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Opinión



La reforma moral de AMLO

Sábado, Marzo 10, 2018 - 14:51
 
 
   

Las dichas reformas mantenían un rasgo fundamental de racionalidad legal

Andrés Manuel López Obrador mandó un claro mensaje de serenidad a los nerviosos caballeros de la banca mexicana e insistió en la idea de regenerar la moral de los servidores del gobierno mexicano, pues la corrupción representa el diez por ciento del presupuesto público de México.

Me imagino unas reformas borbónicas, como la francesa de 1700 y, seis décadas después, como las reformas legales y administrativas implementadas por la corona española para frenar la corrupción estructural del aparato administrativo y de justicia de la Nueva España.

La prohibición de la herencia y masiva venta de puestos públicos resultó muy efectiva para ordenar la vida pública, en manos de bribones y vividores, en la última etapa del periodo colonial.

Las dichas reformas mantenían un rasgo fundamental de racionalidad legal cuando introducían la figura del especialista burocrático. El cargo debía ser ocupado por servidores capacitados, evaluados por medio de examen. En conjunto, mutaciones que hacen pensar a Max Weber en un patrimonialismo semi-burocrático, muy próximo a la dominación legal-racional del mundo moderno.

También la rotación permanente de las responsabilidades políticas y militares, de una región o país a otro -un lugar absolutamente ajeno a los intereses privados del servidor público. Con esa reforma se pretendía evitar la natural confusión entre lo público y lo privado que anida en las relaciones familiares; quiero decir, los matrimonios entre las élites gobernantes y las cúpulas de comerciantes, mineros y terratenientes (las corporaciones), configuraban con lazos de sangre lo que Weber conoce como dominación política patrimonial patriarcal, en el que el funcionario administra el cargo público como propiedad privada.

Casi un retrato de lo que hoy observamos en el agónico México de la segunda década del siglo XXI.

Presidentes, gobernadores, rectores, senadores, diputados, presidentes municipales y toda la pirámide burocrática imitándolos, pues la dignidad no es una prenda que sirva mucho para ascender en el gobierno de dominación patrimonial, heredan a sus hijos, hermanos, esposas, nietos, concubinas, choznos y toda su palurda ralea, los prósperos cargos públicos del Estado. Andrés Manuel López Obrador declaró recientemente la decisión de no dar encargos públicos a sus descendientes, a sus tres hijos mayores de edad. Nadie sabe si eso sucederá en los hechos, pero es posible identificar una fuerte voluntad de vincular las palabras y las acciones, una relación que fundamenta el principio de honestidad política.

Un ave de raro plumaje en nuestro oscuro horizonte

Pienso que el atributo de la honestidad, que ahora también, muy tardíamente y sin buena puntería, pretende colgarse José Antonio Meade, digo, es parte del poder seductor de Andrés Manuel López Obrador sobre la sociedad civil mexicana.

 Para ilustrar el estado del arte en torno a la necesaria reforma moral de la clase política basta pensar en los procesos y resultados del levantamiento de firmas para registrar, ante el INE, las candidaturas independientes a la presidencia de la república -una alternativa para políticos consolidados que no fueron nominados en sus partidos políticos, pero cuentan con recursos económicos suficientes para reunir, según la norma, más de 866 mil firmas en 17 estados de la república.

Los resultados oficiales de las firmas que supuestamente avalan las candidaturas independientes son un civilizado estercolero. El gobernador de Nuevo León con licencia, Jaime Rodríguez (el bronco), observó con cínico sentido del humor el hecho de que le descubrieran que el 41.25 por ciento de las firmas recabadas eran anómalas -se trata de “travesuras”, afirmó el político norteño con socarronería.

Y el INE casi le otorgó el registro a la candidatura a la presidencia de México.

Así lo publicó el Bronco en un twitter: "Raza, el INE ya me notificó que puedo ir a registrarme como candidato INDEPENDIENTE, lo haremos el 18 de marzo. Gracias a todos los que firmaron por un México libre y bronco.”

Por su parte, a Margarita Zavala de Calderón, esposa del ex-presidente de México, Felipe Calderón, panista de toda la vida y ahora casi candidata independiente, le anularon 33.63 por ciento de las firmas por irregularidades descubiertas por el órgano de fiscalización del Instituto Nacional Electoral

Y el INE casi le otorgó el registro a la candidatura a la presidencia de México.

Así lo hizo del conocimiento público en twitter Margarita Zavala: "El INE acaba de notificarme que puedo registrarme oficialmente como candidata a la Presidencia de la República. Lo haré este domingo 11 de marzo. Gracias a más de un millón de ciudadanos, estaré en la boleta." Al ex-diputado y ex-senador perredista, Armando Ríos Peter, le invalidaron el 35.17 por ciento de las firmas recabadas.

 Y el INE casi le otorgó el registro a la candidatura a la presidencia de México.

Así lo escribió Ríos Peter en un Twitter:

"Acabo de recibir la notificación oficial por parte del @inemexico de que puedo registrarme como candidato a la Presidencia de México. En los próximos días estaré gustoso de que me acompañen a este proceso. ¡Vamos por un México con Justicia! #MXindependiente. Y hubo un candidato a la presidencia de la república, alumno distinguido de los tres de arriba, pero mucho menos experimentado en las artimañas del poder patrimonial, al que le anularon más del 97 por ciento de las firmas.

Finalmente, quiero subrayar el dignificante sentido que introdujo la presencia de Marychuy a la contienda electoral, la candidata del Consejo Indígena de Gobierno, quien, sin trayectoria política, sin dinero para la campaña de recolección de firmas en contextos de pobreza extrema y en poblaciones indígenas alejadas de la más alta tecnología que el INE estableció como medio para el levantamiento de firmas, logró que el 93.20 por ciento de las firmas fueran validadas por el órgano regulador de las elecciones en nuestro país.

Y el INE le negó el registro a Marychuy, la candidata más honesta a la presidencia de México. El estado de excepción, que excluye incluyendo, desaplicando el espíritu del principio de equidad de la norma, dejó fuera a la representante, a la vocera de los pueblos indígenas de México.

Ahora quedan en la escena nacional los políticos profesionales de siempre y, entre ellos, sólo AMLO ha podido salir bien librado del estigma de la corrupción que los enloda a todos. Por ello el tabasqueño se empeña en combatir al monstruo: “Si la desterramos vamos a llevar a cabo una revolución pacífica y a lograr el renacimiento de México”. Esta misma semana, para cerrar mi reflexión, se conformó la Comisión Nacional de Ética del PRI con el propósito de vigilar la conducta de los candidatos y, también, para denunciar públicamente los comportamientos que revelen acciones de corrupción de los militantes del expartidazo.

José Antonio Meade, candidato del PRI a la presidencia de México, fue vehemente cuando expresó en la presentación del comité de ética partidista que: “Nosotros tenemos que presentarnos como una candidatura limpia, como una candidatura honorable, y en eso sentimos que estriba una ventaja muy importante, ésta será una contienda donde se contrasten perfiles, donde se contrasten propuestas, y en ese contraste de perfiles (…) el poder presentarme frente a la ciudadanía, frente a mis hijos y frente a mi conciencia con limpieza, es mi principal activo.”

En mi opinión, como ya dije, es una inútil maniobra para aproximarse, para disputarle la bandera de la honestidad a López Obrador. Estéril gesto, pues el discurso no tiene correlato con ningún fundamento de verdad que, en este caso, se cristaliza en la coherencia entre las palabras y los hechos.

El Comité de Ética del PRI podría empezar a denunciar, por ejemplo, con mayor puntería, los asuntos de la Casa Blanca, Odebrecht, Ayotzinapa y la Gran Estafa Maestra, en donde el propio Meade estuvo implicado como Secretario de Hacienda.

No obstante, queda claro el juego del PRI, se trata de una estrategia muy paradójica, en los hechos casi una aporía, pues quieren cubrir al candidato con el manto de la honestidad en un momento en que la popularidad del Presidente de México, Enrique Peña Nieto, está por los suelos gracias a la entusiasta corrupción de su gobierno.

El Comité de Ética del PRI invoca, casi de manera automática, al humor involuntario, pues está muy claro a estas alturas del siglo XXI que por más vestiduras y trajes que diseñen para su candidato, el pueblo de México sabe bien que el virrrey Meade va desnudo.


Semblanza

Miguel Ángel Rodríguez

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