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Opinión



La educación en el Porfiriato

Jueves, Julio 20, 2017 - 08:29
 
 
   

Regresar al pasado es analizar las practicas políticas, sociales, económicas y culturales que realizaron distintos actores para configurar el país. Me refiero a las ideas, documentos, reuniones, proyectos que se pusieron en tela de juicio para ordenar a la nación. En este sentido analizar la política educativa en el siglo XIX y principios del XX conlleva a detenernos a pensar quienes intervinieron en el proceso y principalmente cuál fue la finalidad. Sabemos que en esta etapa México pasaba por una de las peores crisis económicas debido a las constantes guerras extranjeras que dejó al país endeudado.

Con la restauración de la república se procuró ordenar las finanzas públicas y atender la educación, puesto que se consideró como herramienta necesaria para el progreso del país. Bien lo establece la ley de instrucción pública de 1867, una educación laica, gratuita y obligatoria que se estableciera en cada rincón de la nación mexicana. El trabajo fue arduo para el gobierno de Juárez, la creación de escuelas, la organización de los libros de texto representó para el país un intento en medio de la quiebra económica. Sin embargo, sus intereses y objetivos se vieron interrumpidos a su muerte.

Juárez no pudo terminar su proyecto de uniformar la enseñanza en todo el país, en cambio es Porfirio Díaz quien se encarga de atender la educación, a través de leyes y reglamentos, así como la organización de los congresos de instrucción. Para Díaz el elemento de orden y progreso que necesitaba México para crecer en todos los aspectos estaba en la educación.

Es por ello que se retoma el ideal positivista para instruir a los ciudadanos mexicanos, prepararlos de forma intelectual, físico y estético. Trato de implantarse este método como obra esencial de la época ya que a lo largo del siglo XIX la educación en Europa fue vista como medio para la prosperidad, en la igualdad política, preparación de hombres instruidos en diversos oficios que pudieran participar en las sociedades industrializadas. Esto a raíz de la revolución francesa y de la revolución inglesa.(1)

 No solo fueron los ideales positivistas sino también las nuevas prácticas y trabajos realizados por diversos pedagogos influyeron para que México adoptara los métodos para instruir a los ciudadanos. Las aportaciones de Pestalozzi y Federico Froebel fueron de relevancia para organizar la educación en México. Se habló de una pedagogía moderna que establecería las bases de una instrucción que cambiara mentalidades y actitudes.

Para ello Porfirio Díaz estableció la necesidad de educar al país para que existiera esa estabilidad económica y social, puesto que el objetivo se centró en ordenar la conciencia del mexicano a través de ese ideal. El reconocimiento internacional otorgado al Porfiriato permitió que el país avanzará en el aspecto económico y pudiera construir el sistema educativo.

De tal manera que se llevaron a cabo cuatro congresos de instrucción, el primero fue en 1882 denominado Congreso Higiénico Pedagógico celebrado en la ciudad de México donde participaron médicos y maestros, aquí se discutieron las condiciones higiénicas que debían llevar las escuelas primarias, cómo debía ser el mobiliario, los libros de textos y útiles escolares para no afectar la salud de los educandos. Las escuelas debían tener una buena ubicación y espacios en condiciones salubres.(2)

La instrucción del alumno se enfocaría principalmente a la salud física más que a la intelectual y moral, es decir practicar ejercicios con la finalidad de desarrollar cada uno de los sentidos y cada una de las facultades. Durante esta etapa se dio prioridad atender las medidas higiénicas en las escuelas porque el contexto de la época lo requería además porque México no tenía una cultura de la limpieza.(3)

Del mismo modo en 1889 se llevó a cabo el primer Congreso de Instrucción Pública, aquí se reunieron representantes de los estados con el gobierno federal, con el objetivo de intercambiar ideas, opiniones y posturas para lograr la unidad nacional. Fue necesario que los estados uniformaran sus reglamentos escolares con la intención de llevar al país al progreso a través de la educación.(4)

Uno de los personajes principales en este congreso fue el papel de Enrique C. Rébsamen, se volvieron a retomar los puntos marcados por la ley de instrucción de 1888, una educación laica, obligatoria y gratuita, además de hacer mención de los materiales y métodos de enseñanza, la prioridad a la educación primaria, preparatoria y profesional.

Sin embargo, este congreso no fue suficiente para discutir sobre la uniformidad en la educación, fue necesario celebrar otro en 1889-1890. Aquí se pone atención en el laicismo, se postulaba respetar la libertad de conciencia y cultos. Asimismo, se hizo hincapié en la educación primaria que se recibiría de los seis a los doce años comprendiendo cuatro años escolares.(5)

El plan de estudios especificaba el tipo de materia a cursar, entre ellas se encuentra: Instrucción moral y cívica, lengua nacional, lecciones de cosas, aritmética, ciencias físicas y naturales, geografía, historia, dibujo, canto, gimnasia y labores manuales para niñas.(6) Del mismo modo se atendió la enseñanza preparatoria en la cual se adoptó el método científico excluyendo el elemento teológico o metafísico, y en la cuestión práctica estaban las escuelas de artes y oficios para adultos.(7)

Al terminar el segundo congreso de instrucción se acordó celebrar uno cada tres años, por lo que en 1910 se organizó el tercer congreso nacional de educación primaria. Quienes participaron presentaron datos e informes de las estadísticas de escuelas y alumnos, así como los planes de estudio (8).

Con ello mismo sabemos que durante el porfiriato se dio prioridad atender la educación como medio primordial para el progreso económico y material del país, sin embargo, los discursos se basaron siempre en procurar llevar la instrucción pública en cada espacio lejano, muy a pesar de la desigualdad que existía en el territorio mexicano.

Al ser México un país heterogéneo y desigual el proyecto de alfabetizar a la población y conseguir la unidad nacional representó un reto para el gobierno porfirista, puesto que en la práctica la realidad mostró otra cara de la moneda. La situación política, económica y social de la época impedía avanzar en el proceso educativo, además de enfrentarse y convencer a una sociedad que en su mayor parte era rural.

El ideal de convertir a México en un país moderno y democrático a través de la instrucción pública no fue suficiente. El discurso se basó en la creación de escuelas y poner en prácticas los novedosos métodos de enseñanza. Sin embargo, la pobreza, la miseria y el desconocimiento de los padres de familia acerca del proyecto emanado por el gobierno federal fueron obstáculos para avanzar en el ámbito educativo, ya que muchas familias no mandaban a sus hijos a las escuelas por la falta de recursos económicos, y porque el niño debía ayudar en los trabajos del campo.

A pesar del interés de la creación de las escuelas normales para la preparación de maestros, la educación femenina tuvo un gran desarrollo. En cambio, conforme avanzaba el régimen se presentaron dificultades para el magisterio que estaba en zonas de pobreza y no percibían un buen salario. Por el cual esto también fue una limitante para avanzar en la educación.

 Es de mencionarse que el proyecto del Porfiriato alcanzó una cobertura amplia debido a que es aquí donde surge el interés de poner en práctica los nuevos métodos pedagógicos, así como la creación de las escuelas y atención al profesorado. Las intenciones surgen en esta temporalidad, aunque no logran consolidarse establece la noción de educar a la población, son los posteriores gobiernos quienes retoman este proyecto de alfabetización, principalmente atender a las escuelas rurales, tan olvidadas por las primeras administraciones.

Notas bibliográficas:

--1) Bazant, Mílada. La educación durante el Porfiriato, El colegio de México-Centro de estudios históricos, México, 1993, p. 19.

--2) Ib., pp. 23-24.

--3) Ib., p. 24.

--4) Idem.

--5) Ib., pp. 24-25.

--6) Ib., pp. 25-26.

--7) Ib., p. 27.

--8) Ib., p. 29.

[Luisa Martíntez Baxin es historiadora y maestra de la Escuela Secundaria Técnica Industrial Número 97 ubicada en la Ciudad de Xalapa. Esto es lo que de ella misma dice: Nací el 29 de septiembre de 1990 en San Andrés Tuxtla, Ver. A los 24 años de edad egresé de la facultad de historia de la Universidad Veracruzana y me titulé con el trabajo recepcional: Llevar la educación a ambientes adversos: La escuela cantonal “Landero y Cos” de San Andrés Tuxtla, Veracruz. 1867-1910. Escogí principalmente ese tema y la temporalidad porque durante el Porfiriato a pesar de haber sido el objetivo la educación, en el caso de Veracruz no hay suficientes fuentes de las escuelas cantonales fundadas en esta etapa lo que motivó a interesarme en esta temática y hacer un aporte a la historia social de la educación. En el 2015 presenté el examen nacional para obtener una plaza en educación secundaria, tuve buenos resultados por lo que actualmente imparto la materia de historia universal e historia de México a grupos de segundo y tercer año de secundaria en la Ciudad de Xalapa].


Semblanza

Luisa Martínez Baxin

Es historiadora y maestra de la Escuela Secundaria Técnica Industrial Número 97 ubicada en la Ciudad de Xalapa. Esto es lo que de ella misma dice: Nací el 29 de septiembre de 1990 en San Andrés Tuxtla, Ver. A los 24 años de edad egresé de la facultad de historia de la Universidad Veracruzana y me titulé con el trabajo recepcional: Llevar la educación a ambientes adversos: La escuela cantonal “Landero y Cos” de San Andrés Tuxtla, Veracruz. 1867-1910. Escogí principalmente ese tema y la temporalidad porque durante el Porfiriato a pesar de haber sido el objetivo la educación, en el caso de Veracruz no hay suficientes fuentes de las escuelas cantonales fundadas en esta etapa lo que motivó a interesarme en esta temática y hacer un aporte a la historia social de la educación. En el 2015 presenté el examen nacional para obtener una plaza en educación secundaria, tuve buenos resultados por lo que actualmente imparto la materia de historia universal e historia de México a grupos de segundo y tercer año de secundaria en la Ciudad de Xalapa

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