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Opinión



Sentimiento antisistema definirá elección en México

Martes, Febrero 13, 2018 - 12:33
 
 
   

Decepción, desconfianza, desafección, desconexión, desinterés, los sentimientos definitorios

Para descifrar el escenario electoral 2018, es necesario comprender qué piensa  y qué siente el elector mexicano. Los partidos políticos enfrentan un proceso de rechazo a sus candidatos y a sus propuestas que se refleja en un ánimo antisistema. Mientras el PRI es el partido con una mayor tasa de rechazo (57%), lo partidos de oposición han realizado alianzas ideológicamente inconsistentes con el propósito de canalizar la inconformidad hacia el gobierno y alzarse con el triunfo el próximo 1 de julio.

Ante más de mil personas reunidas en la sala principal de la Cumbre Mundial de Comunicación Política, celebrada en la Ciudad de México, señalé a la corrupción

como un tema recurrente en las últimos procesos electorales. Molestos por la deteriorada economía que viven, los electores reaccionan en contra de la clase política que se enriquece a costa del esfuerzo de los ciudadanos. La lógica de un elección ya no es honestidad vs corrupción, sino corruptos vs menos corruptos, lo que ha aumentado el rechazo a la clase política y disminuido la identidad partidista.

Esta ausencia de pertenencia, disgusto, falta de representación y rechazo a los partidos políticos se le conoce también como desafección política (Montero, 1994). Este desapego al régimen y su sistema de representación alcanza un polo negativo definido por una hostilidad completa hacia el sistema político. Entre los síntomas más importantes que reflejan el ánimo de los electores se encuentran: ineficacia, disconformidad, cinismo, separación, alejamiento, impotencia, frustración,  rechazo, hostilidad y alienación. Ello deriva en un proceso compuesto por las 5D: Decepción – Desconfianza- Desafección – Desconexión – Desinterés.

No es descontento, es algo más profundo. El descontento supone la insatisfacción por los rendimientos negativos de un régimen o de sus dirigentes ante su incapacidad para resolver problemas básicos (8 de cada 10 personas desaprueban la gestión de Enrique Peña Nieto). El descontento no suele afectar la legitimidad democrática y es, sobre todo, coyuntural. Depende de los vaivenes de una opinión pública vinculada a la popularidad de los gobiernos y sus políticas.

La desafección política invade,  sobre todo, a los nuevos electores: jóvenes, informados, críticos, conectados (milenials), no acarreados a actos partidistas. Son el 57% de los electores que componen el voto switcher y definen una elección. Son los que adoptan una postura antisistema y presentan dos posturas: a) no acuden a votar, porque no creen en el sistema de partidos, o b) votan para ver perder al partido en el gobierno.

Eso explica por qué el PRI perdió, entre 2012 y 2018, 24.9 millones de electores, al pasar de 21 a 14 gubernaturas; gobernaba el 51% de los mexicanos y ahora sólo el 43%; paso de tener en el Congreso de la Unión 463 legisladores y hoy  sólo tiene 361; una muestra de esa pérdida de identidad con su base, es que perdió ante Morena en el Estado de México por 56 mil votos (aunque con la alianza con otras fuerzas pudo ganar la gubernatura).

La desafección política ha creado en México un sentimiento antisistema que aunado a la posibilidad que tiene el ciudadano de hacer valer su voto, aumenta la derrota de partidos en el poder. El razonamiento actual es que los  ciudadanos ya no votan “a favor de lo que un gobierno hace”, sino vota “en contra de lo que deja de hacer”. Continuidad vs Cambio es una  fuerte lógica de voto en los últimos procesos electorales.


Semblanza

Javier Sánchez Galicia

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