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Opinión



Historia de un error, de 28 aciertos atribuidos a 110 logrados

Martes, Agosto 15, 2017 - 07:01
 
 
   

Mientras el presunto desfase no se corrigió, más de 11 mil jóvenes vivieron días de frustración

La Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior es la institución encargada de regular la admisión de estudiantes en las escuelas públicas, de nivel medio superior, de la Ciudad de México y municipios del Estado de México conurbados.

Trescientos cuatro mil 363 estudiantes, de nivel secundaria, participaron en el Concurso de Asignación 2017 con la finalidad de obtener un sitio para cursar su bachillerato en escuelas de la UNAM y del IPN, entre otras. De éstos, 11 mil 51 aspirantes fueron calificados erróneamente por la COMIPEMS, al atribuirles menor cantidad de aciertos de los que realmente lograron.

El vocero de esa comisión, reconoció el error cometido y adujo que se originó debido a que “hubo un desfase entre las plantillas de preguntas y las hojas de respuestas” e informó que ya se estaba procediendo a efectuar las respectivas revisiones y correcciones. Al concluir éstas, se informó que a escuelas preparatorias de la UNAM, ingresarían 3 mil 613 estudiantes de los 11 mil 51 afectados por el error de la COMIPEMS. El Colegio de Bachilleres, por su parte, admitiría a 2 mil 644 y las escuelas vocacionales del IPN a 911 jóvenes.

Mientras el presunto desfase no se corrigió, más de 11 mil jóvenes ─y sus familias─ vivieron horas y días de frustración y angustia. Hubo protestas y hasta plantones en instalaciones de la UNAM y del IPN.

Finalmente, el error se enmendó, aunque el daño emocional que sufrieron los afectados tardará en subsanarse.

Sebastián Martínez Espejel fue uno de los jóvenes perjudicados por la errática calificación de los exámenes que realizó la COMIPEMS, al atribuirle, injustamente, una baja calificación que no merecía.

Momentáneamente, antes de reaccionar y pensar en presentar un recurso de inconformidad y solicitar la revisión de su examen, pareció que se desvanecía su deseo de estudiar el bachillerato en un plantel de la UNAM, no obstante que cuenta con el respaldo de un magnífico historial académico, logrado a base de esfuerzo y estudio permanentes. En la Educación Primaria obtuvo 9.8 de promedio final y 9.5 también de promedio final en la Educación Secundaria.

No obstante ser un estudiante de excelencia ─según lo acredita las pruebas documentales con que se cuenta─, Sebastián asistió durante 4 meses, los fines de semana, a un curso propedéutico para reafirmar sus conocimientos escolares. En el desarrollo de ese curso presentó 6 exámenes evaluatorios. En 5 logró más de 100 aciertos y sólo en uno de ellos, su rendimiento fue menor al contestar correctamente 98 preguntas.

Sin embargo, la mañana del sábado 5 de agosto, cuando la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior dio a conocer los resultados del “Concurso de Asignación 2017”, Sebastián, se enfrentó a la peor y más traumática experiencia de su corta edad. No ingresaría a estudiar la prepa en uno de los planteles que seleccionó, debido a que, de las 128 preguntas de que constó el examen, apenas logró acertar en 28, según los resultados antes referidos.

Con ese bajo rendimiento escolar ─y con su autoestima destrozada─ quedaba sentenciado a renunciar a su ilusión y deseo de ingresar a estudiar a una escuela preparatoria de la UNAM, para buscar su superación personal y construirse un buen futuro.

Nadie de su familia, ninguno de sus condiscípulos y nadie que conoce su  disposición y aptitud para el estudio, dio crédito al resultado oficial que difundió la COMIPEMS.

Por supuesto que el caso de Sebastián no fue el único. Millares de estudiantes de su mismo perfil académico, también fueron excluidos. Las redes sociales y los principales medios informativos entraron en movimiento. Empezaron a difundir la inconformidad de muchos estudiantes que tenían la certeza de haber logrado un resultado satisfactorio que no fue reconocido por la comisión examinadora. Eran estudiantes con promedio general superior a 9 de calificación.

Enmendado su error, la COMIPEMS reconoció que Sebastián, en realidad, logró 110 aciertos en vez de los 28 que, inicialmente, le fueron atribuidos en forma equivocada.

Cada vez son más las instituciones del     Estado que pierden confiabilidad ante la sociedad mexicana. La equivocación de la COMIPEMS dañó su credibilidad aunque haya corregido rápidamente el error que cometió. Queda una estela de dudas que ensombrece su desempeño, como ahora sucede con la actuación del INAI y el INE, que anteriormente fueron el IFAI e IFE, respectivamente.

Hace alrededor de 3 décadas bastaba presentar la boleta de calificaciones  de la secundaria, con promedio aprobatorio, para lograr la inscripción en una escuela preparatoria de la UNAM y en una vocacional del IPN. De unos años a la fecha, esa situación se modificó. Ahora es necesario presentar un examen de admisión y obtener una calificación cada vez más alta, debido a que, ciclo escolar, tras ciclo escolar, la población en edad de estudiar se incrementa incontroladamente, de un año a otro, mientras que, en sentido opuesto, la disponibilidad de escuelas de educación media superior, en el caso de la UNAM, permanece paralizada porque desde hace 45 años, no se construye un plantel escolar. Esto significa que, cada ciclo escolar, la creciente demanda de espacios para estudiantes de educación media superior es mayor que la oferta de aulas.

Queda claro que los presidentes López Portillo, De la Madrid Hurtado, Salinas de Gortari, Zedillo Ponce de León, Fox Quesada, Calderón Hinojosa y Peña Nieto, no registraron en sus programas de gobierno, ni en sus agendas de prioridades, la construcción de planteles educativos.

Debido a 42 años de omisión ─contados de 1976 a 2018─ hoy, el déficit de escuelas de educación superior, constituye un enorme  obstáculo que frena el progreso del país. Porque la juventud mexicana no dispone de los espacios escolares que necesita para estudiar ni con los empleos que requiere para trabajar y subsistir decorosamente.

En consecuencia, millares de jóvenes, están sentenciados a ser “ni nis”, porque no tiene posibilidad ni de estudiar ni de trabajar.

Ahora que se aproxima la elección presidencial, la sociedad debe exigir a todos los candidatos que se comprometan a construir más escuelas preparatorias y vocacionales y a ampliar las universidades existentes.


Semblanza

Raúl Espejel Pérez

Ha colaborado como articulista en la revista Jueves de Excélsior, El Universal de México, El Universal Gráfico, El Universal de Puebla, El Día, Nueva Era de Puebla y la revista Momento de Puebla (versión impresa y digital).

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