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Opinión



Moreno Valle, los cuatro jinetes y el gobierno del huachicol

Viernes, Agosto 25, 2017 - 12:28
 
 
   

Puebla: transformación que sigue. Pero en uno de los estados con mayor pobreza

Gran revuelo ha causado entre la sociedad poblana y en todo México la fotografía de Rafael Moreno Valle con el “empresario gasolinero” (léase empresario huachicolero) Othón Muñoz Bravo, alías “El Cachetes”, detenido la madrugada del día domingo al ser vinculado de manera directa con el robo de combustible en Puebla. Y es que, aunque Moreno Valle haya negado tibiamente mediante redes sociales algún vínculo con tan “honroso” personaje, en el estado siempre ha sido, y será, un secreto a voces que su gobierno protegió y facilitó el huachicoleo en la región.

Si el río suena es porque agua lleva, dicta un clásico refrán, y poco a poco el río del huachicol comienza a desbordarse para el morenovallismo. Ya en 2015, Facundo Rosas, quien ocupara la Secretaria de Seguridad Pública durante ese gobierno, fue vinculado con el robo de hidrocarburos, sin que hasta la fecha exista una investigación de fondo sobre el tema, todo quedó en una sanción administrativa (su renuncia), además de sus bolsillos llenos de dinero. ¿A qué se debió tanta impunidad en el tema? ¿Por qué no se le investigó? Y todavía Moreno Valle gustosamente le agradeció su profesionalismo y lealtad al ejercer el cargo cuando aceptó su renuncia ¿le habrá agradecido por atenderle el negocio del huachicol o por realmente trabajar en la seguridad de los poblanos?

La alegre foto de “El Cachetes” en la cabalgata con Moreno Valle y hasta con su primo Sergio Moreno Valle, diputado local por San Andrés Cholula (quien por cierto andaba cabalgando muy a gusto en Tamaulipas mientras que a miles de kilómetros el distrito que representa necesita de alguien que lo represente), sólo sigue fomentando las sospechas de las relaciones que el morenovallismo ha tejido en Puebla con grupos delictivos al amparo de las instituciones que él mismo controló y sigue controlando mediante sus subordinados los cuatro jinetes del morenovallismo: Antonio Gali (a quién le suelen decir que es el gobernador de Puebla), Víctor Carranca (fiscal defensor del ex gobernador), Diódoro Carrasco (personaje cercano a Elba Esther Gordillo ¡qué raro!) y Javier Lozano (depredador a quien se le inventó un cargo en la presente administración).

Con tantos funcionarios cuidándole la espalda, no es raro que a Moreno Valle no se le haya investigado no sólo por su complicidad en el tema del huachicol, sino en otros temas delicados como la reiterada violación de derechos humanos, las expropiaciones ilegales, los sobrecostos en sus obras (elefantes blancos) y una larga lista de irregularidades que sí transformaron a Puebla, pero, en uno de los estados con mayor índice de pobreza, de presos políticos, de inseguridad, de daños al medio ambiente e impunidad. Durante su gobierno, Puebla fue un santuario para grupos delictivos, en la entidad se ha detenido a personajes como “El Quino” o “El Pelacas”, considerados líderes de distintas organizaciones criminales; además, de presidentes municipales como Pablo Morales Ugalde, vinculado al robo de combustible y en su momento cercano al ex gobernador, a quien, por cierto, nuca se le investigó.

Lo más desafortunado que le pudo pasar al exgobernador poblano es que se le vincule en un tema tan espinoso como es su complicidad en el robo de hidrocarburos, y es que el sol no se puede tapar con un dedo, durante su gestión, tan sólo hasta el año de 2015, Pemex ya había detectado un incremento del 863% en el delito. Terminando su gestión con un nada decoroso 3028% de tomas clandestinas registradas en la entidad por la paraestatal. Con qué argumentos sostener que durante su administración se combatió el robo de combustible cuando los datos dictan todo lo contrario.

Pero, ante la opacidad y débiles excusas de Moreno Valle están “los cuatro jinetes del morenovallismo” para defenderlo, quienes a contracorriente tratan de limpiar su imagen con enclenques argumentos que en vez de fortalecerlo terminan por exhibir su preocupación y la desesperación por cumplir con la tarea encomendada por el “jefe”. En términos de justicia no existe la amistad y si tantas coincidencias en el tema del huachicol se dirigen hacia Moreno Valle, éste debe ser investigado. Las instituciones se crearon con una finalidad y sus titulares deben ejercer sus funciones con apego a éstas, no en estar tratando de refutar una foto que encierra un posible vínculo delictivo tras de sí con ironías, burlas u ofensas.

Es hora de que los cuatro jinetes del morenovallismo ejerzan sus funciones y como servidores públicos asuman su compromiso con la ciudadanía. Los poblanos tenemos la necesidad de saber cuáles son los vínculos de Moreno Valle con el robo de combustible en la entidad y la foto con “El Cachetes” puede ser sólo el indicio para combatir efectivamente el problema del huachicol, por ello: Rafael Moreno Valle tiene y debe de ser investigado.

La paradoja poblana: Ahora que está de moda eliminar de redes sociales fotografías de funcionarios que desconocen a sus amigos que se ven involucrados en algún delito, no me quiero imaginar el gran número de álbumes, videos, mensajes y declaraciones que tendrá que borrar el actual Gobierno del Estado de Puebla si es descubierta la complicidad de Moreno Valle en el robo de hidrocarburos.


Semblanza

Roxana Luna Porquillo

Es activista social, cholulteca y abogada fue diputada en la LXII Legislatura, ex candidata a la gubernatura del estado de Puebla por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), defensora de los derechos humanos y actualmente titular de la Secretaría de Movimientos Sociales Sindicales y Campesinos perteneciente al CEN del PRD.

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No lo cuente en voz alta pero la posible aspirante de Morena a la presidencia municipal de Puebla es una activista egresada de la escuela de Derecho de la Universidad Iberoamericana, de 46 años de edad, con nexos y vínculos familiares muy arraigados a la Angelópolis.

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