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Opinión



Un sepulcro de honor

Domingo, Julio 16, 2017 - 10:30
 
 
   

El foro de seguridad. Mauro Aquino Delgado, participación y encuentro con la muerte. Reivindicación

El pasado 12 de julio, la ciudad de Puebla fue escenario de un foro público sobre seguridad auspiciado por la plataforma “POR MÉXICO HOY”, mereciendo especial mención la participación que en el referido simposio tuviera el comandante Mauro Aquino Delgado.

Heroico soldado del ejército mexicano, el lábaro patrio cubrió merecidamente el féretro del que fuera director de seguridad pública del municipio de San Salvador el seco, quien, pocas horas después de haber participado en el referido foro, encontrara la muerte a manos de asaltantes a quienes habría hecho frente en defensa de vecinos de su comunidad.

El elocuente silencio que la prensa local dedicara al foro en el que participó Mauro Aquino, sólo llegó a romperse de manera por demás tenue para anunciar su trágica muerte, sobre la que, por lo demás, volvió a extenderse el silencio manifiesto de las autoridades locales.

Horas antes de acudir a la inevitable cita que por mandato de la naturaleza o de Dios a todos nos está señalada, el sargento en retiro, orgulloso por lo demás  de su paso por nuestro instituto armado, se referiría públicamente a las condiciones de precariedad que afrontaba estando al frente de la responsabilidad desempeñada como director de seguridad municipal en Puebla, precariedad entre la que destacaba de manera manifiesta la desprotección que padecen los elementos de policía hasta ese momento a su cargo y de la que, pocas horas después, él mismo sería lamentablemente una mortal víctima.

En la ocasión, Mauro Aquino habría establecido un cordial acercamiento con instructores de la Comisión Nacional de Seguridad que tuvieron a bien exponer los pormenores de la estrategia desplegada en el país con miras a ampliar los estándares de seguridad que hoy por hoy parecen estar colapsados, tal y como pareciera quedar constatado por el hecho mismo del asesinato del comandante.

Acercamiento derivado acaso de una misma convicción, y que no es otra sino la concerniente a estrechar los vínculos entre la sociedad y la autoridad, ambas  enfrentadas ante un flagelo que en el caso del comandante Aquino terminaría por costarle la vida, y que empieza, precisamente por la necesidad de enarbolar como bandera social la de reivindicar los derechos laborales y humanos de los policías, en no pocas ocasiones, víctimas primigenias de sus propios mandos policiales o políticos y que por ende requieren en justicia la urgente revalorización de su imagen social.

El sueño de Mauro es hoy velado por ángeles, tal y como de Hamlet dijera Horacio en tanto que la podredumbre de Dinamarca se extendía entre los súbditos del reino; o bien, si se prefiere, diremos de él que se ha erigido ya tras su paso por el mundo en un mexicano ejemplar, que, indudablemente, se ha hecho acreedor como pocos de sus contemporáneos al modesto  galardón destinado a los patriotas: “un recuerdo de gloria y  un sepulcro de honor”.

albertoperalta1963@gmail.com


Semblanza

Atilio Peralta Merino

Nací en ésta ciudad, en la sala de maternidad “Covadonga” de la Beneficencia española, “tal vez un jueves como hoy de otoño”, dijera parafraseando a Cesar Vallejo, y de inmediato me trasladé a las islas del Caribe, entre brumas mi primer esbozo de recuerdo es el vapor de un barco que desembarcó en la Dominicana, Isla a la que jamás he vuelto y que no registro en la memoria consciente, desconozco si habríamos arribado a “Santo Domingo” o si todavía sería “Ciudad Trujillo” acababa de tener verificativo la invasión auspiciada por la OEA y, al decir de mi señora madre, era en ese momento el lugar más triste que habría sobre el planeta tierra. Estudié orgullosamente con los jesuitas hecho que me obliga a solazarme en la lectura de james Joyce, y muy particularmente en “El Retrato del Artista Adolescente”, obra que conocí gracias a mi amigo y compañero de andanzas editoriales juveniles Pedro Ángel Palou García, y asimismo orgulloso me siento de mis estudios en leyes en la Escuela Libre de Derecho pese a los acres adjetivos que le endilga a la escuela José Vasconcelos en su “Breve Historia de México” al referirse a otro egresado de la “Libre” como lo fuera el presidente Emilio Portes Gil. Crecí escuchando los relatos de mi abuelo sobre su incursión en los primeros años de su adolescencia en las filas del ejército constitucionalista, sus estudios de agronomía en “Chapingo” junto a los Merino Fernández, su participación en la “Guerra Cristera” al frente de cuadrillas armadas bajo la indicaciones del General Adrián Castrejón quién años después crearía los servicios de inteligencia militar y se convertiría en el gran cazador de espías nazis durante los años de la conflagración mundial, y por supuesto, de los días aciagos del avilacamchismo de cuyo régimen perdería el favor dadas las intrigas que suscitarían su parentesco con el líder obrero Manuel Rivera Anaya. Mi padre por su parte, llegaría a éste país mitad en vieja de estudios, mitad exiliado, habría corrido a su cargo el discurso que en representación de los jóvenes fuese pronunciado ante la multitud reunida en Caracas el 23 de enero de 1958 con motivo de la caída de la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez, suceso al que alude Gabriel García Márquez en “El Otoño del Patriarca, matriculándose en la entonces Escuela Nacional de Economía que, muy pocos después, se transformaría en la “facultad” gracias a la brillante intervención de la maestra Ifigenia Martínez. “Soy todas las cosas por las que voy pasando”, he tenido en suerte el haber colaborado, o convivido de alguna manera con hombres cuya actuación ha resultado clave en la historia reciente del país, mencionaré a manera de ejemplo y obligado por la más elemental de las gratitudes a los senador José Ángel Conchello y Humberto Hernández Haddad así como y mi entrañable maestro el constitucionalista Elisur Artega Nava ; transformación que conduce por un lado , a darle cabal cumplimiento al deber bíblico de dar testimonio de los sucesos que corren en el siglo, y por la otra a convertirse en un hombre sencillo como dijera Borges: “ que aprecia el sabor del agua, el caminar pausado y la conversación con los amigos”.

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Entre los consejeros del Instituto Electoral del Estado (IEE) hay cada vez menos concordia, por la forma en que se ejerce y se prioriza el presupuesto y la discrecional forma en que se aplica la austeridad. Unos no entienden cómo no hay dinero para papelería, insumos de oficina, viáticos, contratación de personal y aumento de sueldos, pero sí para comprar una camioneta de lujo para el consejero presidente Jacinto Herrera Serrallonga.

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