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Opinión



La comunicación en la práctica del E-docente

Miércoles, Diciembre 13, 2017 - 20:48
 
 
   

Las oportunidades que se abren en las TIC. Los nuevos vínculos. Interlocución y seguimientos.

Niza del Consuelo Gutiérrez Ruiz

Gran parte de las instituciones educativas, tanto públicas como privadas, están preocupadas por incorporar la tecnología en los procesos de enseñanza y aprendizaje. No obstante, la tarea va más allá de tener los mejores equipos de cómputo o la mayor velocidad para navegar en Internet. Esto también requiere de una formación y actualización docente. De la comprensión y apropiación de herramientas digitales que contribuyan a la formación de los alumnos, así como a la misión/visión de cada espacio educativo.

 

Una de las riquezas de la práctica docente frente a grupo es la interacción con los estudiantes. De conocer su día a día, de guiar su proceso de formación, de acompañar, de escuchar y de buscar impactar de forma positiva en su vida con una sencilla conversación. Con la implementación de las TIC en los programas de estudios, nos llevan a explorar y movernos en otras modalidades, como: b-learning (o semipresencial), e-learning (virtual), m-learning (móvil; se pueden aprovechar dispositivos) y mediante diversas LMS (Learning Management System; Sistema de Gestión de Aprendizaje) o comúnmente conocidos como plataformas virtuales. Entonces el profesor también asume el rol de e-docente (virtual).

 

Al ser partícipes de estas modalidades, la interacción es diferente. Pero entonces, ¿qué ocurre con la comunicación? También cambia y ocurre en dos formas: síncrona, cuando sucede en el mismo espacio temporal, dando la sensación de interaccionar en tiempo real (como una videollamada a través de Skype), y asíncrona, cuando se origina en espacios temporales diferentes. Por ejemplo, WhatsApp. El mensaje puede ser respondido después y forma parte del historial de la conversación. Sin embargo, la comunicación no deja de ser requerida o significativa en un ambiente virtual. Al contrario, es un elemento indispensable y forma parte también de los recursos que provee la LMS implementada institucionalmente.

 

¿Cómo se puede reforzar la comunicación a través de espacios virtuales? Con la creación de comunidades, no solamente equipos de trabajo (como si fuera presencial). Ya sea con el uso de foros o chat, se pueden entablar discusiones que propicien el análisis de diversos temas. En este sentido, la tarea del e-docente es dejar en claro las reglas de participación, lo que está permitido y lo que no, así como los instrumentos para la valoración de las aportaciones y con ello, generar el sano diálogo y la reflexión sobre el contenido abordado. Además, el docente debe estar atento y brindar seguimiento para alcanzar el objetivo de la actividad. También se puede propiciar a través de grupos creados en redes sociales frecuentes entre alumnos y profesor. Lo fundamental en esto es, dar secuencia y retroalimentación a cada uno de los participantes. No basta con decir “Muy bien”, “Me parece interesante”, “Bien o mal hecho”, por mencionar algunas. Es necesario justificar la colaboración.

 

Mediante la retroalimentación se puede valorar y dar reconocimiento a la trayectoria del alumno durante el curso virtual, como: la calidad de su participación, aportaciones, desarrollo de actividades y tareas realizadas, el compromiso demostrado, la originalidad e incluso generar confianza, para conocer más sobre el alumno y su desempeño actual. Es aprovechar el momento para sacar lo mejor de ellos y conseguir detectar áreas de oportunidad a través del espacio (Internet) en el que se mueven fácilmente, pero con sentido académico. Es dar respuesta a las inquietudes y acompañamiento en otro ambiente de formación y aprendizaje apoyado en las TIC.

 

¿Qué me inquieta? Que más allá de lograr “subir” materiales a una plataforma y asignar actividades para que los alumnos las desarrollen de forma individual o grupal, no se logre fomentar la creatividad, la criticidad, el uso adecuado de herramientas digitales o las competencias necesarias para desempeñarse en otros ambientes de aprendizaje y se convierta en un espacio frio y sin interacción; impactando negativamente en la relación docente-alumno y aprovechamiento del curso tomado. Además de no generar ruido en el docente, para innovar en su práctica virtual. La labor del e-docente, incluye más que responder mensajes a través de la PC. También involucra formación en cuanto al uso adecuado de las TIC, así como su compromiso con los alumnos que están del otro lado del monitor. Con la educación, en cualquiera de sus modalidades.

 

[La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla. Sus comentarios son bienvenidos]


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