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Opinión



Los Hoaxes y la libertad de expresión

Jueves, Junio 15, 2017 - 20:17
 
 
   

Las redes sociales, retos y desafíos. La libertad de expresión y sus limitaciones. Rumores, riesgo.

Ante la globalización del siglo XXI, la transmisión y flujo de información se ha convertido en inmediata, rápida y eficiente, sobre todo cuando el principal medio de divulgación son las redes sociales. Sin embargo, el hecho de que la infomación fluya y se encuentre al alcance de los usuarios en la web, no significa que goce de la virtud de la veridical.

 

Y es que la búsqueda de la verdad de los hechos para así compartirlos al público, había sido la tarea principal de todo periodista, al menos desde la vision ética, no en vano la popularidad y expansiòn viral de las redes sociales como Facebook y twitter, las cuales tienen su protagonismo en ser medios libres que permiten la inmediata publicación de contenido real en tiempo y forma, tanto que la mayorìa de  los portales de noticias tienen una cuenta activa.

 

Esta nueva manera de interactuar en el ciberespacio avanza con rapidez y es aplaudida por la era de la posmodernidad, en la que tener al alcance todo tipo de información, evoca un acierto para la humanidad, con todos sus derechos y obligaciones, ya que al ser un evento relativamente nuevo, solo se ha analizado desde un solo lado la moneda, como el  “derecho al acceso de la información” pero no desde el lado de las obligaciones y sus responsabilidades, desde “el manejo de la información”.

 

Bien justificadas las obligaciones mediante una frase popular usada en diferentes ámbitos, “la información es poder”. Y es que el uso indebido de esta, puedar dar pie a crisis o rumores que lograrían dañar a una persona, una institución o una nación.

 

Tal es el caso que se plantea como problemática en este artículo, ya que así como las redes sociales dieron entrada para la libre expresión y el acceso a la información instantanea, también dieron pauta a la información falsa disfrazada de verdad, solo bajo el argumento de “ser viral”, al ser legitimada y compartida por millones de usuarios que a su vez opinan sin la certeza de ser veraz, donde influye más la percepción que la objetividad.

 

La libertad de expresión está sustentada en el artículo 19 de la Declaración de los Derechos Humanos, y dice que todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.” Sin embargo, en el caso de las redes sociales en donde su propia dinámica no tiene fronteras, es prudente que este medio, pueda filtrar la información falsa de la verídica, no limitarla, pero sí propiciar los medios para que la transmisión de información falsa no se difunda sin ningún limite ni barrera.

 

Podemos mencionar tan solo, la crisis que la Unión Europea hoy enfrenta con la avalancha de noticias falsas compartidas en Facebook, mismas que han propiciado la desestabilización social. Esto debido a que actores externos con intereses contrarios al desarrollo europeo, han infiltrado y divulgado este tipo de notas, lo que genera opinión pública y percepción basada en mentiras. El propio consejo de la Unión Europea, desde el 2015, determinó la creación de un comité especializado en el reconocimiento de noticias falsas y el contraataque a estas con la búsqueda de reportajes bien fundamentados que pongan en evidencia la falsedad de las notas, y sobre todo “las actuales campañas de desinformación de Rusia”. El “East Stratcom”, como se le ha denominado a este comité de 11 personas, a la fecha ha desmentido 2,500 artículos, de los cuales la mayoría se habrían originado en Rusia, así lo informa el portal del New York Times.

 

Otro caso muy polémico debido a la violencia que generó una nota falsa, fue el caso de la irrupción de un hombre armado a un restaurante de pizzas en Washinton DC, Estados Unidos. El hombre disparó sin herir a nadie y se rindió inmediatamente al corroborar estar rodeado por los agentes policiacos. En su confesión, el agresor, Edgar Weich, rebeló que tenía la intención de detener con ese acto a una red de tráfico sexual infantil dirigida por demócratas en complicidad con la candidata presidencial en su momento,  Hillary Clinton, desde las locaciones de la pizzería como sede de operaciones, misma noticia que se viralizó en Facebook. A consecuencia de esta nota, se hizo popular la palabra “hoax” para definir a un engaño masivo provocado en el ciberespacio, con la intención de hacerle creer a un grupo de personas de que algo falso es real. (BBC, 2016)

 

No en vano Facebook como empresa, ha tenido que programar medidas más cautelosas en su plataforma de red para filtrar con mayor detalle todas la notas generadas por portales desconocidos y sin legitimidad, pero que los usuarios aceptan por el simple hecho de ser compartido y viral. Inclusive, existe una campaña para que el usuario reporte una noticia falsa desde la misma página. Esta acción, tiene también su origen al interior de Facebook, ya que la misma empresa se metió un autogol al indirectamente difundir la noticia de que las aplicaciones de whatsapp y  Facebook, se vincularían, ya que la empresa de Zuckerberg compraría whatsapp. Este rumor en redes sociales, la propia Unión Europea solicitó a Facebook aclararlo, a lo que se confirmó que no se haría ninguna compra. Sin embargo, meses más tarde se anunció la compra de la aplicación, por lo que después de una ardua investigación por parte de la Unión Europea, se comunicó que fueron engañados al vendérseles información falsa por parte de la empresa de la red social, a lo cual se determinó una multa de 123 millones de dólares, a lo que Facebook tuvo que pagar y aprender de su propia ilimitada frontera de la información.

 

Ante este panorama, existe un debate sobre la libertad de expresión en redes sociales, discutiendo y analizando hasta que punto se rompe la libertad de terceros al compartir información falsa y destructiva como los “hoaxes”, pues así funciona la teoría del rumor y la conspiración. O desde una visión proteccionista, ¿con qué tranquilidad y certeza puedo comprobar que se está salvaguardando mi derecho a la expresión?¿por qué tendríamos el derecho a compartir la información que queramos si somos vulnerables al robo de identidad, la extorsión y la difamación?

 

Enhorabuena…


Semblanza

Martín Michel Rojas

Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con especialidad en Comunicación Política por la UPAEP. Cursa actualmente la maestría en Ciencias Humanas en la Universidad Anáhuac. Es docente de bachillerato desde 2004 a la fecha. Ha tomado cursos y diplomados en materia de transparencia y rendición de cuentas en la UPAEP y la BUAP y ha sido columnista y reportero en temas relativos a la arquidiócesis de Puebla.

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