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Opinión



Cabeza: #TLCAN entre huracanes y terremotos

Lunes, Septiembre 11, 2017 - 09:22
 
 
   

Un primer escenario daría fuerza a López Obrador para saltar a la Presidencia. Vea las razones

Tres escenarios se ven en la renegociación del #TLCAN. Cada uno de ellos salpicado por las coyunturas y repercusiones que tendrían en lo político, social y económico para los involucrados. Las declaraciones a bocajarro del presidente estadounidense solamente pueden ser interpretadas bajo una óptica: La necesidad política de un gobierno en busca de su propia identidad. Promesas no son ideología, por lo tanto, el desparrame de ideas de campaña como la del muro pagado por México y otras con similares tintes, solo profundizan la crisis de fondo en un gobierno que carece de las formas para dominarse y consolidarse. Solo así se entiende los tres resultados posibles.

 

Escenario 1. El más temido y anticipado, el #TLCAN se termina y los 3 países se atienen a las reglas de la OMC, que por cierto Mr. Trump también ha denostado. Esto provocaría en México una caída del PIB hasta en UN punto porcentual este año y en el que viene, profundizándose aún más en los siguientes años. Sin lugar a dudas el desempleo aumentaría y la inversión extranjera se contraería hasta en un 37% según algunas estimaciones. Habría más pobres en las calles y gente angustiada que son el mejor caldo de cultivo para una sociedad que está sufriendo ya de por sí el embate de la delincuencia organizada. En fin, más aspirantes a sicarios harían fila en las puertas de los cárteles. Para Estados Unidos también significaría un golpe económico, sobre todo en lo que atañe a las ganancias de las grandes corporaciones.

Quienes tengan memoria suficiente recordarán el efecto tequila de hace algunos años y su impacto en la economía global. Mientras el Sr. Donald se queja de los empleos perdidos en Estados Unidos por el libre comercio, ha olvidado explicar el otro lado de la moneda: que más del 90% de las ganancias generadas por las transnacionales en México se quedan en manos de empresarios y organizaciones repartidas entre los vecinos del norte y Europa. Ahí está el detalle. Sin embargo Trump lo ha gritado por todos lados, no quiere el tratado que a su leal saber y entender es el peor de la historia y esto lo convierte automáticamente una necesidad política del régimen. En este escenario es muy previsible que el próximo año, las posibilidades de que el candidato de la izquierda alternativa (como ahora es la moda) Andrés Manuel López Obrador gane las elecciones, se eleven aún más.

El fracaso del #TLCAN se convertiría en el discurso que más arraigo generaría entre una población asustada y en zozobra, aparte de los ya repasados mensajes en contra de la corrupción e inseguridad. El costo político lo absorbería en su totalidad el PRI y su candidato, y cualquiera más que haya abanderado el libre comercio, además de que la recesión económica consecuente acabaría con la casi única bandera sobreviviente del gobierno peñista, que es precisamente la de la estabilidad financiera. No es casualidad que AMLO (Andrés-Manuel-López-Obrador para los despistados) se la pase visitando Estados Unidos y esté en vísperas de presentar su libro sobre el #TLCAN. En este libro seguramente y dependiendo de cómo vayan las negociaciones, López Obrador reafirmará su teoría del carácter vinculatorio y anti patriota de un tratado que dio a México un respiro económico pero que ató en los hechos la soberanía de nuestra patria a las necesidades políticas de una nación, que hoy en la persona de su presidente parecen dar la espalda a su buen vecino y aliado.

Para AMLO significaría la confirmación de un error histórico, que fue jugar el todo por el todo en favor de los intereses americanos que inclusive amenazan hoy con poner un muro real, para rematar una idea tan triste como lamentable: Norte América es el lugar que está arriba del río Bravo o Grande, y los que están abajo son otra cosa, tomando buen ejemplo de los fraccionamientos mexicanos pues. En este contexto, el compromiso hecho de manera separada por Trump con Trudeau, para que la firma de un tratado de libre comercio solo con Canadá a final del año sin México confirma esta idea. Aunque López Obrador lo niegue, en el fondo todo es muy claro. Los únicos que han evitado hasta ahora condenar a Maduro y su gobierno-lastre son precisamente los seguidores del tabasqueño, que en lo corto mencionan una y otra vez que es tiempo de que México vea por sus propios intereses y se convierta en un dique latinoamericano que contenga las necesidades y ambiciones estadounidenses.

Los morenistas coinciden en que Maduro es un dictador, pero le atribuyen un virtud: ha enfrentado al gobierno yankee. Esas mismas voces sugieren e impulsan un mayor acercamiento con China, ya que esto podría ser muy benéfico para ambas naciones. Hablan de construir una relación con la potencia oriental que vaya más allá de lo económico, y sea una alianza estratégica de protección ante un gobierno crecientemente hostil como hasta ahora se ha revelado la presidencia de Trump. La cancelación del #TLCAN y la construcción del #MuroDeLaVerguenza darían la retórica suficiente a los Lopez-Obradoristas para alimentar sus discursos de campaña, y en el caso de que lleguen a ser gobierno puedan llevar a cabo su proyecto “nacionalista-morenista” pues en su nombre llevan su capillita: Movimiento de Regeneración Nacional. No hay que olvidar que uno de los principales ideólogos del partido LopezObradorista se llama Manuel Bartlett, persona non grata en Estados Unidos y predicador de esta doctrina, defensor del petróleo y la soberanía energética. Algo así como el Stephen Bannon de Donald Trump.

En este mundo raro, el escenario 1 tiene hasta el momento 40% de probabilidades de realizarse. Le ha tomado a Estados Unidos 200 años cultivar en México a un buen vecino, y 60 mil millones de dólares de déficit sinceramente parecen no ser razón suficiente para perderlo.

Los otros 2 escenarios, a la misma hora y por el mismo canal en los siguientes días.

Es cuánto.

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Moroni Pineda

Moroni Pineda es un apasionado de las causas sociales y del poder transformador de la participación ciudadana en las comunidades. Desde muy joven ha procurado construir e impulsar iniciativas para mejorar su entorno como los consejos estudiantiles de representantes y otros movimientos a favor de la defensa de los derechos ciudadanos y de alcanzar un México independiente. Ha participado y es miembro de consejos ciudadanos orientados a la educación y a incrementar la vigilancia y rendimiento del quehacer público. También destaca su presencia en fundaciones y organizaciones de la sociedad civil e iniciativas ciudadanas como; The Mesoamerican Research Foundation, Fundación Paisano, Mexicanos Primero, Actívate por Puebla y UNETE (de la que actualmente es su director de Programas Regionales) entre otras.

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