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Opinión



Reconocer la realidad como don Utilidad de la filosofía

Jueves, Julio 20, 2017 - 08:21
 
 
   

-Entrevista-

1. ¿Para qué necesita una sociedad a los filósofos? O en otras palabras, filosofía, ¿por qué y para qué?

 

RG.- La sociedad hoy más que nunca necesita filósofos para reaprender a pensar el significado de la experiencia, es decir, para reaprender a utilizar la razón para ir más allá de la epidermis de la vida y del mundo.   

2. A su modo de ver, ¿cuál es el principal, o los principales, problema de nuestro tiempo (en el mundo, en México o en la localidad donde vive)? ¿Cuál es el quid de ese problema? ¿Cuáles podrían ser los caminos de solución?

 

RG.- Es muy difícil poder responder a esta pregunta. Los problemas del mundo son multicausales y son muchos. Sin embargo, estoy convencido que uno de los más importantes consiste en la dificultad cultural que poseemos para reconocer la realidad como un don y no sólo como un mero dato. Cuando la realidad que se nos ofrece como dato se censura en su “raíz”, en su “principio” aparece como clausura, es decir, como sumergida en el horizonte trascendental del contexto histórico-temporal en el que se vive. Esta clausura no sólo cierra al pensamiento dentro de la inmanencia del propio contexto sino que cancela también el horizonte del corazón. Las dificultades que tenemos en la vida afectiva para poder encontrar la belleza del compromiso, del perdón y de la fidelidad en buena medida nacen aquí.  

3. De los siguientes ámbitos de la convivencia humana -familia, escuela, trabajo, calle, política-, ¿cuál considera más relevante para la filosofía y por qué?

 

RG.- La familia es el lugar en el que surge la cultura. Antes que en la escuela o en el trabajo, antes que en la política o en el mercado, la vida humana en cuanto humana, es decir, la cultura surge en medio de las solidaridades elementales. La familia por ello se encuentra en el “origen”. Cualquier arqueología de la vida social en sus múltiples manifestaciones ha de encontrar en la familia su raíz y en buena medida su método.  

4 ¿Puede contarnos alguna anécdota de su experiencia docente, profesional o de investigación que considere relevante para mostrar la importancia de los estudios filosóficos o de la reflexión filosófica para la vida o la formación humanas?

 

RG.-Cuando estudiaba el doctorado en filosofía asistí al “círculo” que se organizaba para ayudar a los doctorandos a entender mejor las lecciones de los célebres maestros (Robert Spaemann, Josef Seifert, Rocco Buttiglione, etc). Era un momento muy intenso en el que con la guía de un joven profesor (John White) nos trataban de educar como filósofos y no sólo como “scholars” o como meros “profesores repetidores” llenos de erudición. Recuerdo la primera sesión en que el profesor puso una manzana delante de mí y me preguntó “¿qué es esto?”. Mi respuesta fue inmediata pero brotaba más de un preconcepto que de una habilidad desarrollada para la exploración filosófica estricta del ente que tenía delante de mí. Con la ayuda del profesor, pude poco a poco ir descubriendo las relaciones entre cantidad y cualidad, la diferencia entre “objeto” y “estado de cosa” y finalmente llenarme de maravilla al detectar la existencia necesaria e inninventable de verdades apriori de contenido no-formal. Este viaje intelectual supuso tomar en serio la experiencia, no censurarla en modo alguno e interrogarla con una capacidad meta-empírica: con la razón. Nunca olvidaré la inmensa paciencia que esto supuso por parte del profesor y el enorme efecto que tuvo en mí. Gracias a ello luego pude hacer investigación real en un sinnúmero de temas como los relativos al estatuto ontológico del embrión humano, al estatuto de la información genética, al problema mente-cuerpo en diálogo con las neurociencias contemporáneas y así. Estos temas, más allá de la pedantería académica que pueden implicar, son asuntos que inciden en la vida de las personas y que esclarecen las razones por la que lo débil y lo frágil merecen ser acogidos antes que suprimidos. 

Muchas gracias, Dr. Guerra, por su tiempo para contestar estas preguntas y por compartirlas con nuestros lectores.

 

[Rodrigo Guerra López Actualmente es miembro del Círculo Latinoamericano de Fenomenología y del Centro Personalista Edith Stein; miembro del Comité de Dirección del la Revista de filosofía “Open Insight” y del Comité científico de la Revista de filosofía “Quién”; miembro de la Asociación Iberoamericana de Personalismo; Asociado numerario de la Fundación Rafael Preciado Hernández A.C. y miembro de la Karol Wojtyla Foundation; miembro del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia; Director del Observatorio social de la Conferencia del Episcopado Mexicano; miembro del Equipo de Reflexión Teológica del CELAM; miembro de la Academia Pontificia Pro Vita y miembro del Consejo Pontificio Justicia y Paz. Ha sido nombrado por el papa Francisco consultor experto para el Sínodo extraordinario sobre la familia. Es Profesor-investigador de la División de filosofía del Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV) y Presidente de su Consejo superior. Ha escrito numerosos artículos científicos en revistas nacionales y del extranjero, y varios libros relevantes –más de treinta- entre ellos Volver a la persona. El método filosófico de Karol Wojtyla (Caparrós, 2002)]

 


Semblanza

Rodrigo Guerra López

Actualmente es miembro del Círculo Latinoamericano de Fenomenología y del Centro Personalista Edith Stein; miembro del Comité de Dirección del la Revista de filosofía “Open Insight” y del Comité científico de la Revista de filosofía “Quién”; miembro de la Asociación Iberoamericana de Personalismo; Asociado numerario de la Fundación Rafael Preciado Hernández A.C. y miembro de la Karol Wojtyla Foundation; miembro del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia; Director del Observatorio social de la Conferencia del Episcopado Mexicano; miembro del Equipo de Reflexión Teológica del CELAM; miembro de la Academia Pontificia Pro Vita y miembro del Consejo Pontificio Justicia y Paz. Ha sido nombrado por el papa Francisco consultor experto para el Sínodo extraordinario sobre la familia. Es Profesor-investigador de la División de filosofía del Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV) y Presidente de su Consejo superior. Ha escrito numerosos artículos científicos en revistas nacionales y del extranjero, y varios libros relevantes –más de treinta- entre ellos Volver a la persona. El método filosófico de Karol Wojtyla (Caparrós, 2002)

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