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Opinión



Autoridad electoral de Puebla en desacato a un fallo de la Corte suprema de justicia

Domingo, Marzo 19, 2017 - 11:18
 
 
   

Consejo general del IEE desacata fallo de la SCJN. Lea por qué.

Circula en las librerías del país la obra de don Humberto Hernández Haddad en la que destaca la participación del desaparecido legislador tamaulipeco  Manuel Muñoz Rocha en los sucesos criminales del año de 1994 que marcaron el devenir de los acontecimientos públicos de nuestro país con graves consecuencias cuyas secuelas se dejan sentir hasta nuestros días.

La  abierta participación del hijo de Muñoz Rocha como asesor de las autoridades  electorales de  Chiapas, así como  eventualmente  de  Puebla en el pasado reciente, nos dejan de manifiesto un grave riesgo a la seguridad nacional dadas las  revelaciones que  Hernández Haddad plasma en su libro  y  cuya atención debería considerarse de urgente resolución si no queremos ver reeditados  los trágicos sucesos de aquel  señero año.

El fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitido el 24 de noviembre del 2015 dentro de los expedientes acumulados de Acción de Inconstitucionalidad 88/2015, 93/2015 y 95 /2015,  dejó establecida la inconstitucionalidad del Código de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Puebla; lo anterior, en virtud de que la legislación en cuestión establece diversas etapas para concretar el registro de candidatos sin fijar plazos específicos para cada una de éstas, con lo que los referidos candidatos quedan en un eventual estado de indefensión al no establecer plazos de impugnación entre cada una de las referidas etapas.

El considerando decimoctavo, tópico 12.2 del fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación al que se ha hecho previa referencia, establece al respecto que, a diferencia de como se reglamenta el proceso de registro de Candidatos Independientes en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, la legislatura local de Puebla dividió el proceso en cuatro etapas, circunscribiéndose éstas a saber en las siguientes: 1.- convocatoria, 2.- actos previos al registro, 3.-obtención del apoyo ciudadano y 4.- registro propiamente de la candidatura.

En efecto, el Artículo 369 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales establece diversos plazos, según el cargo de elección a que se aspire, para que un determinado contendiente realice “actos tendientes a recabar el apoyo”, señalándose por su parte en la misma que ley, que por tales debe entenderse el conjunto de “reuniones, asambleas, marchas y todas aquellas actividades dirigidas a la ciudadanía en general”; señalándose por su parte que el referido apoyo se exhibirá ante la instancia que corresponda al momento de realizarse el registro de la candidatura en cuestión de conformidad con lo que se establece en los artículos 237, 382 y 383 inciso c) fracción VI de la propia ley y no al vencimiento de los plazos referidos para realizar los denominados “actos tendientes a recabar el apoyo”.

El fallo de la Corte establecía como un criterio fundamental para declarar la inconstitucionalidad de la ley local, el hecho de que en la misma no se hubiesen fijado plazos a las diversas etapas de registro de candidatos, tanto partidistas como independientes, lo anterior, en atención a que: al no fijar los plazos correspondientes a las diversas etapas se impedía a los precandidatos perdidosos impugnar judicialmente los resultados del caso con antelación al inicio de las campañas, haciendo con ello que el acceso a la justicia electoral a los precandidatos perdidosos resultase del todo nugatorio.

La decisión del Consejo General del Instituto Electoral del estado de Puebla consistente en  posponer la decisión de validar el registro de los candidatos independientes hasta el día previo al inicio de las campañas electorales; tal y como fuera el caso de la aspirante Ana Teresa Aranda  en la pasada contienda comicial, se erige en un desacato a un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que debe dar ocasión a las sanciones que al efecto se establecen en la Carta Magna para las autoridades que desacatan los fallos de la Corte Suprema.

 

Albertoperalta1963@gmail.com


Semblanza

Atilio Peralta Merino

Nací en ésta ciudad, en la sala de maternidad “Covadonga” de la Beneficencia española, “tal vez un jueves como hoy de otoño”, dijera parafraseando a Cesar Vallejo, y de inmediato me trasladé a las islas del Caribe, entre brumas mi primer esbozo de recuerdo es el vapor de un barco que desembarcó en la Dominicana, Isla a la que jamás he vuelto y que no registro en la memoria consciente, desconozco si habríamos arribado a “Santo Domingo” o si todavía sería “Ciudad Trujillo” acababa de tener verificativo la invasión auspiciada por la OEA y, al decir de mi señora madre, era en ese momento el lugar más triste que habría sobre el planeta tierra. Estudié orgullosamente con los jesuitas hecho que me obliga a solazarme en la lectura de james Joyce, y muy particularmente en “El Retrato del Artista Adolescente”, obra que conocí gracias a mi amigo y compañero de andanzas editoriales juveniles Pedro Ángel Palou García, y asimismo orgulloso me siento de mis estudios en leyes en la Escuela Libre de Derecho pese a los acres adjetivos que le endilga a la escuela José Vasconcelos en su “Breve Historia de México” al referirse a otro egresado de la “Libre” como lo fuera el presidente Emilio Portes Gil. Crecí escuchando los relatos de mi abuelo sobre su incursión en los primeros años de su adolescencia en las filas del ejército constitucionalista, sus estudios de agronomía en “Chapingo” junto a los Merino Fernández, su participación en la “Guerra Cristera” al frente de cuadrillas armadas bajo la indicaciones del General Adrián Castrejón quién años después crearía los servicios de inteligencia militar y se convertiría en el gran cazador de espías nazis durante los años de la conflagración mundial, y por supuesto, de los días aciagos del avilacamchismo de cuyo régimen perdería el favor dadas las intrigas que suscitarían su parentesco con el líder obrero Manuel Rivera Anaya. Mi padre por su parte, llegaría a éste país mitad en vieja de estudios, mitad exiliado, habría corrido a su cargo el discurso que en representación de los jóvenes fuese pronunciado ante la multitud reunida en Caracas el 23 de enero de 1958 con motivo de la caída de la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez, suceso al que alude Gabriel García Márquez en “El Otoño del Patriarca, matriculándose en la entonces Escuela Nacional de Economía que, muy pocos después, se transformaría en la “facultad” gracias a la brillante intervención de la maestra Ifigenia Martínez. “Soy todas las cosas por las que voy pasando”, he tenido en suerte el haber colaborado, o convivido de alguna manera con hombres cuya actuación ha resultado clave en la historia reciente del país, mencionaré a manera de ejemplo y obligado por la más elemental de las gratitudes a los senador José Ángel Conchello y Humberto Hernández Haddad así como y mi entrañable maestro el constitucionalista Elisur Artega Nava ; transformación que conduce por un lado , a darle cabal cumplimiento al deber bíblico de dar testimonio de los sucesos que corren en el siglo, y por la otra a convertirse en un hombre sencillo como dijera Borges: “ que aprecia el sabor del agua, el caminar pausado y la conversación con los amigos”.

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