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Opinión



¿Y la responsabilidad del PAN con el ciudadano?

Jueves, Septiembre 7, 2017 - 17:30
 
 
   

Los descalabros del PAN. Anaya debe definirse. Los dos verdaderos peligros: RMV y AMLO.

Hace unos días nos enteramos por las redes sociales de lo que aparentemente era una indisciplina de algunos de los Senadores del PAN que se negaban a respaldar una decisión del Grupo Parlamentario, la propuesta para integrar la Mesa Directiva de la Cámara. El PAN tenía derecho a proponer quien presidiría la Mesa Directiva y el Grupo quería impulsar a dos Senadoras. Esos cuantos se negaron a respaldar esa decisión.

Más adelante nos enteramos que esto era parte de un conflicto mayor, venía vinculado con la pretensión del PRI-Gobierno Federal de que el próximo Fiscal sea en automático quien hoy es Procurador de la República. Se genera una gran estridencia porque se señala que los Senadores que están votando diferente al Grupo Parlamentario tienen una posición cercana o, incluso, entregada, al gobierno federal. Ahí ya se hablaba de una traición, un grupo de Senadores del PAN están traicionando al partido para apoyar el nombramiento de ese personaje, en la misma línea que el Gobierno Federal.

Es ahí cuando se desata una serie de acusaciones y descalificaciones al interior del PAN que se traduce en la división interna y en una pésima imagen del Partido, que debería ser sólida ante los retos que enfrentamos.

Analizando los hechos con mayor serenidad, también es evidente una gran ausencia de liderazgo del Coordinador de Senadores, porque no parece que tenga una posición de ascendencia sobre sus compañeros, no digamos ya moral, sino política. Hay información que asegura que esta confrontación obedeció a su falta de pericia política en la negociación al exterior y al interior del Grupo Parlamentario.

Este capítulo nos permitió ver que hay un evidente interés del Partido Revolucionario Institucional por lesionar a nuestro partido y que su posición salga ventajosa, además del oportunismo de algunos otros para aprovecharse de la situación y golpear al presidente Anaya, como fue el caso del grupo de Rafael Moreno Valle.

En términos generales, vemos que el Partido sufrió una merma importante de imagen, tenemos una división evidente y eso ha generado hacia la opinión pública y el electorado una pésima imagen. Esto se pudo evitar si tuviéramos en todos los actores un poco más de alturas de miras.

Se ha señalado que todo esto lo ha impulsado el PRI para que en automático el Procurador sea Fiscal por un periodo muy largo y aquí me permito hacer una serie de preguntas:

¿Si no quería el PAN que este pase automático existiera, por qué no fijó su postura con mayor claridad cuando en su momento se aprobó la nueva legislación? ¿Por  qué no se opuso con contundencia a la letra chiquita que está en la ley, un artículo transitorio donde se señalaba justamente esto, que el Procurador en automático pasa a ser el Fiscal?

Pareciera que no hay consistencia en la posición de la dirigencia que en su momento no fijó clara la posición del partido, que dejó pasar esta situación y que hoy está dispuesto a hacer todo un casus belli​ del tema.

Si analizamos más, concluiremos que el papel ambivalente que juega Ricardo Anaya al mantenerse como presidente del Partido y aspirante presidencial ha generado una ausencia de liderazgo que se traduce en divisiones y conflictos internos. Sería importante para construir la unidad que se defina: o es presidente de un partido y entonces tienen que abandonar su pretensión inocultable y evidente hacia la candidatura a la Presidencia de la República, o abandona su posición y se aboca a trabajar en su aspiración política.

Mantener una indefinición, solo deja en una posición de extrema vulnerabilidad al Partido, que en este momento es el último que está definiendo a sus representantes en los próximos comicios, lo que puede cobrarnos un costo importante en la contienda.

A veces los políticos perdemos de vista lo que quiere la ciudadanía. Mientras nosotros en el PAN estamos dando un espectáculo de división, olvidamos qué piensan los ciudadanos y la responsabilidad que tenemos con ellos, pues tienen puesta la esperanza en el PAN para retomar las riendas de la Nación.

Basta ver la encuesta de Berumen y Asociados donde, por partido electoral, la preferencia efectiva -quitando a los que no contestan o no saben-, el PAN tiene una venta del 41.2 por ciento, aún sin haber definido al candidato. Su cercano competidor es el PRI con 20.9 por ciento y Morena en tercer lugar con 19.9 por ciento. En preferencia bruta, el  PAN mantiene 27.3 por ciento, el PRI 13.8 por ciento y Morena pegado con el 13.9 por ciento.

Más allá de nuestros liderazgos, la sociedad mexicana está viendo en el PAN una opción seria y responsable, lo que nos obliga a estar a la altura de la expectativa del electorado. Creo que en el PAN debemos de voltear a ver al ciudadano, estar preocupados por lo que piensa y dejarnos de tanta conflictividad al interior del PAN. Si queremos regresar a la Presidencia de la República para fijar una visión de gobierno distinta al gobierno actual; si queremos señalar que hay una opción sensata, responsable y diferente a la del populismo bolivariano, tenemos que cerrar filas y atender la expectativa ciudadana.

Tenemos en Acción Nacional dos retos: combatir el proyecto político que significa el más grande peligro para el País, que es el de Rafael Moreno Valle, y abocarnos con una perspectiva ciudadana a derrotar al segundo mayor riesgo para el futuro político de México que es el proyecto de Andrés Manuel López Obrador.


Semblanza

Juan Carlos Espina

Regidor del Ayuntamiento de Puebla, preside la Comisión de Asuntos Metropolitanos (2014, a la fecha). Fue Diputado de la LVIII Legislatura en el Congreso del Estado de Puebla donde presidió la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales. (2010–2013). Fue delegado Estatal del Instituto Mexicano del Seguro Social en Tlaxcala (2006-2010). Fungió como asesor del Secretario de Gobernación Federal (2004-2005). Ha sido Diputado Federal en la LVII Legislatura (1997-2000). Ocupó el cargo de Presidente del Comité Directivo Estatal en Puebla  (1994 y 2001-2004). Es catedrático de Derecho Parlamentario en  la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (2012 a la fecha). Impartió la cátedra de Derecho y Geopolítica Electoral en  la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (2010-2011). Juan Carlos Espina Von Roehrich es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). Cursó un diplomado en Doctrina Social. CISAV Querétaro 2013 y un diplomado de Organización de un Partido Político Moderno, en la Fundación Konrad Adenauer. Bonn, Alemania (1995).

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