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Opinión



Lo dicho... ¡No tienen remedio!

Martes, Septiembre 26, 2017 - 21:23
 
 
   

La lógica de la clase política es distinta de la de la sociedad civil. Casos: Morelos y Puebla.

Después de los terremotos del 7 y 19 de septiembre que hemos padecido los mexicanos, es evidente que México sí tiene futuro; tiene una sociedad repleta de valores que afloran en situaciones de emergencia, cuánta generosidad demostrada en los últimos días y cuánta solidaridad con nuestros hermanos en desgracia. Caravanas de vehículos grandes y pequeños, automóviles, camionetas y camiones, todos repletos de víveres, de herramientas, de cuanto se les ocurría podía hacerles falta a quienes lo habían perdido todo.

La sociedad civil una vez más se mostró imagitiva, organizada, dispuesta a servir, entregada, sacrificada. Y esto sucedió lo mismo en Puebla que en la CDMX, en Morelos, en Oaxaca y en Chiapas, la ayuda vino de todo el país, sin olvidar a la comunidad internacional.

Otra vez la sociedad civil, el ciudadano de a pie superó por mucho a la clase política. Dos botones de muestra, uno en Morelos y otro en Puebla. El gobierno de Graco Ramírez tuvo que salir a explicar lo inexplicable, pretender controlar, no organizar, la ayuda que llegaba a Morelos, que provocó que el obispo de Cuernavaca humildemente le pidiera que  dejara pasar a los tráileres venidos de Michoacán a los que habían interceptado la policía de Morelos y los que ya tenían destinatarios en las comunidades afectadas, esto provocó que las organizaciones de la sociedad civil y empresariales intervinieran para que se dejara fluir la ayuda a los necesitados. Todo esto se inscribe en la lógica de la clase política que difiere totalmente de la lógica de la sociedad; aquella quiere controlar, aprovechar la ayuda para hacerse popular, acostumbrada a decidir a quién sí y a quién no, en contraste la sociedad solo quiere ayudar de forma anónima, simplemente por amor a sus hermanos en desgracia.

El otro botón sucedió en Puebla, el pasado jueves 21 el presidente Peña Nieto estuvo en Chiaulta de Tapia, cientos de vehículos circulaban repletos de todo tipo de ayuda para los damnificados, por todas las carreteras que conducen a la zona afectada. De pronto una caravana de suburbans negras, impecables, blindadas, acompañaban al presidente y al gobernador de Puebla que llegaban a Chiautla y con ellos buena parte de la clase política federal y local: secretarios, legisladoras, funcionarios, todos en lujosos vehículos, bajaron y acompañaron al presidente en su recorrido. Un comentario de uno de los jóvenes voluntarios no puede ser más elocuente: “no vi bajar de toda esa caravana un pinche kilo de frijoles”.

Y es que la lógica de la clase política no tiene nada que ver con la lógica de los ciudadanos. Aquellos iban a acompañar al presidente, si salían en la foto mejor, no los culpo, jamás se les pudo ocurrir que, ya que tenían que hacer el viaje a tan inhóspito lugar, bien podían meter a su cajuela un kilo de frijoles.

¡Ah! Y no puedo dejar de sorprenderme de los jóvenes, sí, de los millennials, aquellos que creíamos que no les interesaba nada de lo que acontecía a su alrededor. Qué feliz sorpresa nos han dado, sin importar su condición social salieron unidos a darlo todo. ¡Felicidades!

México, sí tiene futuro… la clase política, no. Lo dicho… ¡no tienen remedio!


Semblanza

Jorge Espina

Empresario. Miembro de la Junta de gobierno de la UPAEP. Expresidente y consejero de la COPARMEX.

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