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Opinión



Colima: actuar bajo consigna

Jueves, Octubre 12, 2017 - 17:08
 
 
   

Auditoría de cuenta pública local por motivos políticos y sin competencia jurídica.

El titular del órgano de fiscalización del congreso de Colima, Armando Zamora, en la revisión de situación excepcional correspondiente a los años 2013, 2014 y al 31 de agosto del 2015, ha incurrido en múltiples irregularidades, tal y como ha sido el caso del anterior titular del secretariado ejecutivo del sistema de seguridad en la entidad Gustavo Allen Ursúa Calvario.

La tranquilidad pública y la vida institucional en su conjunto del estado de Colima se encamina a su total colapso bajo la conducción errática de Ignacio Peralta Sánchez, enfrascado en endilgar responsabilidades a integrantes de la pasada administración, pese a que los gastos respectivos fueron debidamente aprobados, el titular del órgano de fiscalización de la entidad, ha llegado al extremo de declarar que se arroga competencia para conocer del gasto federal asignado a la secretaria ejecutiva del sistema estatal de seguridad pública.

 Gastos cuyas partidas fueron revisadas en su oportunidad por la auditoría superior de la federación como instancia competente y respecto de ejercicios que han sido debidamente dictaminados por la cámara de diputados:

Artículo 74. Son facultades exclusivas de la Cámara de Diputados:

VI. Revisar la Cuenta Pública del año anterior, con el objeto de evaluar los resultados de la gestión financiera, comprobar si se ha ajustado a los criterios señalados por el Presupuesto y verificar el cumplimiento de los objetivos contenidos en los programas.

“La revisión de la Cuenta Pública la realizará la Cámara de Diputados a través de la Auditoría Superior de la Federación.”

 

Peralta Sánchez se ha dado a la tarea de instruir a los órganos encargados de auditar el gasto público para que, en vez de llevar a cabo la trascendente labor que es propia de su competencia, calumnien a diestra y siniestra, persiguiendo supuestas deslealtades partidarias que no existen más que en la imaginación del gobernador, y que han terminado por ser atribuibles a él en lo exclusivo, ya que es él quien a fin de cuentas ha terminado por mostrar total deslealtad al sembrar la división y el encono orquestando una campaña de difamaciones, que ha roto por completo los ya de por si endebles equilibrios políticos y sociales en la entidad.

 En Colima se había contenido la violencia y la criminalidad común hasta antes de la presente administración, ello pese a la conflictiva situación política por la que ha atravesado dicha localidad en las décadas recientes, y que pasa por episodios tan escabrosos como la repetición de los comicios para la elección de gobernador en dos ocasiones por decisión judicial, el trágico deceso de un gobernador en funciones, así como la perpetración a mansalva de sendos atentados contra dos ex mandatarios del estado, uno de ellos con consecuencias fatales.

Armando Zamora y los integrantes de la Comisión de Hacienda de la legislatura que dan seguimiento al procedimiento en cuestión, han transgredido la esfera de competencias de la federación, al arrogarse la competencia de auditar por cuenta propia y fincar responsabilidades con sujeción a la ley local, al unísono de que transgreden con su actuación el derecho al bueno nombre y a la reputación de diversos funcionarios de la anterior administración estatal en abierta contravención a lo que al efecto se establece en instrumentos internacionales de los que México es parte.

El Tratado Interamericano de Derechos Humanos conocido popularmente bajo la denominación de “Pacto de San José” al efecto establece:

“Artículo 11.  Protección de la Honra y de la Dignidad

 1. Toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad.

 2. Nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación.”

Finalmente, Armando Zamora y los diputados integrantes de la comisión de hacienda de la legislatura de Colima han actuado también en abierto desacato a lo dispuesto en la legislación local , cuyas disposiciones vigentes contenidas tanto en la Constitución particular del estado como en la Ley de Fiscalización, establecen claramente que la supervisión extraordinaria de cuentas integrantes de ejercicios previamente dictaminados , es conducente única y exclusivamente en tratándose de gastos multianuales y cuando correspondan a los programas del plan estatal de desarrollo, situación en la que , por ningún motivo, se ubica, al menos, el gasto federal descentralizado en materia de seguridad.

Armando Zamora y los diputados integrantes de la comisión de hacienda de la legislatura de Colima, en consecuencia al dar trámite por consigna a una campaña de difamación generalizada, incurren en responsabilidades federales, dado que “Los ejecutivos de las entidades federativas, los diputados a las Legislaturas Locales, los Magistrados de los Tribunales Superiores de Justicia Locales, en su caso, los miembros de los Consejos de las Judicaturas Locales, los integrantes de los Ayuntamientos y Alcaldías, los miembros de los organismos a los que las Constituciones Locales les otorgue autonomía, así como los demás servidores públicos locales, serán responsables por violaciones a esta Constitución y a las leyes federales”

Pd. El alcalde está cordialmente invitado a nuestras sesiones ,o en su defecto si lo desea  y lo tiene  a bien, no tendríamos inconveniente alguno en enviarle una minuta con nuestras deliberaciones, no es necesario que su responsable del área conducente se tome la molestia de enviar a las mismas de manera “subrepticia” al Máximo Porcino, resulta ridícula su pretensión de caballero importante, con sus agresiones que inspiran burla y mientras se refiere asimismo en plural como los papas(por cierto bajo el actual pontificado se ha dejado atrás dicha práctica)  perorando sobre su “Club del Nopal”

albertoperalta1963@gmail.com


Semblanza

Atilio Peralta Merino

Nací en ésta ciudad, en la sala de maternidad “Covadonga” de la Beneficencia española, “tal vez un jueves como hoy de otoño”, dijera parafraseando a Cesar Vallejo, y de inmediato me trasladé a las islas del Caribe, entre brumas mi primer esbozo de recuerdo es el vapor de un barco que desembarcó en la Dominicana, Isla a la que jamás he vuelto y que no registro en la memoria consciente, desconozco si habríamos arribado a “Santo Domingo” o si todavía sería “Ciudad Trujillo” acababa de tener verificativo la invasión auspiciada por la OEA y, al decir de mi señora madre, era en ese momento el lugar más triste que habría sobre el planeta tierra. Estudié orgullosamente con los jesuitas hecho que me obliga a solazarme en la lectura de james Joyce, y muy particularmente en “El Retrato del Artista Adolescente”, obra que conocí gracias a mi amigo y compañero de andanzas editoriales juveniles Pedro Ángel Palou García, y asimismo orgulloso me siento de mis estudios en leyes en la Escuela Libre de Derecho pese a los acres adjetivos que le endilga a la escuela José Vasconcelos en su “Breve Historia de México” al referirse a otro egresado de la “Libre” como lo fuera el presidente Emilio Portes Gil. Crecí escuchando los relatos de mi abuelo sobre su incursión en los primeros años de su adolescencia en las filas del ejército constitucionalista, sus estudios de agronomía en “Chapingo” junto a los Merino Fernández, su participación en la “Guerra Cristera” al frente de cuadrillas armadas bajo la indicaciones del General Adrián Castrejón quién años después crearía los servicios de inteligencia militar y se convertiría en el gran cazador de espías nazis durante los años de la conflagración mundial, y por supuesto, de los días aciagos del avilacamchismo de cuyo régimen perdería el favor dadas las intrigas que suscitarían su parentesco con el líder obrero Manuel Rivera Anaya. Mi padre por su parte, llegaría a éste país mitad en vieja de estudios, mitad exiliado, habría corrido a su cargo el discurso que en representación de los jóvenes fuese pronunciado ante la multitud reunida en Caracas el 23 de enero de 1958 con motivo de la caída de la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez, suceso al que alude Gabriel García Márquez en “El Otoño del Patriarca, matriculándose en la entonces Escuela Nacional de Economía que, muy pocos después, se transformaría en la “facultad” gracias a la brillante intervención de la maestra Ifigenia Martínez. “Soy todas las cosas por las que voy pasando”, he tenido en suerte el haber colaborado, o convivido de alguna manera con hombres cuya actuación ha resultado clave en la historia reciente del país, mencionaré a manera de ejemplo y obligado por la más elemental de las gratitudes a los senador José Ángel Conchello y Humberto Hernández Haddad así como y mi entrañable maestro el constitucionalista Elisur Artega Nava ; transformación que conduce por un lado , a darle cabal cumplimiento al deber bíblico de dar testimonio de los sucesos que corren en el siglo, y por la otra a convertirse en un hombre sencillo como dijera Borges: “ que aprecia el sabor del agua, el caminar pausado y la conversación con los amigos”.

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