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Opinión



La vida cotidiana en la Nueva España

Jueves, Enero 11, 2018 - 17:00
 
 
   

Lo que hacía la gente. Las clases sociales. Modos de convivencia. Los lugares comunes.

 

Comer, dormir, amar, llorar son expresiones de necesidades y afectos inherentes al género humano, y por lo tanto esencialmente permanentes e inmutables. Pero no se duerme, ni come, ni ama, ni se sufre del mismo modo en todos los lugares y tiempos, y en ese sentido los consideramos históricos, dependientes de concepciones culturales y de apreciaciones cambiantes; de manera que hasta los actos más insignificantes de la vida de un individuo, por más espontáneos que parezcan, siempre se dan dentro del marco de un orden preestablecido, aunque no inmutable, puesto que a través de la adaptación e infracción de sus normas explicitas, surgen nuevas costumbres. (1)

La cotidianidad se va a reflejar en la estructura de una sociedad, en su desarrollo y desenvolvimiento, así como en las prácticas y mentalidad. Señala Pilar Gonzalbo, no son las gestas heroicas, ni los grandes personajes las que determinan la esencia de un pueblo sino más bien la forma en cómo convive, piensa y siente la gente común, de modo que a través de las costumbres y tradiciones de un lugar se pueden comprender con mayor profundidad los hechos históricos. (2).

Analizar los espacios de la sociedad novohispana, conlleva a pensar en la dinámica de ésta a la llegada de los españoles y posteriormente la organización empleada por los europeos para tener un orden social, económico y político llevando a cabo estructuras acordes al contexto geográfico de la Nueva España. Sin embargo, ordenar el nuevo mundo no fue tarea fácil, puesto que se enfrentaron a usos como la alimentación y el vestido propios de la sociedad. (3).

Con ello mismo para entender la dinámica de la sociedad de la Nueva España, es  necesario tener en cuenta los personajes que habitaban los espacios de la vida. En este caso, la elite de la ciudad estaba formada por mineros, comerciantes, hacendados, funcionarios, burócratas y sacerdotes, en su mayoría eran criollos y había un diez por ciento de españoles poseedores de los mejores cargos o de las mayores fortunas(4).

En la población novohispana, caminaban por las calles ricos, pobres, blancos e indios entre edificios gubernamentales, majestuosos palacios y viviendas sencillas. En las calles no solo se reflejaba la circulación de personas sino que representaba el centro de la vida social, donde la gente de la ciudad trabajaba, compraba, comía, realizaba ceremonias civiles y religiosas, así como también paseaba, se divertía y se embriaga. Asimismo, en el diario vivir se manifestaba la sexualidad y la muerte (5).

En ese contexto, la calle fue el lugar ideal para que hombres y mujeres solteros pudieran encontrarse, intercambiar las primeras miradas, sonrisas y saludos. De tal manera que la sexualidad hizo su aparición en las puertas o esquinas inmediatas a las vinaterías, por lo que la oscuridad fue el medio propicio para la prostitución (6).

 Es de mencionarse que la preocupación de la corona española por el relajamiento de las costumbres fue una constante en gran parte del siglo XVII; su interés se basó fundamentalmente en lo religioso y moral.

Se toma en cuenta que el objetivo fundamental fue la salvación de las almas, a pesar de ello la sociedad novohispana estuvo expuesta a distintas prácticas de la vida diaria; actividades desarrolladas en un espacio inseparable del tiempo, tanto público como privado. En las ciudades hubo patios comunes como las casas de vecindad al igual que los espacios cotidianos como la casa, la iglesia y la calle, donde las personas tenían un acercamiento social y de convivencia (7).

Analizar el contexto de la época conlleva a pensar en la evolución de la sociedad, las practicas que tomaron como forma de diversión, de desahogo, de entretenimiento con el objetivo de vivir. Sin embargo, algunas actividades fueron vistas como irrupción del orden tal es el caso de los carnavales, coloquios y pulquerías consideradas como centros de vicio, de crimen y pecado porque fue el espacio de reunión de la gente del pueblo, y a su vez fue un lugar de reunión para la bebida como elemento de refugio ante la miseria, sufrimientos y humillaciones de la vida (8).

La población se enfrentó ante esos pensamientos de suprimir las actividades así como también el papel de la iglesia en los asuntos de la moral y comportamiento (9); esto nos dice mucho de una sociedad que no estaba quieta, sino más bien en una constante dinámica, de evolución, de desarrollo material, social y cultual; además nos acerca a esa forma de vida que actualmente muy poco notamos, es decir la cotidianidad. Siendo ésta la portadora de muchos elementos para comprender la sociedad, a través de los espacios, de los diálogos y quehaceres de la vida, lo cual permite reflexionar el pasado-presente. La diversión, la comedia y la alegría en el diario vivir también hace referencia de una gente de gusto por salirse de lo rutinario y simplemente disfrutar su tiempo.

Referencias:

(1) Gonzalbo, 2009, p.213.

(2) Gonzalbo, 2009, p.213.

(3) Gonzalbo, 2009, p.214.

(4) Viqueira, 1987, p.132.

(5) Viqueira, 1987, p.133.

(6) Viqueira, 1987, p.135.

(7) Ver: Liga virtual: https://www.youtube.com/watch?v=f679d0WX_uw&t=4856s

A diez años de la Historia de la vida cotidiana en México, ponente: Ana María Carrillo Farga.

Fecha: 16 de noviembre, 2017. 10:15 pm.

(8) Viqueira, 1987, pp.173, 210.

(9) Viqueira, 1987, p.268.


Semblanza

Luisa Martínez Baxin

Es historiadora y maestra de la Escuela Secundaria Técnica Industrial Número 97 ubicada en la Ciudad de Xalapa. Esto es lo que de ella misma dice: Nací el 29 de septiembre de 1990 en San Andrés Tuxtla, Ver. A los 24 años de edad egresé de la facultad de historia de la Universidad Veracruzana y me titulé con el trabajo recepcional: Llevar la educación a ambientes adversos: La escuela cantonal “Landero y Cos” de San Andrés Tuxtla, Veracruz. 1867-1910. Escogí principalmente ese tema y la temporalidad porque durante el Porfiriato a pesar de haber sido el objetivo la educación, en el caso de Veracruz no hay suficientes fuentes de las escuelas cantonales fundadas en esta etapa lo que motivó a interesarme en esta temática y hacer un aporte a la historia social de la educación. En el 2015 presenté el examen nacional para obtener una plaza en educación secundaria, tuve buenos resultados por lo que actualmente imparto la materia de historia universal e historia de México a grupos de segundo y tercer año de secundaria en la Ciudad de Xalapa

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