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Opinión



AMLO: la doble ruta de Camacho

Lunes, Marzo 20, 2017 - 06:43
 
 
   

AMLO: la doble ruta de Camacho. MORENA. Crisis identitaria. PAN, PRD.

 

“AMLO: la oposición identitaria…”

No hay nada tan inédito que no remita a parte del pasado, inmediato o mediato. Antes de salir del PRI, Manuel Camacho Solís había acariciado el sueño de resolver una fractura anticipada por José Francisco Ruiz Massieu. En los ochenta del siglo pasado, José Francisco veía con inquietud del rápido deterioro del PRI y el ascenso sostenido del PAN, lo que anunciaba que, en algún punto del futuro, el primero terminaría perdiendo el poder ante el segundo. Ruiz Massieu no veía otra salida que fundar un ‘partido gemelo’ que compartiese con el PRI cierta visión política y revolucionaria. Pero las cosas transitaron por la vía de la ruptura y, en los noventa, el Frente Democrático Nacional surgió como lo opuesto al grupo de los tecnócratas…

Los ‘dinosaurios’ del sistema derivaron el FDN a lo que hoy es el PRD, mientras Carlos Salinas, ya en el poder, maniobró para crear un segundo partido gemelo, despareciendo al PRI y fundado otro que, en principio, brotaría de la SEDESOL, encabezada por Luis Donaldo Colosio…

“PAN-PRD: el sueño de Manuel Camacho…

El proyecto salinista de otro partido fracasó, quedando abiertas dos vías de alternancia: el PAN y el PRD. Durante el gobierno de Ernesto Zedillo, la principal preocupación al interior de los tecnócratas era que Manuel Camacho pudiese unificar al PAN y el PRD, en una propuesta de centro-izquierda…

De hecho Camacho impulsó un acuerdo entre ambos en torno a Vicente Fox, misma que no cuajó llegado el momento. Hasta su muerte, Manuel culpó a Vicente del fracaso de aquel proyecto. Sostuvo que fueron dos los desacuerdos: Fox no les quiso dar espacios y deseaba una apertura en rubros de la economía que los grupos alrededor de Manual Camacho no deseaban…

La alianza soñada por Camacho, entre el PAN y el PRD fracasó, ganando el primero la Presidencia en el 2000. Con López Obrador, se mantuvo viva la idea de que el PRD podría ser una segunda alternancia. El arribo de Manuel Camacho Solís al círculo de AMLO, se fortaleció esa expectativa…

“El papel opositor: la otra vía…”

Conforme la figura política de Andrés Manuel López Obrador se fue consolidando, al grado de desfondar al PRD, Manuel Camacho repensó la propuesta de un nuevo partido, ahora sobre una base identitaria. Ya no sería un ‘hermano gemelo’ en el terreno de la ideología, sino identificado como opositor real al gobierno y al sistema. En ese contexto ocurrió la salida de AMLO del PRD, la formación de MORENA como asociación y, luego, como partido…

Al firmarse el Pacto por México, quedó sellado el derrotero de Andrés Manuel y de MORENA. La clave estaría diseñar una identidad opositora. Adueñarse del papel de opositor, hasta monopolizarlo. Camacho y AMLO se distanciaron sin rompimiento, pero las ideas del primero siguieron gravitando en la mente del tabasqueño…

Manuel Camacho murió en 2015, cuando ya eran evidentes los desatinos de Peña Nieto. En sus últimos dos años, Camacho insistió en apresurarse a representar a los electores que mostraban su desacuerdo en las urnas y en las encuestas. La izquierda, en su opinión, estaba fallando en ese aspecto (entiéndase: PRD). Debía crearse una opción que fuese oposición identificada con esa parte de los ciudadanos hartos…

“El Frente Amplio Identitario…”

Manuel prestaba mucha atención a lo que estaba ocurriendo en Uruguay con el Frente Amplio Uruguayo. La razón era que en México se necesitaba un nuevo tipo de gobernabilidad, ya que era imposible un nuevo poder hegemónico. En Uruguay, el Frente Amplio aglutinó a democristianos, tupamaros, socialdemócratas y muchos más. Los integrantes de ese Frente tendrían que sentarse a negociar las reglas y elaborar un programa que les sirva para ganar…

Camacho agregaba un aspecto distinto al de Uruguay. Para evitar competir entre sí en las mismas elecciones, debía darse la fusión de partidos en uno solo. De se modo, no se dividiría el voto opositor…

El esquema se completaría abriendo esa Alianza fusionada a la participación de los interesados, sobre todo los jóvenes…

Para él estaba claro que la estrategia de crecimiento electoral estaría en función del bajo nivel de aprobación y respaldo a Peña Nieto, reconociendo que si tuviese 60-65% de aprobación, sería muy difícil ganar la Presidencia en 2018…

“La disyuntiva rumbo a 2018…”

Manuel Camacho ya no está entre nosotros, pero la sucesión presidencial que se avecina se bate en buena medida en lo que anticipó. De un lado, continúa el forcejeo de los que apuestan por la alianza entre PAN y PRD, más los que se sumen, sin fusión de partidos. Del otro, los que siguen la ruta de la alianza identitaria como ‘anti-sistema’. MORENA fue diseñado por López Obrador como un partido que aglutine aliados fusionados. El resto de los partidos queda fuera. Los que más resienten los desgajamientos son el PRI y el PRD. No es una reedición del proyecto de los ‘hermanos gemelos’, arriba indicado…

Andrés Manuel trata de consolidar una vía identificada con la ciudadanía harta de tantos disparates, que se torna anti-sistema. Unido a sus llamados al PRI y al PRD, se ha reactivado su crecimiento. No al punto de asegurarle el triunfo, pero sí de acercarlo con claridad a la Presidencia. Si nos fijamos bien, ha desaparecido el referente ideológico de izquierdas. Es una fusión pragmática contra el sistema. Cada parte se suma por motivos propios, unificados por su aversión sistémica…

De manera diferente, el PAN y el PRD tienen un problema similar: sus conflictos internos han desdibujado su perfil opositor. De eso dependerá constituirse en una opción ante los electores y las urnas. Es verdad que toda sucesión presidencial implica una lucha por el poder. Pero no es lo único. El resultado pasará por la forma en que te perciba la ciudadanía. También es una cuestión de supervivencia, sobre todo para el PRD. Por lo dicho más arriba, aliarse con MORENA conduciría a una fusión que, obviamente, tendría que ser antes de 2018, para no tener candidaturas dobles o ‘canibalismo político’. Sobre todo en la Ciudad de México y en parte del Estado de México, la fusión tiene lugar mediante desgajamiento de las estructuras verticales perredistas o sus redes electorales…

En el PAN, las acusaciones de no respetar la identidad partidista o de ser testimoniales, por parte de los grupos en pugna, diluyó la identidad opositora ante el electorado. Me refiero a lo que va del año. De seguir así, poco va a importar quién se imponga si no resuelven la identidad como alternativa. Un breve repaso por las críticas de López Obrador revela que torpedea precisamente eso. Si un partido resuelve mal el tema, los ciudadanos lo terminarán identificando o como parte de la élite gobernante o como una nulidad. ¿Se puede revertir una tendencia ‘anti-sistémica’ hasta que sea ‘anti-Peña’ o ‘anti-PRI’? Claro que sí, pero necesitan un pacto interno para estabilizar al PAN y un programa…

En el caso particular de Puebla, el ‘Ñoño’ Barbosa entendió que Fernando Manzanilla le puede ‘comer el mandado’. De tener éxito en su estrategia de formar una columna vertebral a favor de Andrés Manuel, lo habilitaría como el candidato lógico para la gubernatura en 2018, avalado por las fuerzas de MORENA, más los desgajamientos del PRI, PAN y PRD. Sumando a los partidos pequeños, obviamente. De ser así, ¿se enfrentaría a Martha Erika como la otra opción? Sería la ruptura al interior de la familia de don Máximo. El PAN necesita un pacto entre los tres aspirantes presidenciales, porque los militantes son presa del pragmatismo. No faltan los que ‘prenden veladoras’ a Anaya, Margarita y don Máximo, al mismo tiempo…

AMLO no está buscando una alianza de identidades partidistas diferentes, sino la fusión en una sola identidad de partido…

Hasta entonces…

Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com


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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios del poder. Autor de la columna Confines Políticos.

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Lo primero que habría que decir del libro y el autor que hoy nos convocan es que estamos frente a una novela divertida donde el personaje central —un académico especialista en Estados Unidos y México que por 30 años trabajó en el servicio diplomático— nos narra su terrible decepción amorosa a la par de una serie de acontecimientos que tienen a la República Mexicana al borde de la desaparición y su anexión al vecino país del norte para formar los Estados Unidos Agrandados de América.

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