán elecciones locales y federales, como en el caso de Puebla.

Encuesta