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Opinión



Conclusiones adelantadas de un fiscal carnal

Jueves, Septiembre 21, 2017 - 23:11
 
 
   

Las preguntas lógicas. Mucho tiene que explicar el fiscal; igual el gobernador y el congreso.

Víctor Carrancá, a la sazón Fiscal General del estado de Puebla, manifestó ante la opinión pública sus conclusiones del caso, en el sentido de que no había elemento alguno para sospechar siquiera, que en el trágico deceso de Mara Fernando Castilla Miranda hubiesen participado redes de trata de personas, cuya inveterada presencia en la zona limítrofe de Tlaxcala y Puebla resulta, por lo demás, endémicamente proverbial.

En un primer momento, los responsables de la comunicación social de la fiscalía habrían anunciado que el conductor de la unidad vehicular adscrito al sistema de la plataforma “Cabify”, señalado públicamente como el autor del homicidio en cuestión, tenía su domicilio, precisamente, en la región de Tlaxcala en la que desde hace mucho tiempo atrás han tenido su asiento dichas bandas delincuenciales, siendo desmentida posteriormente dicha afirmación por parte de la fiscalía de le vecina entidad que precisó que era la pareja sentimental del  conductor inodado,  quien en realidad tenía su domicilio en la referida demarcación.

El conductor, oriundo de Nayarit, laboró un tiempo en la plataforma “Uber” nada más y nada menos que en Ciudad Juárez, Chihuahua, localidad que se caracterizaría hace algunos por el asesinato brutal y sistemático de mujeres, carácter sistemático que, dicho sea de paso, lo que excluye a la vista de cualquier mediano conocedor de los tópicos criminológicos, no es a las redes de traficantes del sexo más abyecto, sino, por el contrario, a los crímenes pasionales tal y como los conocemos en las más connotadas antologías de la crónica policial.

Hasta hace algunos meses, la opinión estandarizada de los grandes consorcios de comunicación social exaltaban a la denominada “competencia perfecta”, ciertamente, el cambio tecnológico transforma y transformará  de manera radical la conformación del escenario laboral en el ámbito del transporte y la conducción, no veo sin embargo el por qué ello debía traducirse en el hostigamiento a personas que han vivido de su trabajo, lo cierto es que en los días que corren, no ha habido episodios de tan amarga envergadura que este que nos ocupa a cargo de taxista alguno; por el contrario, según sabemos, Alexis “N” fue separado de la plataforma “Uber” por motivos que no han sido esclarecidos a detalle pero que, según se ha sugerido, tendrían que ver con problemas de comportamientos en relación con los usuarios del servicio.

Desconociendo lo expresado por la más explorada Doctrina de los tratadistas en materia administrativa, estos sistemas no han sido regulados bajo al régimen de servicio público como corresponde al trasporte ofrecido abiertamente a la comunidad, bajo las disposiciones que los regulan, sin embargo, la autoridad de Puebla ha retirado los permisos de operación a la plataforma “Cabify” en la entidad, a lo que la empresa ha respondido que observó a cabalidad la regulación respectiva bajo la cual, Alexis “N” habría acreditado que no contaba con antecedentes penales según lo acreditaba al respecto la Fiscalía General del Estado, misma que descubriría tiempo después que en realidad el referido conductor había sido detenido tiempo atrás por participar en la venta de combustible ilícitamente sustraído de los ductos de PEMEX en la entidad.

Alexis “N” conduce su unidad llevando consigo a Mara Fernando Castilla Miranda a un motel en el trayecto al domicilio de su “novia” al decir de los fiscales de Tlaxcala, y en el que por cierto los peritos forenses buscaban evidencia biológicas de los  restos de la occisa, motel en el que Mara es drogada, violada, asesinada y posteriormente sus despojos trasportados desde dicha locación hasta la barranca en las que son tirados; todo ello sin que en el personal del establecimiento en cuestión, ya ni digamos entre los transeuntes, se despierte la menor inquietud al respecto, nadie escuchó, ni vio al parecer circunstancia alguna que ameritara su especial atención; pereciera que, o Alexis “N” estaría  dotado dentro de su infinita perversidad de una discreción inusitada, o bien, habría existido en el personal del motel escenario del crimen algo más que simple negligencia.

“La causa de la causa es causa de lo causado” dice un viejo axioma en materia penal, que encuentra su equivalente en este otro de la ética aristotélica que al efecto reza: “quien quiere las causas, quiere también las consecuencias”.

Dado que la conclusión del terrible incidente en cuestión estribó en el deceso de Mara Fernanda Castilla Miranda, resulta a todas luces inquietante, por decir lo menos, que Alexis “N” haya sido vinculado a proceso por los tribunales penales de Puebla  bajo el cargo de “privación ilegal de la libertad en su modalidad de rapto o secuestro”, ya que, aun sin contar en la fiscalía estatal con elementos en la “cadena de pruebas” que permitan acreditar su autoría directa en el homicidio en cuestión, lo que nos conduciría a una acción penal con coparticipes, su responsabilidad, en todo caso, debe señalarse respecto al hecho penal más grave, según estudiaría a cabalidad el magistral penalista hispano-argentino Luis Jiménez de Azúa.

Mucho tendrá que explicar Víctor Carrancá respecto al adelanto de sus conclusiones ante la opinión pública, y acaso, tanto José Antonio Gali Fayad como los integrantes de la legislatura local, mucho también tendrán que explicar sobre la designación y la eventual permanencia de un “fiscal carnal” en Puebla.

albertoperalta1963@gmail.com


Semblanza

Atilio Peralta Merino

Nací en ésta ciudad, en la sala de maternidad “Covadonga” de la Beneficencia española, “tal vez un jueves como hoy de otoño”, dijera parafraseando a Cesar Vallejo, y de inmediato me trasladé a las islas del Caribe, entre brumas mi primer esbozo de recuerdo es el vapor de un barco que desembarcó en la Dominicana, Isla a la que jamás he vuelto y que no registro en la memoria consciente, desconozco si habríamos arribado a “Santo Domingo” o si todavía sería “Ciudad Trujillo” acababa de tener verificativo la invasión auspiciada por la OEA y, al decir de mi señora madre, era en ese momento el lugar más triste que habría sobre el planeta tierra. Estudié orgullosamente con los jesuitas hecho que me obliga a solazarme en la lectura de james Joyce, y muy particularmente en “El Retrato del Artista Adolescente”, obra que conocí gracias a mi amigo y compañero de andanzas editoriales juveniles Pedro Ángel Palou García, y asimismo orgulloso me siento de mis estudios en leyes en la Escuela Libre de Derecho pese a los acres adjetivos que le endilga a la escuela José Vasconcelos en su “Breve Historia de México” al referirse a otro egresado de la “Libre” como lo fuera el presidente Emilio Portes Gil. Crecí escuchando los relatos de mi abuelo sobre su incursión en los primeros años de su adolescencia en las filas del ejército constitucionalista, sus estudios de agronomía en “Chapingo” junto a los Merino Fernández, su participación en la “Guerra Cristera” al frente de cuadrillas armadas bajo la indicaciones del General Adrián Castrejón quién años después crearía los servicios de inteligencia militar y se convertiría en el gran cazador de espías nazis durante los años de la conflagración mundial, y por supuesto, de los días aciagos del avilacamchismo de cuyo régimen perdería el favor dadas las intrigas que suscitarían su parentesco con el líder obrero Manuel Rivera Anaya. Mi padre por su parte, llegaría a éste país mitad en vieja de estudios, mitad exiliado, habría corrido a su cargo el discurso que en representación de los jóvenes fuese pronunciado ante la multitud reunida en Caracas el 23 de enero de 1958 con motivo de la caída de la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez, suceso al que alude Gabriel García Márquez en “El Otoño del Patriarca, matriculándose en la entonces Escuela Nacional de Economía que, muy pocos después, se transformaría en la “facultad” gracias a la brillante intervención de la maestra Ifigenia Martínez. “Soy todas las cosas por las que voy pasando”, he tenido en suerte el haber colaborado, o convivido de alguna manera con hombres cuya actuación ha resultado clave en la historia reciente del país, mencionaré a manera de ejemplo y obligado por la más elemental de las gratitudes a los senador José Ángel Conchello y Humberto Hernández Haddad así como y mi entrañable maestro el constitucionalista Elisur Artega Nava ; transformación que conduce por un lado , a darle cabal cumplimiento al deber bíblico de dar testimonio de los sucesos que corren en el siglo, y por la otra a convertirse en un hombre sencillo como dijera Borges: “ que aprecia el sabor del agua, el caminar pausado y la conversación con los amigos”.

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No lo cuente en voz alta pero la posible aspirante de Morena a la presidencia municipal de Puebla es una activista egresada de la escuela de Derecho de la Universidad Iberoamericana, de 46 años de edad, con nexos y vínculos familiares muy arraigados a la Angelópolis.

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